La definición de blockbuster palomitero encarna toda una amalgama de títulos donde lo que se busca es la distracción y divertimento del espectador, suprimiendo o disminuyendo la complejidad de su guion, en beneficio de la acción y escenas espectaculares. Lo más cercano a este cine que podíamos encontrar este año era Godzilla Vs Kong, hasta que han llegado Dominic Toretto (Vin Diesel) y los suyos a por el trono del mainstream, con la novena entrega de la saga Rápidos Y Furiosos.

Ésta sigue la línea marcada por las películas 4 y 5, donde la acción desmedida y el término “la familia” se impone al eje central de las primeras cintas, las carreras ilegales. La historia de esta película lleva a Dom a enfrentarse a los fantasmas de su pasado, para proteger a sus seres queridos y evitar un complot a escala mundial, liderado por su hermano desaparecido, Jakob Toretto (John Cena).

La acción ha aumentado exponencialmente entrega tras entrega, pasando de robar camiones y trenes, a el salto entre los rascacielos o la escena del submarino en el hielo de la entrega anterior. En esta entrega van un paso más allá de nuevo, dejándonos escenas memorables como la llegada al espacio de Roman (Tyrese Gibson) y Tej (Ludacris) y la persecución final, que me parece de los momentos más espectaculares de la saga; nunca pensaría que implementar imanes a los coches mejoraría tanto la calidad de una escena.

Es difícil, y se recuerdan escasos casos en el cine, a excepción de la saga Bond o Star Wars, entre muy pocas otras, que una franquicia llegue a una novena entrega en un estado de forma comercial sin precedentes. A pesar de su longevidad, a priori beneficiosa a la hora de remediar errores, Fast 9 posee diversas debilidades a comentar. Entre ellas, la más clamorosa de esta entrega, es la ausencia de dos personajes claves en las últimas películas como son Hobbs (Dwayne Johnson) & Shaw (Jason Statham), cuyo tándem nos dejaba con las mejores coreografías y alivios cómicos durante sus apariciones. Aunque también tiene aciertos, como el uso de flashbacks, alejándose de la polémica técnica del rejuvenecimiento digital, y la utilización de la nostalgia y el fanservice para contentar a los fans más veteranos de la saga, siendo la última hora el punto alto de la película. 

Justin Lin sabe exactamente como dirigir escenas de acción titánicas y hacer que disfrutemos con cada nueva entrega, logrando con esta nueva producción dar su momento de gloria a cada uno de los componentes de la familia de Dom.

A pesar del entretenimiento, que es innegable que la película ofrece, y del regreso de personajes icónicos de la saga, Fast 9 es inferior a grandes películas de la franquicia como son Fast & Furious 5 y 7, comenzando a causar cierta fatiga al espectador. En definitiva, si lo que buscas es distraerte sin que te hagan pensar en exceso y volver a ver grandes escenas de acción en la pantalla grande, Fast & Furious 9 es el pasaporte adecuado.

ALEJANDRO TEIGA ROBLES

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