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Sex Toys rockeros

TOI'S IN THE ATTIC - La columa de Toi Brownstone

¡Hola amigos! ¿Qué tal va vuestra vida sexual? No os lo pregunto con la intención de montar un Tinder rockzonero, no os asustéis. Siendo el sexo uno de los grandes clichés del rock, para algunas bandas o, mejor dicho, para los lumbreras responsables de su márketing, también es un recurso de lo más apañado a la hora de dar que hablar.

Tenemos aún frescos en la mente los juguetes de Ghost, que consistían en un consolador de Papa Emeritus y un anal plug con el logo del grupo, la súper caja de dildos, réplicas de los miembros de Rammstein, con sus esposas y un bote de lubricante, o los vibradores de Motörhead. Estos grupos no sólo quieren darnos placer musical y auditivo, sino que además están preocupados por nuestra satisfacción sexual. No sé si reír o llorar. Me quedaré con lo primero, pues siendo de humor muy básico, estas cosas me hacen gracia. Ahora Marilyn Manson, mucho después, en otro intento de llamar la atención al margen de los terribles conciertos que ofrece y sus discos mediocres, saca su dildo con base de ventosa y su cara al ‘módico’ precio de 125 dólares.

Y yo os pregunto, lectoras: ¿A vosotras os haría gracia enredar con un cacharro TAN HORROROSO? Porque el juguete del Papa Emeritus para las rebotadas de colegio de monjas podría tener su aquél, pero lejos queda la época de gloria y shock de Manson, cuando gritaba aquello de “I am the god of fuck” en ‘Cake And Sodomy’ hace más de veinte años. Menos mal que en 2018 el catálogo de sex toys es amplio, o estábamos apañadas. No quiero ataúdes, no quiero dildos, por favor, vendedme un abanico o un albornoz, que les daré más uso.