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MOCKER’S – ‘Oreka Ahula’

Una alianza norte-sur solo podía acabar en un disco tan bueno como éste.

Nos alegra comprobar que no somos los únicos que mes tras mes no paramos de alabar las bondades de la nueva ola del rock andaluz. Y es que resulta obvio que algo bueno se está haciendo en el Sur desde hace ya tiempo cuando incluso una banda del País Vasco se desplaza hasta allí en busca de inspiración. Porque eso mismo es lo que han hecho Mocker’s, un joven power trio procedente de Durango, Vizcaya. 

A pesar de su edad, hay que remontarse hasta 2010 para encontrar sus primeras huellas y ya cuentan con dos largos en su catálogo. Para esta ocasión Jon, Asier y Ritxi viajaron a los Trafalgar Estudios de Curro Ureba para la grabación, además de volver a casa con un acuerdo con Spinda Records para la edición de este tercer Oreka Ahula. Dos referentes de peso de una escena que ha dejado cierta impronta en este trabajo, aunque la formación se ha asegurado de mantener ciertas señas que les hagan distinguibles. Empezando por el idioma, siendo su primera referencia interpretada íntegramente en euskera. 

Hay que apuntar que lo que proponen no resulta tan denso y complejo de asimilar como lo que ofrecen, por ejemplo, unos monstruos como Atavismo. A los Mocker’s también les va el ir por la vía más directa y además se les da bien como demuestran en la inaugural ‘Taurus’. Es a partir de ‘Erebo’ cuando se empiezan a desenvolver por pasajes más psicodélicos, adivinándose esa conexión andaluza. 

En ‘Marte’ se zambullen en el space rock rematando la jugada con un potente cierre. Lejos de coger aire, ‘Chrono’ y ‘Pegaso’ hacen las funciones de cortes rápidos e inmediatos que ayuden a descongestionar el tracklist, mostrando ese otro reverso de la moneda. ‘Pangea’ nos despide con una bonita melodía que se va enlazando a lo largo de la canción hasta toparnos con una tormenta de afilados riffs. 

Una alianza norte-sur solo podía acabar en un disco tan bueno como éste.

BONUS TRACK CON… MOCKER’S

Contadme, ¿qué es lo que lleva a tres chicos de Durango a viajar hasta Andalucía para grabar su disco y editarlo con un sello de allí?
“Hace aproximadamente un año, cuando nos encontrábamos componiendo el álbum, las bandas del Sur del Sur se cruzaron en nuestro camino. Tirando del hilo de Viaje a 800, llegamos a Atavismo, Híbrido o Bourbon y para alguno de nosotros la admiración ha llegado a ser casi enfermiza. Más allá de estilos musicales concretos, esa manera de entender el hard rock como algo permeable y heterodoxo nos embaucó. Es una especie de filosofía musical que concibe el rock como algo abierto, necesariamente mestizo, muy en la línea de bandas como Motorpsycho o Black Mountain. A la hora de decidir dónde grabar, nos apetecía probar a salir fuera de Euskadi para internarnos en un estudio durante unos cuantos días y poder canalizar todos los esfuerzos en el álbum. Investigando un poco, vimos que todos esos grupos que mencionamos habían grabado con Curro Ureba en sus Trafalgar Estudios de El Palmar y nos pareció que sería buena idea ponernos en sus manos. Por otra parte, también conocíamos a Spinda Records ya que todas esas bandas pertenecen a su familia. Mientras grabábamos, Curro nos dijo que tenía la sensación de que al sello podía gustarle el álbum. Nosotros no dábamos un duro, pero por suerte a Berto (capo de Spinda Records -ndr.) le gustaron las canciones y se puso en contacto con nosotros. Compartimos con Spinda la filosofía DIY, y ha sido una manera muy bonita de poder cerrar el círculo. Están haciendo un trabajo encomiable con el underground estatal, por lo que para nosotros es un honor coeditar el disco junto a ellos”.

