Wayne Hussey dinamitó las posibilidades de continuar liderando una banda de éxito publicando Masque. En vez de reiterar en su rock de tintes mesiánicos, experimentó con la electrónica en el siguiente trabajo de The Mission.
El terremoto que supuso Achtung Baby de U2 estaba muy presente, aparte de la movida electrónica de madchester. Incomprendido en su día, Masque, un disco decente con alguna canción brillante, provocó que Neverland, fuera recibido con la máxima indiferencia. Si Masque proponía sumergirse en la electrónica, Neverland era como si Hussey (sólo con Mick Brown de la formación original) hiciera un triple salto mortal, como si U2 hubieran sacado en un solo volumen Achtung Baby con algunos temas de Zooropa.
En su treinta aniversario ha disfrutado de una tercera reedición en doble vinilo (colores amarillo y rojo) con cinco extras en el último Record Store Day. A los pocos meses, nos llega esta también tercera reedición en cedé, con la diferencia de que está supervisada por Wayne Hussey, no como la segunda en este formato. Si en el vinilo cabían cinco temas extras, aquí se ha extrapolado a un segundo cedé con trece piezas: alguna canción inédita, remezclas e incluso una versión de ‘Instant Karma de John Lennon’. Material para fans fatales.
Centrándonos en el material de Neverland, recuerdo leer entrevistas en su momento en las que Hussey se daba por vencido y se sabía ya imposibilitado para volver a los puestos altos de las listas. Lo intentaría dos discos después, incorporando de nuevo al bajo a Craig Adams de la primera formación (sin Brown), con el efectista Aura. A pesar de ser un disco menor, Aura contenía tres notables composiciones. Volviendo a Neverland, incluso a día de hoy Hussey se queja de la extensión de la obra y no está del todo convencido de sus voces. Las inseguridades propias de un músico cuando sale de su zona de confort. Y es que cuando The Mission han huido precisamente de esa zona de confort es cuando mejores discos han sacado. Obviamente sin contar su trilogía inicial.
El álbum se abre potente con la industrial ‘Raising Cain’, toda una vendetta hacia los seguidores que le habían dado la espalda. Las guitarras que aporta al disco Mark Gemini Thwaite dan un punto diferente y a la vez se compaginan perfectamente con las de Hussey. Los teclados corren a cargo de Rick Carter y ofrecen más matices en el sonido. Es un álbum ecléctico, que va de lo etéreo a lo contundente. Incluso esconde como canción secreta una bella y siniestra balada de título ‘Bates Motel’.
La producción de Joe Gibb se ajusta perfectamente a lo que la banda quería proyectar, con ecos también a los The Cure de la década del grunge. ‘Swoon’ por ejemplo podría haber sido compuesta en tándem por Bono y Robert Smith. ‘Heaven Knows’ también registra la huella del creador de Faith. Hay tintes góspel e incluso arábigos en la esencial ‘Stars Don’t Shine Without You’. Encontramos piezas que recuerdan a las raíces americanas con un barniz moderno (‘Celebration’). El mayor ejemplo de la gran artesanía de Hussey a la hora de crear es ‘Swim with the Dolphins’, que empieza solamente con una acústica para irse añadiendo luego otros instrumentos. ‘Daddy’s Going To Heaven Now’ es rotunda, caústica y perfecta para haber invitado a Ian Astbury, Dave Gahan y Trent Reznor a realizar coros.
Neverland mereció mejor suerte, y se mantiene una especie de secreto para los fans más iconoclastas de la banda y que, seguramente, gustaría, si le dieran una oportunidad, a fans de U2, Garbage o Depeche Mode.
IGNACIO REYO









