El 7 de junio de 2005 Aloud Music publicaba Bipolar Age, el primer disco de los madrileños Nothink. Como si se tratase de una bonita casualidad, unos meses antes nosotros habíamos hecho lo propio con el primer número de RockZone. Seguramente ninguna de las dos partes lo sabía aún, pero fue el punto de partida para una relación que fue creciendo en paralelo.

A lo largo de nuestra historia hemos apoyado (o al menos hemos hecho lo que hemos podido desde nuestra posición) a infinidad de bandas nacionales, intentando darles el espacio y trato que merecían. No cabe duda de que con Nothink vimos desde el primer momento un potencial tremendo para llegar muy lejos.

Por supuesto, los méritos que presentaron a lo largo de 14 años de trayectoria, 3 álbumes de estudio y un sinfín de conciertos, fueron solo suyos. Pero creemos que hechos como nombrarles mejor disco nacional de 2007 con Spotlights, su segundo trabajo, además de esa ya mítica portada compartida con Biffy Clyro realizada en Dublín (la primera vez que colocábamos en ella a una formación de nuestro país), aportaron un pequeño granito de arena en la vida de un grupo que aún se sigue recordando con mucho cariño.

Porque por mucho que Nothink llegaran a su fin de manera repentina e inesperada en 2012 y sus miembros hayan seguido creando buena música en otros proyectos como Minor Empires, Caboverde o Bay City Killers, el impacto que causaron en su momento dejó una huella imborrable entre compañeros de generación y público. Y es que el trío formado por Juan Blas (voz, guitarra), Alex Ferrero (bajo) y Miguel Peñas (batería) demostró que en nuestro país se podía llegar a hacer un rock alternativo de alto nivel cantado en inglés sin miedo a compararse con los grandes nombres extranjeros.

En su momento, parecían de los pocos capaces de romper ese techo de cristal que separaba el underground y el mainstream. Ese mismo techo que más tarde terminaron atravesando otros como Berri Txarrak, Toundra o Angelus Apatrida. A pesar de que se quedaron a medio camino de lograrlo, para el recuerdo quedará esa reunión puntual celebrada en 2015 que tan buen acogida tuvo.

Es por todo ello que, coincidiendo con el 15º aniversario de su debut y el 10º del que a la postre sería su último trabajo, Hidden State, hemos querido hacerles un humilde homenaje a través de 15 personajes de nuestra escena para que compartiesen sus recuerdos y experiencias. Algunos ya veteranos que compartieron escenarios y batallitas con ellos y otros que les descubrieron cuando aún estaban en activo y les inspiraron a crear sus propias canciones. No todos pueden presumir de haber dejado un legado tan grande independientemente de lo que digan los números.

Os recomendamos poneros el disco mientras leéis el artículo:

Cándido Gálvez (Viva Belgrado)

Conocí a Nothink en 2006 por un comentario en el MySpace de Berri Txarrak. “Vuestro último disco suena a diario en casa”, decían. Por aquella época Berri era mi mayor obsesión. Escudriñaba su perfil a diario por si algo cambiaba, investigando los amigos al principio de su lista, sus influencias y los nuevos comentarios.

Recuerdo hacer click y escuchar por primera vez ‘Starting Days With The Right Foot’. Supongo que si no hubiera sido así lo habría sido de otra forma, pero es curioso que una decisión tan trivial cambiara tanto mi universo. Aquella canción era un hit. Tenía la estructura, la pegada, la melodía… Había un patrón que mi yo de 15 años podía reconocer. Pero el track que sonó después, ‘Straight On Back’, fue el que me voló la cabeza. Una canción de 6 minutos plagada de cambios de ritmo, sin estrofas ni estribillos. Aún no conocía a Fugazi ni a Standstill, esto era nuevo para mí. Había rabia y energía, pero de una manera diferente a la del punk rock que yo manejaba. Esto se me hacía complejo y elaborado y de alguna forma reflejaba de forma más fiel mis emociones.

