La regla de los no spoilers parece que no se tiene en cuenta en el mundo de la música. Resulta curioso cómo nadie quiere que le cuenten el final de una película, una serie o un libro, y en cambio haya tanta gente que antes de asistir a un concierto se aprenda de memoria el setlist del grupo que va a ver.

Entiendo que a veces la curiosidad de saber si va a sonar tal o cual canción es demasiado fuerte -yo mismo he caído en ello- e incluso puede ayudar a decidirte si asistes a ver una determinada gira de un grupo al que ya has visto varias veces, pero una cosa es eso, y la otra es ir a un show sabiendo exactamente todo lo que va a sonar y en qué orden. Y más teniendo en cuenta que cada vez hay menos grupos que varían su repertorio.

La eliminación del factor sorpresa, unido al uso indiscriminado de los móviles, hacen que la conexión entre músicos y público sea cada vez más difícil de conseguir. Pero lo peor es cuando tienes un pesado al lado que, para ir de listo, va soltando aquello de ‘ahora tocarán ésta’ o ‘ahora viene tal’. Me pasó en el último de Incubus en Barcelona. Un tipo hasta se sabía las versiones que, de cara al público, iban improvisando, y no dudaba en gritarlo a los cuatro vientos. Eso no se hace.

Sinceramente creo que saberse el guión antes de que suceda le resta mucha emoción y espontaneidad a un espectáculo en vivo. ¿O es que alguien miraría un partido de fútbol si ya sabiese de antemano el resultado?

 

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