El confinamiento forzoso derivado de la declaración de estado de alarma nos ha obligado a todos y todas a buscarnos la vida. Muchos músicos se han volcado en los directos virtuales, principalmente a través de plataformas como Instagram y Facebook, y han ofrecido contenidos gratuitos para amenizarnos estos días y mantener el contacto con su público.

La limitación de la movilidad y sobre todo las recomendaciones de  las autoridades sanitarias -el distanciamiento social, entre otras- también ha afectado a la creación de contenidos audiovisual como programas de televisión y radio. Lo estamos viendo y escuchando estos días, con platós y estudios semi vacíos y programas basados en conexiones (llamadas y videollamadas) con los hogares de colaboradores y entrevistados.

Los creadores de podcasts se han podido adaptar mejor a todo esto, sobre todo los que ya operaban desde casa. Los que enlatamos estos archivos de audio habitualmente en un estudio de radio convencional, actualmente cerrado por las circunstancias, nos hemos tenido que espabilar si no queríamos desaparecer de los reproductores de nuestros seguidores. En mi caso, empecé con unas sencillas mixtapes temáticas, pero como la situación se iba alargando me acabé comprando un micrófono y me instalé un par de programas de edición (que no tenía en mi ordenador personal) para poder mantener viva la llama del Ecualizador.

Estos días parecen el momento perfecto para captar nuevos oyentes, ¿verdad? ¿Gente encerrada en casa con muchas horas por delante? Pues no. Con el confinamiento se han producido dos fenómenos muy curiosos. Por un lado, en plataformas de podcasts como Ivoox, han registrado unos 400 nuevos programas en torno al coronavirus –Crónicas De Un Virus, Informe Coronavirus, Qarentena, La Encerrona…-, pero también han aparecido otro tipo de podcasts, principalmente oyentes que se pasan a crear su propio podcasts aprovechando que tienen más tiempo.

Esto es muy sencillo, pues no hace falta montar muchos cacharros en casa. Ni siquiera comprarse un micro como servidor. Ahora se pueden grabar podcasts en apps gratuitas como Anchor (incluye varias opciones de edición, puedes añadir cortes de voz e incluir música de plataformas como Spotify) o Spreaker (permite también añadir efectos de música y subirlo en la propia aplicación o compartir en redes sociales). Solo necesitas un buen smartphone -con la última versión del sistema operativo, tanto en iOS como Android- y algo que contar, cuanto más específico mejor. En un mercado tan saturado debes buscar la diferenciación. Programas generalistas ya hay muchos, miles.

Decía que estos días se han producido dos fenómenos. ¿El segundo? Las plataformas han detectado un descenso en el número de descargas y plataformas. El confinamiento por la pandemia del covid-19 ha reducido entre un 10 y un 15% el número de reproducciones de podcasts en plataformas como Ivoox.

¿Cómo puede ser? La explicación más plausible es que mucha gente escucha estos programas durante sus desplazamientos a pie, en coche o transporte público de camino al trabajo. También los escuchaban en el gimnasio o haciendo running, detalla la plataforma en su blog. Otra explicación, complementaria: los oyentes habituales de podcasts, un producto de escucha individual, ocupan el tiempo con otras actividades como el visitando de películas o series -plataformas como Netflix y YouTube sí han registrado máximos históricos- que pueden compartir con sus compañeros de piso, pareja o familia.

Me quedo con la parte positiva: ha crecido el número de usuarios nuevos, personas que han descubierto el universo del podcasting durante el confinamiento. Veremos si el consumo empieza a aumentar en las próximas semanas con la desescalada y medidas de alivio como el permiso para salir a correr y pasear.

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