Актуальное рабочее зеркало казино 1win на сегодня! Заходите на официальный сайт и выигрывайте джекпот. Регистрация и бонусы за вход. https://cristalloarezzo.it https://antiquariatolalucerna.it https://turismochoapa.cl https://ristorantelaguardiola.it
Inicio Críticas de Discos GEESE – ‘Getting Killed’

GEESE – ‘Getting Killed’

Una de esas excepciones en las que, cuanto más excéntrico te vuelves, más atractivo resultas.

Mientras en el mainstream Taylor Swift anda batiendo todos los récords en la primera semana del lanzamiento de su The Life of a Showgirl, en el mundo independiente el nombre que está captando toda la atención es el de Geese.

A pesar de su juventud, los neoyorquinos no son unos recién llegados: Getting Killed es ya su cuarto disco. Con el anterior, 3D Country (2023), Geese superaron el estigma de ser vistos como unos discípulos de The Strokes gracias a un álbum mucho más anárquico y psicodélico. Pero, sobre todo, fue el debut en solitario del cantante Cameron Winter, Heavy Metal, publicado a finales de 2024, el que hizo que gran parte de la crítica reevaluara sus méritos, preparando el terreno para que su siguiente obra con el grupo fuera recibida con gran expectación.

Y así ha sido: Getting Killed se ha convertido desde su salida en un firme candidato a situarse en lo más alto de las listas de los mejores discos de 2025, que en unas pocas semanas empezarán a publicarse, su reciente concierto gratuito en un parque de Brooklyn congregó a miles de personas; han aparecido en el programa de Jimmy Kimmel tocando el single ‘Taxes’ y me apuesto el meñique a que su actuación en el próximo Primavera Sound será the place to be, aunque por ahora aparezcan en la tercera fila del cartel.

Ante tanto revuelo, uno podría pensar que Geese han hecho un álbum concebido para conquistar el mundo y seducir a las masas, pero nada más lejos de la realidad. Getting Killed es un frikada que haría sudar a cualquier experto de marketing para ver cómo lo vende. En sus once canciones, el grupo suena como una panda de colgados en un retiro espiritual en el que tanto te da coger una pandereta, que unos bongos que una trompeta entre porro y porro. En los momentos más calmados pueden sonar como unos Radiohead en versión hippy (‘Husbands’, ‘Half Real’) y en otros como los Black Crowes de Amorica en la América loca de Trump (‘Getting Killed’, ‘100 Horses’).

Eso sí, para disfrutar de esa mescolanza entre sonidos acústicos y eléctricos bañada en ácido uno debe superar el reto de aceptar la voz del iconoclasta Cameron Winter, con una afectación que recuerda tanto a Rufus Wainwright como a Thom Yorke, David Byrne o Captain Beefheart. De entrada, echa para atrás, pero merece la pena el esfuerzo porque en medio del caos Geese nos regalan arreglos preciosos en ‘Au Pays du Cocaine’, ‘Cobra’ o ‘Taxes’ que te reconcilian con el mundo. En una época en lo que todo parece milimetrado y calculado la suya es una de esas excepciones en las que, cuanto más excéntrico te vuelves, más atractivo resultas. Bienvenidos sean los raritos.

MARC LÓPEZ