Hace un rato he leído a un colega, la expresión que titula estas líneas y en un día tan emblemático como el de hoy, me ha golpeado especialmente la sentencia de que “hemos vivido tiempos de gigantes”. Me ha tocado la patata pararme un segundo, y pensar como los grandes ídolos con los que hemos crecido, van dejando un hueco imposible de llenar. Imposible para los que realmente los hemos sentido próximos, para los que seguimos hablando de ellos, como si fuesen parientes desaparecidos, como si algunos de los mejores momentos de nuestras vidas, estuviesen aun aferrados, a ciertas personalidades ilustres. 

Se de sobra que las bandas mastodónticas son cíclicas y de la misma forma que hoy por ejemplo, lo petan Metallica o Maiden, dentro de veinte años serán otros los que colmen los posters de las paredes. No tiene sentido por tanto, ponerse a competir sobre si las bandas de hoy en día, son menos validas que las de hace veinte o treinta años. La cuestión que es innegable, es que las grandes figuras forjadas en décadas pasadas, conservan un carisma muy difícil de encontrar entre las estrellas actuales. El aura legendario de gigantes como Lemmy o Dio, sigue sin tener rival a día de hoy y esto es algo que da lástima, si te pones meditar durante medio segundo. 

Puede que hoy en día, con la infinidad de posibilidades que hay para hacer cosas, pueda ser más fácil llegar a tocar un instrumento, formar una banda o darse a conocer con un mínimo de promoción digna, pero en lo que respecta a lo de trabajarse una personalidad artística única y personal, está cada vez más jodido. Los que hoy consideramos gigantes, fueron personas que se instruyeron en la mal llamada universidad de la calle. En tiempos ancestrales en los que nadie soñaba aun con el exceso de información que hoy nos inunda, fueron buscándose su hueco en lucha directa con uno y con otro, sin trampa ni cartón. De esta manera adquirieron un carisma a prueba de balas, grabando discos mejores y discos peores, pero siempre brillando con la excelencia que imprimía la diferencia. 

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