Debe de ser duro. Díficil de asimilar. Un día te levantas y ves que todo en lo que creías se desmorona. Un ‘Show De Truman’ en toda regla. 

El primer directo al que asistí fue al de The Rolling Stones en Balaídos. Un adolescente con las hormonas revolucionadas. Recuerdo que un rayo de luz vino hacia mí. Todavía no sé muy bien que fue aquello. Lo que sí logré a comprender es que viví el principio del final; la tecnología al servicio del show musical. Ya dio igual lo que me contó Mick aquel día.

No me creo que ahora todos canten bien. Que todas las notas sean perfectas. Que de virtuosos andemos tan sobrados. Pero el caso es que no hay directo de banda ‘comercial´ que suene mal. No hay festival que se precie que no apueste por los fuegos de artificio, por las pantallas LED, por la digitalización. Un fenómeno tan reciente como imparable, y es que una década atrás sólo los grandes nombre hacian uso de la pirotecnia.

¿Qué ha pasado en este tiempo? ¿Por qué un Gojira a las siete de la tarde lleva un regimiento de cañones de fuego? ¿Por qué Scorpions se escuchan mejor que en CD? ¿Los riifs de guitarra de Parkway Drive son tan fáciles de realizar para no cometer fallo alguno? ¿Dexter Holland vive una segunda juventud?

No sé. Imagínate que un día te levantas y ves que todo en lo que creías se desmorona. Que era todo falso. Un playback encubierto. Que las máquinas son quienes tocan en realidad. ¿Cómo te sentirías? ¿Asistirías de igual forma a los bolos? ¿Renegarías del heavy metal? 

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