Bipolar Age se convirtió en la banda sonora de los 15 minutos que separaban mi casa del colegio y Nothink en mi nueva obsesión. Al igual que con Berri, escudriñé sus influencias (citaban a Biffy Clyro y Fugazi) y encontré al sello que les editaba: Aloud Music. 

De nuevo, supongo que si no hubiera sido así lo habría sido de otra forma, pero es curioso que una decisión tan trivial definiera tanto lo que estaba por venir. Gracias Nothink, se os echa en falta.

Kantz (Habitar La Mar, Delobos)

Aunque Tenpel éramos contemporáneos, no sabría decir cuando conocí a Nothink con exactitud. Recuerdo que a comienzos o mediados de los 2000 siempre oías hablar de ellos a los colegas o sonaba alguno de sus temas en los garitos a los que solíamos ir. También recuerdo coincidir con ellos en el mítico Universimad donde nos juntamos con un montón de bandas espectaculares del momento como Idioterne (que además ganaron), Día De Furia, Electric Moth y, claro, Nothink.

Ésa fue la primera vez que les vi en directo y también me acuerdo de pensar: “Idioterne están muy bien, pero joder, estos pavos son brutales”. Para mí se convirtieron en inspiración en cierto modo. Había como una competencia que siempre llegaba de los ajenos. La gente tiende a comparar a los contemporáneos y eso influyó mucho en mi manera de hacer las cosas con Tenpel; el hecho de esforzarte por sonar bien, por hacer buenas canciones y discos redondos.

Por desgracia jamás tuve ocasión de conocerlos a nivel personal en la época en la que estaban activos, pero también por suerte, pude coincidir con Juan Blas en la mini gira que hicimos juntos Caboverde y De La Cuna A La Tumba en 2017. Ahí descubrí que además de un gran músico y profesional, también había una tipo de puta madre con el que a día de hoy mantengo una buena relación. Ahora, con la distancia, escucho Bipolar Age y me digo: “joder, estaban a años luz”.

Tweety Capmany (Caboverde, Pan, Hermana Furia)

La primera persona a la que escuché mentar el nombre de Nothink fue a Kals, cantante de Avenues & Silhouettes, en un ensayo. Si bien es cierto que el nombre del grupo por sí solo no me sedujo, iba a dar muchas vueltas en mi vida y las buenas palabras de Kals hacia la banda me persuadieron para escucharlos. Me gustaron mucho, pero especialmente desde el momento en que los vi en directo me declaré fan. No un fan de esos que llevan pancartas y gritan el nombre de los componentes, sino de los que aprecian que un grupo de tres personas pudiera sonar mucho más potente y compacto que uno de cinco. Una base rítmica bien pegada entre Alex y Miguel que dejaba espacio a Juan para poder tocar guitarras con rítmicas imposibles mientras cantaba. Recuerdo que esa coordinación mano/voz me sorprendió mucho.

El hecho de ser bandas coetáneas nos hizo compartir alguna vez escenario juntos, pero nos acabamos conociendo realmente porque estábamos metidos en los mismos saraos, grupos de amigos, bares de Malasaña, conciertos a los que íbamos como público, etc. Gracias a estos encuentros,  aparte de guardar algunas anécdotas que  tienen tantos nombres propios que no sería decoroso contar, algo muy importante pasó: conocí al cuarto mosquetero en esta ecuación Nothinkiana, su técnico de sonido, Andy Duffill (que además de hacer que el trío sonase increíble, también fue el primer batería de la banda), un gigante bonachón con la voz profunda como la fosa de las Marianas que no dudó en abrirme las puertas de su estudio de grabación para comenzar en el mundo de la producción. Un verdadero impulsor de mi carrera musical.

A día de hoy, además de toda la música que hicieron, hay algo muy importante en lo personal y musical que sigue en mi vida, y ése es Juan, con quien he compartido una gira europea con Minor Empires y primordialmente un montón de vivencias y conciertos con Caboverde. En las incontables horas de furgoneta también hablamos de los tejemanejes de aquella época en la que Nothink marcó una senda para muchos.

