“Nuestro obsesión, y el sueño, con un mundo en el que el BetaMax y el Laser Disc triunfan ha terminado”, decía irónicamente Maynard James Keenan de Tool para explicar por qué finalmente desde el pasado viernes todo el catálogo de la banda estaría disponible en las plataformas de streaming.

El cuarteto de Los Angeles era de los pocos grandes nombres que todavía se resistía a dar el paso, después de que en los últimos años Led Zeppelin o Def Leppard también hubieran cedido a la presión. Curiosamente, el único que sigue sin dar su brazo a torcer es la megaestrella del country Garth Brooks.

Es evidente que hemos vivido un proceso para el cual no hay marcha atrás, por mucho que las ventas de vinilo hayan crecido, y que los servicios de suscripción van a dominar la oferta del entretenimiento. Posiblemente, la postura de Tool tenía más que ver con su particular manera de funcionar que con una cuestión ideológica; al fin y al cabo un grupo que tarda 13 años en sacar un disco es que no depende de sus ventas en cualquier caso.

Pero en la misma semana en la que las reproducciones de los temas de Tool se cuentan por millones, las quejas de varios músicos sobre los pobres ingresos que reciben de esas plataformas han vuelto a poner sobre la mesa que la transición al mundo digital no ha beneficiado a los creadores.

“Seguimos sin que se nos pague por nuestro trabajo”, denunciaba Corey Taylor de Slipknot en un hilo de Twitter en el que Nils Lofgren, cantautor y guitarrista de la E Street Band, enseñaba el último cheque que había recibido por valor de 7,01 dólares de sus ingresos por streaming.

El Congreso de Estados Unidos ya ha aprobado una ley para corregir el desequilbrio, pero todas las plataformas, excepto Apple Music, han recurrido por lo que todavía no ha podido entrar en vigor.

Los británicos While She Sleeps han dado un paso más y en su nueva gira han presentado un diseño de camiseta en el que se puede leer: “Esta camiseta es el equivalente a 5000 reproducciones en Spotify (Se necesita esa cantidad para ingresar unos 22 euros –ndr.). El 76% de toda la música en 2019 se consume en streaming y no se compra física o digitalmente. El merchadising de una banda es la manera más directa de apoyar a un artista”.

Y que conste que al igual que a Tool, me ha costado mis años pero he acabado aceptando en el mundo en el que vivo, pero teniendo en cuenta que las tres principales multinacionales discográficas, Universal, Sony Music y Warner, son a su vez accionistas de Spotify, es fácil de entender por qué, al final, la banca siempre gana. No me sorprendería que su próxima inversión fuera comprar empresas de confección. Sea música o moda, el business es business.

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