Pese a no haber sido la banda más estable del mundo, Proudz lograron convertirse en uno de los referentes del hardcore estatal a finales de los 90. Ahora, tras casi diez años sin apenas actividad, los madrileños regresan con su formación clásica y un nuevo disco, Cuando Todo Esté Perdido.

“Este disco es un milagro. Hace cinco años ni de coña hubiera imaginado que lo haríamos”, nos dice Nando, guitarrista de Prouz. Su incredulidad ante que la banda que formó en 1997 junto a Rana (voz) y Tino (bajo), a quienes conocía del instituto, haya conseguido grabar un nuevo disco es comprensible. Y ya no por el obstáculo añadido de la pandemia, sino porque durante bastantes años, Proudz estaban prácticamente muertos. El traslado de Rana a Taiwan en 2012 por motivos laborales, unido al carácter volátil de la formación (entre 2006 y 2009 ya estuvieron separados), hizo que sus prioridades pasaran a otros proyectos.

Sin embargo, el regreso del cantante a España en 2019, provocó que el cuarteto se reagrupara, también con David a la batería, y empezaran a darle vueltas a su posible regreso. Sacando temas en locales de ensayo por horas, y perfeccionándolos luego en casa, Proudz consiguieron amasar material suficiente para en octubre del año pasado entrar en los estudios Metropol de Madrid, y con la ayuda de Koke Diez, grabar Cuando Todo Esté Perdido (HFMN). Un retorno a la altura de su pasado y que debería asegurarles también un futuro.

¿Con qué grupo o disco descubriste el hardcore?
NANDO “Si hablamos de New York Hardcore, en el año 95 estaba muy metido en el rollo de Roadrunner, Biohazard, Life Of Agony, pero cuando salió Set It Off de Madball me voló la cabeza. De hecho, cuando nos juntamos Tino, Rana y yo, casi todos nuestros colegas estaban haciendo grupos de nu metal, que es lo que lo estaba petando, y nosotros éramos los raros que queríamos un grupo rollo Madball. La escena hardcore en Madrid era pequeña, pero muy sólida. Y al final, empezamos y encontramos nuestro sitio”.

¿Había pique entre nu metaleros y hardcoretas?
“De hecho, nosotros compartíamos local con Skunk D.F. que eran un poco el estandarte de esa escena. Y un día se quedaron a vernos tocar un par de temas, y me preguntaron que por qué hacíamos ese rollo, en plan ‘si esto no lo escucha nadie’. Te hablo del 97 cuando empezamos. Pero al final, conseguimos conectar con grupos de nuestro palo, y nosotros nos lo guisamos, y nosotros nos lo comimos (risas)“.

¿Qué circunstancias se han dado para que tengamos un nuevo disco de Proudz en 2021?
“En 2012 tuvimos que parar porque Rana se fue a vivir a Asia, y durante ese tiempo, Tino y yo tuvimos otro proyecto, Against The Spirits, y aunque nos él decía que cuando viniera a España podíamos dar algún concierto, sólo dimos uno en 2015. Realmente el grupo estaba muy abandonado. Pero hace año y medio nos comunicó que volvía a España, y aunque está viviendo en Barcelona, Barcelona no es Taiwan, se pueden hacer cosas y más ahora con la tecnología que puedes hacer reuniones virtuales, grabar… Era muchísimo más viable. Realmente nosotros nunca habíamos querido parar, pero las circunstancias de la vida se dan como se dan. Cuando se puede bien, y cuando no, se queda aparcado. En un principio íbamos a ir despacio, porque Rana tenía que adaptarse a su nueva vida, pero luego llegó la pandemia, y durante la cuarentena todo fue tomando forma, y luego ya empezamos a grabar”.

En 2006 sacasteis un comunicado cuando se fue Rana, y decíais que ibais a buscar un nuevo cantante. Pero no llegasteis a hacer nada como Proudz ¿no?
“Estuvimos ensayando con Mars de Habeas Corpus, porque yo también estuve unos meses tocando en Habeas, pero no lo vimos. También estuvo Toni de Cuernos De Chivo,  que ahora está en Vita Imana, pero tampoco lo vimos. Al final, después de tantos años se nos hacía muy difícil verlo con otros miembros, y por eso empezamos el nuevo proyecto. En Against The Spirits entró Merche que encajó muy bien, después se fue, pero había espacio para probar otras cosas. Con Proudz lo veía muy difícil tocar con otra gente”.