Xavier Calvet (Bullitt)

Recuerdo perfectamente la primera vez que escuché a alguien mencionar el nombre de Nothink. Fue mi amigo Santi Garcia quien me habló de ellos, poco tiempo antes de que los chicos fueran a grabar Bipolar Age a los estudios Ultramarinos Costa Brava. Me dijo algo así cómo: “esta peña van muy de cara y saben lo que se hacen”. La verdad, no tardé mucho tiempo en darme cuenta por mí mismo de que aquello era cierto, quizás el tiempo que tardé en escuchar su material grabado y sobre todo, en asistir a uno de sus directos (precisamente junto a No More Lies).

Me pasó con Nothink algo parecido a lo que me había ocurrido con Aina, los mismos No More Lies, A Room With A View o The Unfinished Sympathy años atrás, y era esa sensación de estar viendo a un grupo súper engrasado, con una actitud híper profesional encima y también debajo del escenario, un sonido espectacular y unas tablas que sólo se adquieren con la carretera y las ideas claras. Cada cosa en su sitio, el caos no era una opción. Algo realmente inspirador y a la vez un modelo a seguir. Un grupo de aquí que (otra vez) podía mirar de tú a tú a muchas bandas contemporáneas extranjeras y no tener ningún tipo de complejo. 

Con los años y la amistad que hice con Juan, entendí que aquello no era producto de ningún plan maestro, más bien respondía al carácter perfeccionista, trabajador, ambicioso y lleno de talento del tipo más educado y elegante que he conocido gracias a esto de tocar, durante más de 20 años. Más adelante, ya con su segundo disco Spotlights editado, tuvimos la suerte de conocernos mucho más gracias a compartir escenario con Bullitt en diversas ocasiones. Así pudimos conocer mejor a Alex y Mike y hacernos todavía más fans de la bandaza que eran. Además tuvimos la suerte de continuar nuestra amistad musical más allá de nuestros grupos, y ambos nos juntamos para girar cuando empezábamos a plantearnos nuestras carreras en solitario, explorando los caminos de lo acústico, compartiendo casa, carretera y amistades, algo que siempre habíamos querido hacer y finalmente se dio (gracias en parte al buen hacer de Marcos Ayuken, amigo y puente de Manhattan entre ambos). 

Nothink serán siempre un pedacito de nuestro corazón, y la portada de RockZone con Biffy Clyro un hito histórico en el que muchísimos grupos de éste país nos vimos reflejados. Ahora toca pensar en un concierto de reunión, en convencer a éstos tres para que podamos disfrutarles de nuevo. Y si es en Sant Feliu, mejor.

Enrique Billy (Adiós Caballos)

Conocí a Nothink en el año 2004 si no me equivoco. Les montamos un concierto en nuestra ciudad en la sala Malevaje. Aquella noche, etílica hasta el extremo, dormían en mi casa pero tuve un percance con las llaves. Al final fui yo el que terminé durmiendo en su furgoneta y el pobre Alex en la playa porque invadí su zona de confort (risas).

Después volvimos a coincidir en Siroco cuando ellos montaron un concierto de At Least. Eran unos completos desconocidos y solo tenían una demo que regalaban en sus conciertos. Vinieron unas 30 personas pero ya nos gustaban mucho como grupo. Luego coincidimos tocando en Festimad y nos montamos conciertos mutuamente. Cuando grabaron con Santi Garcia y pegaron el pelotazo con Aloud nos alegramos muchísimo por ellos. Eran unos currantes, tocaban como fuese y dónde fuese con tal de pasar un buen rato y compartirlo con la gente, nunca ponían pegas y todo eran sonrisas. Todavía tengo una gran amistad en la distancia con Juan y cada vez que visitamos la ciudad del otro hacemos por vernos, nos llamamos de vez en cuando para saber el uno del otro y demás. Con Alex también me he encontrado un par de veces y siempre que hablamos nos contamos alguna batallita. 

