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THUNDER – ‘Dopamine’

Un disco cargado de vitalismo y luminosidad.

Decíamos a propósito de la reseña del último álbum de Scorpions, que quizás el parón provocado por la pandemia había obligado a las bandas veteranas a parar, respirar y coger aire, para poder coger el impulso y la ilusión necesarios para volver a grabar algo potente de nuevo. Thunder editaron en plena pandemia el magnífico All The Right Noises, pero ahí quizás había algo de trampa.

El disco fue enteramente compuesto y grabado antes de aquellos fatídicos días, y aprovechando el parón de las giras, la compañía lo editó con la disconformidad del grupo, que ante la imposibilidad de poder defenderlo sobre los escenarios, preferían esperar algo de tiempo para ver como evolucionaba la problemática creada por el COVID. El disco se editó y visto el paréntesis de dos años, parece que fue una buena decisión, porque esa colección de canciones sirvió para que los fans se entretuvieran degustando un álbum que sonaba esplendoroso. Eso sí, muy pocos se enteraron y el álbum pasó casi desapercibido.

Los británicos de todas maneras no se quedaron parados, el virus iba causando estragos y ellos lo vivieron entre asustados e indignados de como su gobierno estaba gestionando la epidemia en las islas. Estaba claro que ahí había una inspiración para seguir componiendo y encima, estaban en casa, parados, con todo el tiempo del mundo para componer, debatir la dirección a seguir y trabajar las miles de ideas que se les iban ocurriendo. Nunca fue su intención componer un disco doble, pero las musas de la inspiración hicieron su aparición y al final eran tantas las canciones acumuladas, que tuvieron que hacer una criba para adaptar el minutaje y que el álbum resultara compacto y contundente.

Hemos de decir, que Thunder ya no buscan el riff poderoso ni la melodía embaucadora de una manera tan obsesiva. Huyen de la formula típica del hard rock y sin dejar de lado su enorme personalidad, han rebuscado entre sus múltiples influencias para ser a todos los efectos, una genuina banda de classic rock al estilo de Bad Company.

Quizás hayan perdido algo de aquella contundencia juvenil y la hayan sustituido por una elegancia y sensibilidad más madura, pero siguen facturando canciones enormes que al final es lo que cuenta. Alguien me comentó que había temas que incluso le podían recordar a John Mellencamp… Bien, eso es decir mucho, pero es muy cierto que en ‘Across The Nation’ por ejemplo, suenan deliciosamente americanos y que en ‘Is Anybody Out There’, Danny Bowes parece mutar en el Bob Seger más reposado.

Comentaba Luke Morley que al estar mucho tiempo en casa, se había acostumbrado a componer con la guitarra acústica y el piano, y que el abanico de las posibilidades se abría enormemente escribiendo de esa forma tan relajada. Quizás ahí tengamos la respuesta a muchos de los detalles que se pueden escuchar en estas nuevas composiciones. ‘Dancing In The Sunshine’ suena tremendamente vitalista, un mensaje de optimismo y confianza en un momento de tinieblas y oscuridad y aquí sí, aquí el riff de Morley te parte por la mitad al igual que en ‘Western Sky’, otro de esos temas donde la banda se muestra más poderosa y contundente.

Lo bonito, es que a pesar de ser un disco directamente inspirado e influido por la pandemia, el mensaje del grupo no puede ser más positivo. Huyen del pesimismo, no se hacen preguntas sobre el cómo se ha llegado a este punto y ni mucho menos, utilizan sus canciones para la crítica buscando culpables. Sus proclamas van con dar el ánimo para poder superar una situación tan complicada, saber aprender de los errores cometidos y sobretodo, el seguir adelante aunque el camino que se haya abierto ante nosotros, sea tan difícil de afrontar.

Dopamine es un disco cargado de vitalismo y luminosidad, una colección de canciones brillantes que el grupo ha afrontado como un reto casi personal, y podemos decir que han salido airosos de la batalla. ¿Dos grandes discos en dos años? No todo fue malo en la pandemia.

ANDRÉS MARTÍNEZ

Reseña
Thunder
7
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