Al final lo que hace el legado de una banda es que lo construyan las mismas personas. 
“A ver, es inevitable que haya cambios. Cuando David, el batería, grabó Rey De Reyes en 2004, hicimos la gira por Europa, y por temas personales, de curro, lo dejó. Y tuvimos dos baterías, y en 2006 volvió al grupo, cuando volvió también Rana. Yo creo que la gente la aprecia”.

“El hardcore es un chute de energía, y nosotros también” NANDO

Sin entrar detalles, siempre ha parecido que Proudz era una banda explosiva a nivel interno. ¿Con la edad se han calmado las cosas?
(Risas) Sí, sí, nos hemos calmado bastante. Después de 20 años tienes una relación de amistad, ya casi de hermanos, y alguna vez pueden haber broncas, porque todo es muy pasional. No lo vamos a negar, hay discusiones. Ahora que nos estamos planteando volver a girar, tienes que pensar que vas a volver a lidiar con ciertas cosas, pero por otro lado los alicientes lo compensan. Somos cuatro personas, y somos muy distintos, pero que muy distintos (risas). Tienes que aprender a lidiar con ello. El hecho de ver a Rana tan motivado también nos ha empujado al resto. La pequeña legioncita de gente que nos sigue también nos ha animado mucho. Estamos super on fire ahora, tenemos muchas ganas de hacer cosas”.

Supongo que ese carácter explosivo también es necesario para la música que hacéis. 
“Sí, yo creo que para hacer esto necesitas tener una serie de inquietudes que si no, no te sale. Por muy dura que sea la música, si no tienes una mierda dentro que salga en las letras y el mensaje, no encaja”.

Cuando Todo Esté Perdido mola porque se os reconoce totalmente, pero no suena retro. ¿Después de tanto tiempo, teníais claro hacia dónde queríais tirar?
“Yo creo que cuando entra la voz ya sabes que es un disco de Proudz. Pero sí es cierto que Rey De Reyes o Dulce Miseria eran mucho más directos, con temas más cortos, sin repetir partes, y aquí hemos querido hacer discos más redondos, pesado, con un sonido más abierto. Antes de entrar a grabar, sí teníamos claro que queríamos menos temas, pero más redondos. Tiene nuestra personalidad, pero está más currado. Pero al final lo que la gente quiere cuando escucha esto es partirse la cara (risas), o un subidón de adrenalina. El hardcore es un chute de energía, y nosotros también”.

Me imagino que ni os planteáis dar conciertos con la gente sentada…
“La verdad es que no. No tenemos una decisión última tomada porque habrá que empezar a moverse. Tenemos fechas cogidas, pero si no cambia la normativa, las aplazaremos hasta más adelante. No visualizamos volver después de tanto tiempo de otra manera a como lo hacíamos antes”.

¿Cómo te imaginas la próxima gira? ¿Será como meterse en una cápsula del tiempo o esperas una experiencia muy distinta?
“Yo creo que será un poco a hace diez años. Los viajes son un poco lo mismo, las mismas dinámicas, y al final irás a tocar a Estraperlo y verás las mismas caras, y de puta madre. Al final es por lo que lo hacemos. Tenemos los pies en la tierra y sabemos hasta dónde podemos llegar. Si tenía que haber pasado algo con el grupo, ese momento ya pasó, y ahora se trata más de reencontrarnos con viejos amigos, y quizá ver algunas caras nuevas”.

¿Os ilusiona poder llegar a nueva generación?
“Precisamente ayer lo hablábamos, y viendo las estadísticas de Spotify, antes de sacar el disco teníamos una media de 35 a 35 años, y en cambio después ha habido un subidón de gente de 25 a 35. Igual es gente que escucha metalcore y ahora le ha llegado nuestra propuesta. Igual antes nos veían como algo arcaico (risas). Al final, haces música para ti, pero siempre quieres llegar a más gente”.

Ahora que el panorama político está tan polarizado ¿crees que también habrá una polarización en las bandas?
“Nosotros nunca hemos sido una banda política. En el momento en que nacimos, el hardcore estaba muy politizado, y si no eras una banda política, se te consideraba una banda ambigua. Nosotros siempre nos hemos posicionado como una banda antifascista, pero no hablamos de eso. A día de hoy, cada uno tiene sus ideas, pero como banda tenemos claro dónde estamos y por el tipo de causas por las que hemos tocado”.

Y para terminar, ¿cuál es la camiseta de una banda más vieja que conservas?
“Pues seguramente una de Biohazard o de Nailbomb, camisetas de conciertos de esa época. Algunas estarán sin mangas tiradas en una bolsa (risas)”.

JORDI MEYA