Nothink fueron un antes y un después. Su forma de hacer las cosas, su sencillez, su cercanía y sobre todo su música perdurarán en la historia de la música alternativa de este país . Ha sido una gozada estar ahí para verlo de primera mano.

Luis Benavides (Secondbest, El Ecualizador)

Conocía la existencia de Aloud Music, un sello que además siempre ha cuidado mucho la comunicación con medios pequeños e independientes, pero Nothink marcaron un antes y un después. Con su primer largo, Bipolar Age, fue un flechazo absoluto. Supongo que para mucha gente este trío madrileño fue la puerta de  entrada al catálogo del sello. Fueron de la mano desde los inicios, crecieron juntos y eso generó unas sinergias multiplicadoras. Los he visto un montón de veces en Barcelona y alrededores, y eso es porque la capital catalana se convirtió en su segunda casa. Literal.

Ahora quizá escucho más cosas, pero entonces solo quería grupos llenos de energía y emoción, con guitarras crujientes, melodías y actitud. Aparecieron cuando muchos estábamos gozando con todo lo que sacaba Bcore, que atravesaba su mejor momento, su época dorada. El debut de Nothink encajaba perfectamente en nuestra dieta, podías colocar ese disco sin problemas junto al An Investment In logistics de The Unfinished Sympathy, Bipartite de Aina y ][ de No More Lies. Acababan de llegar pero pisaban fuerte.

He perdido la cuenta de las veces que los he visto en directo, y en formatos diferentes. Las primeras veces fueron showcases para presentar Bipolar Age, en tiendas de discos como la Fnac de El Triangle y un pequeño local de Discos Castelló. En esas ocasiones pude intercambiar saludos y poco más con la banda. Ha sido con el tiempo que he podido charlar un poco más, sobre todo con el bueno de Juan Blas, un tío realmente encantador y con los pies en el suelo, un gran músico que ahora comparte todo lo que sabe y sus experiencias con las bandas que pasan por su estudio. Ha pasado por mi humilde programa de radio en varias ocasiones con sus proyectos posteriores, The Big Bench y Minor Empires, y siempre ha sido un placer.

Tanto Kilian, batería de Secondbest, como yo hemos mamado muchísimo todos sus discos, pero todavía no ha asomado su influencia en nuestros temas. Somos más poperos, pero ya nos habría gustado compartir cartel o local con ellos y que se nos pegara algo.

Afri DeLarge (Swampig)

A mis 17 años tonteaba con la música, pero únicamente dentro de mi habitación, con mi guitarra y mis discos, basando mi tierna cultura musical en bandas guiris, salvo alguna honorable excepción. Una tarde cualquiera después de clase encendí la tele y me topé con el vídeo de ‘Kill! Kill! Genocide’ de Nothink y me enganché automáticamente. Me recordaban mucho a bandas que ya me gustaban, pero con una frescura añadida. Y como cantante que no puede evitar fijarse en otros cantantes, la voz de Juan me flipó y a día de hoy sigue estando en mi top. Si es que el tío llega a unas notas que me asustan como si no le costara nada. 

Al indagar sobre ellos, me enteré de que eran de Majadahonda y me quedé a cuadros. ¿Una banda madrileña podía sonar así? Hoy resulta anticuado hacerse esa pregunta, pero por aquel entones estaba acostumbrada a que los grupos de aquí fueran derivados del rock urbano o pop rock empalagoso, lo cual no era precisamente mi rollo. Descubrir a Nothink me supuso una buena volada mental que me llevó a descubrir a bandas nacionales como muchos grupos del sello Aloud Music como Toundra o Exxasens, a The Unfinished Sympathy, G.A.S. Drummers… Un nuevo mundo lleno de posibilidades, vaya. 

