Inicio Críticas de Discos GRAVEYARD – ‘Hold Back The Dawn’

GRAVEYARD – ‘Hold Back The Dawn’

Orfebrería de la vieja escuela.

Éste es el álbum con el que las cosas cambian irreversiblemente para Graveyard, el disco que, por si había alguna duda, los reafirma como una de las principales potencias del death metal europeo actual.

Si con …For Thine Is The Darkness se situaron lejos de todas esas formaciones clónicas que sólo tienen ojos para Estocolmo, con el presente Hold Back The Dawn los catalanes se nos presentan, aún más, como una entidad propia, como uno de esos grupos que, al escucharlos, sabes que sólo pueden ser ellos.

A canciones como ‘Of Extant Cults And Living Terrors’ u ‘O Beast I Fear Thy Name’ me refiero: esos riffs tan de la escuela Félez tienen, deben, estar acompañados de la recóndita voz de Julkarn, emitida directamente desde la perdida, profunda, oceánica ciudad de R’lyeh. Eso es lo más complicado de lograr en un combo: el seguir perteneciendo a un estilo musical determinado, pero a la vez, contando con las suficientes particularidades como para brillar de forma autónoma. Más que nunca, Graveyard lo han conseguido en esta obra.

Pero hay mucho más por ensalzar en su cuarto largo… ‘Swarm Of Flies’ es una apertura de lo más poderosa, y efectivamente, con ‘Winds Like Daggers’ buscan degollarte con una canción huracanada, magistralmente ornamentada con unos teclados muy de mi Finlandia querida.

‘Hurled Unto Damnation’ es un corte épico (sí, sí, épico) que chiflará a los verdaderos devotos del death antiguo, a los enemigos del fast food musical, una canción que va desplegándose entre distintos tempos y una enorme riqueza de guitarras y solos. Y mucho cuidado con ese coro limpio que sorpresivamente la realza, y ese final morrocotudo, mucho más allá del alto copete.

Hay caña desatada como en ‘The Storm Above (Port Sulphur)’ o ‘The Shrike’, retazos de heavy clásico en ‘Madre De La Noche’, pero por encima de todo hay una grabación cuidadosa, que premia las múltiples escuchas, registrada y mezclada, cómo no, en Moontower Studios por el propio Javi Félez y un master de Dan Lowndes en Resonance Sound Studio.

Un sonido lejano pero enérgico, mimado con grandes solos, punteados, voces dobladas y certeros teclados, pero para nada recargado o barroco. Orfebrería de la vieja escuela, ya lo creo que sí.

Cuando una banda se está pateando los principales festivales extremos del Viejo Continente es que algo pasa, no hay potra alguna ante ese hecho. Cuando recibe la bendición del Maryland Deathfest, ya nada puede pararla. En las grandes ligas por derecho propio.

PAU NAVARRA