Inicio Críticas de Discos FONTAINES D.C. – ‘A Hero’s Death’

FONTAINES D.C. – ‘A Hero’s Death’

El anti-disco de verano.

No puede ser casualidad que en los últimos años estemos viviendo un revival del post punk, y que grupos como Idles o Fontaines D.C. estén subiendo como la espuma. Pocos estilos encajan mejor con el ambiente claustrofóbico, agobiante, oscuro y nihilista que nos invade cada vez que ponemos las noticias, aún más acentuado desde que empezara la pandemia.

El éxito de su debut, Dogrel, publicado hace poco más de un año, no parece haber subido el ánimo de la banda irlandesa, sino casi lo contrario. La vitalidad que despuntaba en gran parte de su primera colección de canciones debió quedarse en la carretera, porque en esta nueva entrega el protagonismo lo tienen unos temas lentos y taciturnos, pero, al mismo tiempo, extrañamente bellos. El tono sombrío de su segundo álbum queda definido desde los dos primeros cortes, ‘I Don’t Belong’ y ‘Love Is The Main Thing’, con la voz inexpresiva Grian Chatten y una instrumentación austera.

La fórmula de ir repitiendo el título de la canción vuelve en ‘Televised Mind’ en la que la base rítmica te sumerge en una espiral de la que logras salir gracias ‘A Lucid Dream’, que tiene algo de los primeros U2. Más adelante, en ‘Living In America’ y ‘I Was Not Born’, vuelven a mostrarse como buenos alumnos de Joy Division o The Fall. Pero como apuntaba, gran parte del disco lo ocupan temas lentos como ‘You Said’, o las aún más minimalistas y vulnerables ‘Oh Such A Spring’, ‘Sunny’ o ‘No’, que cierra el disco con su preciosa melodía con la que Chatten nos anima a que “apreciemos el gris”.

En circunstancias normales A Hero’s Death sería un ‘anti-disco de verano’ -apenas el tema titular con su ritmillo a lo The Strokes, unos dulces coros, y el mantra “Life ain’t always empty” ofrece un poco de luz-, pero visto el panorama se ajusta perfectamente a nuestra actual realidad. Incluso en sus momentos de calma, el disco te martillea en las sienes como cuando estás en silencio después de una noche que te gustaría olvidar.

JORDI MEYA