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SPARTA – ‘Trust The River’

Su encanto está en su modestia.

En los 14 años transcurridos desde que Sparta publicaran su último disco, parece claro que la música ha pasado a tener un papel secundario en la vida de Jim Ward. Cuando Sparta publicaron su debut Wiretap Scars en 2002 (lanzado por Dreamworks y con producción de Jerry Finn), parecía que quería comerse al mundo; ahora se contenta con que la gente vaya a comer al restaurante que regenta con su esposa en El Paso, Texas.

Es una opción totalmente respetable, faltaría más, pero para sus seguidores no ha dejado de ser un poco decepcionante tanto su ausencia en la reunión de At The Drive-In (irónico que Keeley Davis de Engine Down y miembro de Sparta durante 6 años fuera su sustituto) como la poca actividad que ha tenido con su banda, más allá de algún single aislado. Demasiado poco bagaje para un tipo como él. De ahí, la sorpresa cuando a finales de enero se anunció la salida de este cuarto álbum de Sparta e incluso su intención de salir de gira.

Pero como podíamos sospechar, Trust The River no es un disco que pretenda volver a colocar a Sparta en el mapa o venderse como un ‘disco de retorno’, sino que simplemente es un vehículo para dar salida a las canciones que Ward y el bajista Matt Miller -ahora acompañados por Gabriel Gonzalez a la guitarra y el batería Cully Symington- han ido creando en sus ratos libres. Y en esa modestia tiene su encanto.

En el álbum nos encontramos a una banda más relajada que coge distancia respecto al sonido post hardcore y el emo de principios de los 2000. Salvo alguna excepción como ‘Cat Scream’, la distorsión de las guitarras se ha rebajado, también la agresividad de las voces y la contundencia de la base rítmica. Por ejemplo, ‘Turquoise Dream’ es un medio tiempo que por su melodía podría ser un tema de The Killers si tuviera una producción más pomposa.

En ‘Spirit Away’ se acercan al folk crepuscular de Murder By Death, mientras que ‘Graveyard Luck’ camina como un rock de carretera. ‘Dead End Signs’ es una bonita balada al piano, y ‘Believe’ y ‘No One Can Be Nowhere’ incluso tienen algo de Simple Minds. Nuevos registros para un Ward que ya no intenta revivir su pasado, ni tampoco huir de él, pero que sigue escribiendo buenos temas como ‘Miracle’ o ‘Empty Houses’.

Ninguna de las canciones de Trust The River va a cambiar el rumbo de la historia, pero todas ellas desprenden sinceridad.

JORDI MEYA