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GOJIRA – ‘Fortitude’

Pese a su evolución, la esencia de Gojira permanece intacta.

Si la primera vez que vi a Gojira en una sala Apolo medio vacía en 2006 -en un cartel junto a Caliban y Born From Pain, si mal no recuerdo- me llegan a decir que llegarían a donde están ahora, no me lo hubiera creído.

Para empezar sus temas eran suficientemente complejos como para que no le entrasen a mucha gente, la mayor parte de sus voces eran guturales, y además eran de Francia, un país que no se ha caracterizado precisamente por exportar grandes bandas de metal.
Pero mira por donde, por una vez la calidad de la música, y un directo devastador, ha sido suficiente para superar todos esos obstáculos. Cierto es que en el camino, el cuarteto ha simplificado sus estructuras, ha incorporado más melodía, ha pasado de estar en un sello independiente como Listenable a tener toda el apoyo de Roadrunner; y ha abandonado su pueblo natal para instalarse en Nueva York, pero aún así, no creo que nadie pueda discutir su integridad.

Es la que encontramos en Fortitude, un séptimo álbum en el que la banda vuelve a advertirnos del daño que le estamos haciendo al planeta, y apela a nuestra conciencia para cambiar un destino que pintan muy negro (“Hope for the world, but prepare for the worst“, canta Joe Duplantier en ‘Another World’). La campaña benéfica que han organizado en favor de las tribus indígenas alrededor del lanzamiento del single ‘Amazonia’ (ya han recaudado más de 200.000 euros), prueba además que su discurso no es sólo de boquilla. Ni que fuera sólo por eso, Gojira ya merecían recibir más atención que muchos de sus coetáneos, pero es que encima, musicalmente mantienen el listón en lo más alto.

Si su anterior Magma (2016) había sido su álbum más accesible hasta la fecha, éste va todavía un poquito más lejos, afinando más en las melodías, con voces más limpias, e incluso ofreciendo dos medios tiempos: ‘The Chant’, que por su toque blues recuerda a Zeal & Ardor, con unos ‘uoo uooos’ a modo de mantra que seguro serán coreados en su próxima gira, y ‘The Trails’, con una atmósfera entre Deftones y Tool. No son los mejores temas del álbum, pero por un lado oxigenan el disco, y por otro resulta interesante escucharles en otros registros.

Por lo demás, Gojira siguen siendo capaces de dejarnos boquiabiertos con su alternancia de riffs disonantes y machacones (‘Grind’), los malabares a la batería de Mario Duplantier (‘New Found’), y su capacidad para construir esas piezas gigantescas capaces de producir verdaderos seísmos (‘Into The Storm’). Pese a la mayor inmediatez de temas como ‘Hold On’ o ‘Amazonia’, un tributo nada camuflado a Sepultura, también hay ecos del pasado, como ‘Another World’, que parece salida de The Way Of All Flesh (2008), o en la guturalidad de ‘Sphinx’, donde parece que las guitarras te estén lanzando cuchillas, y hay suficientes detalles como para que en cada escucha descubras cosas nuevas.

Habrá quienes echen de menos aquellos tiempos en los que cada canción era un reto absoluto, pero, pese a su evolución, en Fortitude la esencia de Gojira permanece intacta.

JORDI MEYA