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THE INTERRUPTERS – ‘In The Wild’

Nunca sus canciones habían sonado tan vitales y pegadizas. 

Crítica del disco 'In The Wild' de The Interrupters

Se palpa, se siente, que hay ganas que a The Interrupters les vaya muy bien con su nuevo disco. Y no es de extrañar. Después de una década de carrera en la que han publicado tres muy buenos discos, se han ganado las simpatías de toda la escena punk rock, y se han recorrido el mundo ganando fans a la vieja usanza, bolo a bolo, la sensación es que ya les toca petarlo a lo grande.

Interrupters nuevo disco In The MirrorEn un mundo ideal quizá ya lo habría conseguido con su anterior Fight The Good Fight, pero aunque el single ‘She’s Kerosene’ les ayudó a dar un paso adelante, su versión de ‘Bad Guy’ de Billie Eilish cuenta sus reproducciones por millones, y pasaron el verano de 2021 tocando en estadios en el Hella Mega Tour, la realidad es que The Interrupters todavía siguen siendo unos desconocidos para el gran público.

Quizá debería darnos igual, pues al fin y al cabo, más éxito comercial no comporta mayor calidad, pero siempre sabe mal que no haya más gente que pueda sentir la misma felicidad que uno tiene al escuchar la música de un artista que le gusta.

Lo curioso de In The Wild es que toda las buenas vibraciones que desprende surjan del duro pasado y las cicatrices que dejó en la vocalista Aimee Interrupter (tenéis más detalles en nuestra reciente entrevista). Nunca antes se había atrevido a abrirse tanto en las letras, pero paradójicamente tampoco antes sus canciones habían sonado tan vitales y pegadizas.

La pandemia obligó a que el guitarrista Kevin Bivona tomara las riendas de la producción en lugar de su ‘padrino’ Tim Armstrong, y tuvieran todo el tiempo del mundo para grabarlo en su estudio casero, y se nota: el sonido es más pulido, los coros se han multiplicado, y hasta se han atrevido a meter una balada con piano al final como ‘Alien’. Quizá algunos echarán en falta el toque más crudo de sus inicios, pero la personalidad de la banda no se ha perdido en absoluto. Sin inventar nada nuevo, sigue sonando frescos y conservando esa credibilidad old school que los conecta a las anteriores olas del ska.

El arranque del disco es fantástico. ‘Anything Was Better’ es un himno de punk melódico que te engancha a la primera, ‘As We Live’ te hace mover a ritmo de ska con las aportaciones vocales de Armstrong y la veterana Rhoda Dakar de The Bodysnatchers dándole un toque muy genuino; ‘Raised By Wolves, se ha convertido en mi canción favorita de la banda con un estribillo que es una pura delicia, y ‘In The Mirror’ es el gran hit que No Doubt se les olvidó escribir en los 90.

Lo bueno, es que los diez temas restantes el nivel se mantiene a un gran nivel. Ahí están esas canciones, que parece que les salgan sin despeinarse, en las que suenan como unos Rancid poperos como ‘The Hard Way’, ‘Let ‘Em Go’, ‘Love Never Dies’, aliñadas con el toque gospel de ‘Burdens’, ‘My Heart’, al estilo de esos medio tiempos a lo años 50 que tanto gustan a Weezer, o ‘Jailbird’ que es todo un chute adrenalina.

Quizá las más flojillas sean ‘Kiss The Ground’, cuya única gracia es aportar un poco de pausa reggae, o ‘Worst For Me’, que entra bien, pero no tiene nada especial, pero en general este es un disco que tiene cuerda para rato e ideal para disfrutar en lo que queda de verano y más allá.

JORDI MEYA

Reseña
The Interrupters
8
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