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NEIL YOUNG AND THE CHROME HEARTS – ‘Talkin To The Trees’

Tan visceral cómo necesario.

Conozco gente que ha renunciado a seguir la inagotable hiperactividad del viejo Neil Young. Entre sus infinitos archivos, películas y giras, hay quien ha optado por tomarse un descanso de una carrera que a mí sin embargo, siempre me ha parecido interesante. De hecho, en estos tiempos tan confusos y alineados, es absolutamente imprescindible y admirable que un personaje como él, que debería estar de vuelta de todo, todavía conserve la furia para arremeter contra todo  lo que está haciendo que este mundo, sea un lugar cada vez más podrido.

Se dice que ha reclutado una nueva banda, Chrome Hearts, pero eso no es del todo cierto. La mayoría de ellos, son los ya conocidos Promise Of The Real, con el cambio de Lukas Nelson por el de Spooner Oldham, también colaborador habitual del canadiense y músico curtido en una y mil batallas. Juntos, han dado a luz un disco agreste, furioso y reivindicativo donde las dos señas de identidad de Young, la acústica y la eléctrica, se combinan con unos textos tan hirientes cómo explícitos.

Escucharlo escupir «Si eres fascista, cómprate un Tesla» en ‘Let´s Roll Again’, con la soterrada melodía del clásico ‘This Land Is Your Land’ impregnando la canción, es toda una gozada y es inevitable que te suba la adrenalina. Cómo le sucedía en Living With War (Reprise, 2006), Neil Young está enfadado con el mundo, y saca esa ira acumulada con unas composiciones que a pesar de la tormenta de decibelios mostrada en ocasiones, beben mucho del folk americano. Tormentas sónicas cómo ‘Movin´Ahead’ o  ‘Dark Mirage’reptan de manera densa y contundente entre el blues y el garage, y aunque se reconoce una evidente auto parodia en varios de los temas incluidos, el nivel de intensidad sigue siendo abrumador. Son casi ochenta años los que cargan su espalda y no levanta el pie del acelerador. Respeto máximo.

En ‘Family Life’ cita el amor que siente por sus hijos, la añoranza por sus nietos y el agradecimiento a su mejor esposa, la actriz Daryl Hannah, en unos versos que casi parecen más una bofetada a su ex esposa Pegi, con la que estuvo casada cuatro décadas, que una oda de amor a su actual pareja. Ya decimos que Young está cabreado, y no sólo con políticos y empresarios fascistas.

En ‘Silver Eagle’ vuelve a aparecer el espíritu de Woody Guthrie y es inevitable escuchar ‘First Fire Of Winter’ y que esos delicados acordes acústicos no te traigan a la memoria su maravilloso clásico ‘Helpless», pero es que este es el camino por el que Young lleva transitando ya mucho tiempo. Podrá estar más o menos inspirado, pero al final esas melodías, esos abrasivos riffs y esos poéticos textos se te pegan a la piel y es imposible deshacerte de ellos. Personalmente le puedo perdonar ciertos resbalones auto paródicos, si todavía me ofrece un himno tan revolucionario cómo ‘Big Change’, donde un anciano todavía es capaz de arremeter contra el poder establecido con una virulencia propia de la juventud.

Cuando denunciaba a Nixon en ‘Ohio’ Young tenía 25 años. Cuando arremetió contra Bush por la guerra de Irak ya rozaba la sesentena, y ahora, ahí sigue, con ochenta años ofreciéndonos un disco tan visceral cómo necesario.

ANDRÉS MARTÍNEZ