Pese a ser considerado uno de los guitarristas más innovadores de su generación, hasta ahora los tres discos en solitario de Tom Morello, bajo el alias de The Nightwatchman, se habían centrado en su faceta de cantautor protesta más que en su faceta más experimental.
Tampoco su trabajo como miembro a tiempo parcial de la E Street Band de Springsteen o con Prophets Of Rage, con los que básicamente se dedica a recrear lo que hacía con Rage Against The Machine, podía ser calificado de rompedor.

De ahí que el anuncio de que en su próximo álbum iba a colaborar con diferentes productores de electrónica y raperos pareciera sobre el papel más atractivo. El problema es que The Atlas Underground llega unos cuantos años tarde.

La idea podría haber resultado novedosa antes de la explosión del EDM, pero en pleno 2018 le hace más parecer como alguien que llega tarde a pillar un tren que no como uno que tiene voluntad de conducirlo.

Hay algunos temas interesantes como ‘Battle Sirens’ con Knife Party, ‘One Nation’ con Pretty Lights o ‘Roadrunner’ con Leikeli47, pero otros como ‘Every Step That I Take’ con Portugal. The Man o ‘Find Another Way’ con Marcus Ford carecen totalmente de personalidad y pasarían inadvertidos si los escuchases de pasada en cualquier hilo musical.

Tampoco ‘How Long’ con Steve Aoki y Tim McIlrath de Rise Against está a la altura de lo que prometía. Lejos de sonar como una ventana al futuro, la fusión que Morello propone aquí está demasiado anclada al presente. Para bien y para mal.

JORDI MEYA