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RAMMSTEIN – ‘Rammstein’

Fiabilidad ante todo.

Lo normal es que en diez años a una persona le dé tiempo más que de sobra para cambiar su vida. En una década hay gente que se saca una carrera, encuentra trabajo, se casa, tiene hijos, se divorcia, se vuelve a enamorar… Pero a pesar de todo esas experiencias vitales, hay personalidades que resultan inmutables ante el paso del tiempo. La de Rammstein es sin duda una de ellas.

Y es que por mucho que haya pasado desde que tuviéramos noticias de vida creativa por su parte, nada hacía pensar que el discurso de los teutones se fuese a mover ni un solo milímetro de las coordenadas por las que se ha ido desarrollando su trayectoria. Que para eso son alemanes y lo de jugársela no va con ellos. Fiabilidad ante todo. Rammstein, del que se dice que podría ser su último álbum, bien podría haber aparecido un par de años después de Liebe Ist Für Alle Da y nadie hubiera notado la diferencia. Mucho antes de que le des al play, sabes perfectamente ante que disco te vas a enfrentar.

El asunto arranca con una ‘Deutschland’ que ya se ha convertido en viral gracias a su espectacular y polémico video (de los mejores de su amplia videografía, que ya es decir) y lo hace poniendo todas las cartas sobre la mesa. El juego entre los teclados y las guitarras punzantes, el auto-homenaje con ese “Du Hast” que suelta Till Lindemann nada más abrir la boca, un estribillo que es Rammstein en estado puro… Así se vuelve al ruedo. Por la puerta grande.

Lo que viene a continuación es una primera mitad del disco muy directa y que entra fácil. Ahí está ‘Radio’, donde Flake Lorenz lleva buena parte del peso de la canción introduciendo elementos de electrónica desembocando en el coro más pegadizo y accesible del disco. En una línea similar se mueve ‘Ausländer’, que a pesar de contar con un riff marca de la casa aúna arreglos de música pop y una letra un poco tonta donde se intercalan castellano, inglés, francés e italiano. Mucho más incisivas son ‘Zeig Dich’, con su intro operística para luego ir directa a la yugular, y una ‘Sex’ que pide a gritos toneladas de fuego con las que inundar de llamaradas el escenario en su inminente gira mundial.

A partir de aquí Rammstein deciden dejar de pisar el acelerador y es cuando el tracklist comienza a resentirse. ‘Puppe’ nos sugiere una ambientación más oscura y tensa, pero el cambio de ritmo en el estribillo con un Till algo sobreactuado resulta demasiado brusco. ‘Was Ich Liebe’ y ‘Weit Weg’, más allá de los sintetizadores de aire setentero de esta última, apenas llaman la atención y no pasan de ser meros cortes para rellenar. Más interesante es ‘Diamant’, una balada de corte acústico que sirve para tomar algo de aire y que recuerda un poco a ‘Mutter’. Aunque no llega a explotar en ningún momento, está bien construida y me parece uno los mejores momentos del disco. ‘Tattoo’ vuelve a recuperar el pulso en la recta final con otro riff que lleva el made in Germany grabado en carne viva. El típico tema corto y directo que ya les hemos escuchado cientos de veces. Más efectista que efectiva.

El cierre llega con una ‘Hallomann’ en forma de medio tiempo que va subiendo de intensidad hasta dar un con estribillo contenido que aspira a ser el momento épico de la obra pero se queda en tierra de nadie. Unos cánticos femeninos hacen de outro, confirmando lo que sabíamos de ante mano. Rammstein no engañan a nadie ni se andan con sutilezas, mensajes ocultos o segundas lecturas. Aquí nuevamente encontrarás todas las virtudes (y defectos) que les han convertido en una de las formaciones de metal más grandes del planeta. Un artefacto que hará más llevadera la espera hasta volver a verles quemar literalmente los escenarios de medio mundo. 

GONZALO PUEBLA