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La Casa Del Reloj En La Pared

¡Hijos de bruja!

E.T.. Gremlins. Regreso Al Futuro. El Chip Prodigioso. Ésos son sólo algunos de los títulos que nos vienen a la cabeza cuando oímos la palabra mágica ‘Amblin’, algo así como el Hammer Films de los adolescentes amantes de las emociones fuertes y los efectos especiales guays.

Eli Roth, quién lo diría, ha sido el elegido para volver a poner al sello de Elliot y el extraterrestre en lo más alto de las taquillas para toda la familia. El encargo era peliagudo: llevar a la pantalla la saga de libros de John Bellairs centrados en Lewis Barnavelt, el aprendiz de brujo a quien da vida el adorable Owen Vaccaro, y que se va a vivir a casa de su tío Jonathan Barnavelt, un hechicero que vive con Florence Zimmerman, la bruja más hermosa que recordamos.

Eric Kripke se encarga de la adaptación, y ésa es otra de las buenas noticias. Un tipo que viene del terror más serie B (y Z) y que será el encargado de llevar a la pequeña pantalla el gamberrísimo cómic de Garth Ennis y Darick Robertson.
Centrándonos en La Casa Del Reloj En La Pared, hay que reconocer que la apuesta por Eli Roth tiene todo el sentido del mundo. La película corre con éxito y a velocidad de vértigo por la línea, finísima, que separa lo que pueden ver los niños y lo que prohibimos a nuestros hijos más pequeños a diario.

El director de Hostel o Cabin Fever nunca ha sido un virtuoso con las cámaras, ni tampoco un planificador extraordinario, pero sabe aportar su conocimiento del género y sentido de la diversión y lograr que la peli resulte una pesadilla encantadora que nunca cae presa de un sinfín de efectos especiales por ordenador. Además, la ambientación en 1955 es un plus a la hora de recordarnos que durante la década de los 80 se vivió la mejor época para recrear los 50.

El film es una ocasión inmejorable para introducir a los más pequeños de la casa en nuestro género preferido con un poco de azúcar. Pero no demasiado. Sería una pena que acabara en el rincón de las películas sin alma, porque de eso va sobrada.

KIKO VEGA

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