Como apuntáis, ese interés viene parte por la escena tan potente que hay ahora mismo en el Sur. ¿Os sentís más afines a lo que se está haciendo allí que a lo que tenéis en el País Vasco?
“Es cierto que con todas esas bandas del Sur hay similitudes tanto estilísticas como en la manera de entender el rock con las que es difícil no sentir afinidad. Por otra parte, dentro de esa concepción, aquí tenemos a un montón de grupos que nos encantan como Arenna o The Soulbreaker Company. De todas maneras, el vínculo más fuerte que tenemos con muchas bandas de Euskadi es la manera de entender la música desde la autogestión y el apoyo mutuo, por lo que la afinidad se amplía a cualquier estilo, desde el hardcore hasta el folk, lo cual enriquece y humaniza más el camino”.

¿Qué aspectos creéis que habéis mejorado o cambiado en este álbum respecto a vuestras dos anteriores referencias?
“La composición se ha trabajado más que nunca, grabando y analizando todos los ensayos y poniendo el foco sobre aspectos que en otras ocasiones habíamos dejado más de lado, como la integridad de la base rítmica o las melodías vocales. Además, hemos intentado no tener barreras estilísticas que coartasen la propuesta final. Por nuestro origen musical, es imposible que el corazón hard rock no esté presente, pero eliminar ese imperativo ha ayudado a que las canciones se adentren sin reparos en terrenos como el post rock, el progresivo, el rock alternativo o la psicodelia. La mano en la producción de Curro ha sido también esencial, ya que, a pesar de llevar los temas muy preparados, su background tanto en el rock psicodélico como en el jazz, aporta arreglos y detalles que hacen que las canciones terminen de explotar”.

Si no me equivoco, Oreka Ahula es vuestro primer disco íntegramente en euskera. Es una transición, la de cantar en su lengua materna, que muchos grupos están empezando a realizar. En vuestro caso, ¿cuál ha sido el motivo de este cambio?
“Se han dado varios factores. Por una parte, uno siempre siente la necesidad de expresarse en su lengua, que es la que conoce y domina, y huir de ello en muchos casos nos ha llevado a sentirnos extraños. Por otra parte, al ser un álbum conceptual, las letras nos pedían un peso y una densidad que no podíamos abarcar con el inglés. Sin embargo, por el miedo al cambio drástico, no acabábamos de decidirnos y al estudio fuimos con la mitad de las canciones escritas en inglés y la otra mitad en euskera.  Paradojas de la vida, el primer día de grabación, Curro nos animó a hacerlo todo en euskera, argumentando que, al ser nuestra lengua materna, sonaría más natural, las letras tendrían mucha más profundidad y el conjunto sería más original, ya que hay pocas bandas que hagan este estilo en nuestro idioma. Que un andaluz nos animara con toda su convicción a cantar en euskera fue la señal definitiva para lanzarnos, y la verdad que estamos muy contentos”.

Observando el artwork y los títulos de los cortes, se adivina que debe existir algún concepto global de la obra. De ser así, ¿podéis explicar que es lo que queréis contar en Oreka Ahula?
Oreka Ahula significa Frágil Equilibrio en castellano. Como concepto global, partimos de la idea de que vivimos en un sistema basado en la ultra-positividad que nos empuja a esconder la angustia y el malestar simulando que estamos felices las 24 horas del día. Esa negación no hace más que retrasar la implosión, ya que no podemos eliminar la esencia de la condición humana, que no deja de ser frágil, débil y caótica. Por eso, hemos intentado que las canciones de Oreka Ahula sean una conversación directa con ese equilibrio-desequilibrio continuo que supone la vida, una montaña rusa constante a medio camino entre euforia y desasosiego, fortuna y desgracia o certeza e incertidumbre. Como metáfora de un equilibrio frágil elegimos el espacio exterior, ya que, a pesar de estar aparentemente ordenado, en cualquier momento cualquier anomalía puede hacerlo saltar por los aires. Por eso, los títulos de las canciones hacen referencia a constelaciones, deidades o planetas, que a su vez van relacionados con cada una de las letras. El minucioso artwork ha corrido de nuevo a cargo de Markel Urrutia de Smoke Signals Studio en Bilbao, que lo ha plasmado todo de forma magistral”.

GONZALO PUEBLA