El punto en común que tengo con la gente de mi quinta al hablar de Nothink es que nos hicieron ver que podíamos medirnos con las bandas de fuera, que tú podías montar el grupo de tus sueños si tenías pasión, ganas de currártelo y de no conformarte con la fórmula de siempre. Quizás resulte muy obvio ahora, pero para mí supuso un gran cambio de mentalidad y diría que es lo que me motivó a buscar el que fue mi primer grupo y a participar más activamente en la música. Y es la mejor decisión que he tomado en mi vida. 

Tardé un tiempo en poder verles en directo por primera vez y fue cuando abrieron para Biffy Clyro en la Penélope. Es uno de esos bolos de los que siempre presumo. Después del concierto viví a tope mi momento fan al comprarles el Bipolar Age en el puesto de merch y pedirles que me firmaran una de las fotografías del reportaje con Biffy Clyro de RockZone, algo que pareció hacerles bastante ilusión (no os digo la que me hizo a mí). 

Han pasado unos cuantos años en los que he ido coincidiendo con ellos en conciertos y garitos varios (sobre todo con Alex y Juan) y hasta he grabado un videoclip en Westline Studios con Swampig y, ahora que esa “mística de la barrera ídolo-fan” ha desaparecido, me da mucha ternura acordarme de ese primer concierto. No significa que les admire menos, más bien lo contrario. Creo que dice mucho de uno el seguir manteniéndose tan humilde, detallista y buena gente cuando tu obra ha dejado huella en tantas personas.

Esa huella se percibió claramente en la bajona que hubo cuando anunciaron su disolución, en la entrega de los que fuimos a verles a su reunión de 2015 y, sobre todo, se sigue percibiendo en el cariño con el que hablamos de ellos músicos y musiqueros, que coincidimos en que casi todo lo que nos encanta de la escena nacional de hoy apareció gracias a Nothink, incluyendo sus proyectos actuales. La verdad es que como legado, no es poca cosa.

Germán Picazo (The Blackjaw)

Algunos años después de comenzar a interesarme por la música, ya completamente entregado a la causa, empecé a descubrir bandas nacionales con las que me entusiasmé. Una de ellas fue Nothink. Recuerdo la primera vez que los escuché. Estaba en mi cuarto y mi cerebro relacionó lo que estaba escuchando con aquellos discos que me había dejado Marcos, el que era novio de mi hermana, cuando era un crío. Un pensamiento, que a día de hoy me parece terrible, me vino a la cabeza: “Esto no está hecho aquí”. 

Busqué los créditos de Bipolar Age y Spotlights. Al ver que estaba grabado en Ultramarinos Costa Brava y que, además, Nothink eran de Majadahonda, un pueblo al noroeste de Madrid, me reventó la puta cabeza. Escuchaba ese sonido, esa rítmica, esas letras en inglés… ¡Joder, en Spotlights incluso hay una jodida orquesta! Definitivamente algo hizo click en mi cabeza.

Antes de que separasen, tuve la suerte de poder verles en directo tres veces: Abriendo para Berri Txarrak en un concierto secreto debido a la censura, teloneando a Beatsteaks en la Sala Caracol y en el mítico Electric Festival, donde reventaron la carpa dejando a la altura del betún a toda una banda como Millencolin, que actuó justo después. 

Sin duda, tenían algo especial y fueron una de las razones por las que nos animamos a montar una banda, porque vimos algo que no habíamos visto antes, algo que nos cargó las pilas y nos empujó a formar The Blackjaw años después. Fue la reafirmación de que da igual de donde seas, la música es universal y si lo sientes dentro, debes sacarlo.

Dani Llamas (G.A.S. Drummers)

Yo os voy a ser sincero. Muy poca gente consigue emocionarme. No lo considero una virtud, lo considero un defecto por mi parte. En España, muy pocos músicos han llegado a decirme cosas. Soy muy irracional con la música, será por el barrio de donde provengo, que si no siento “er pellizco” no consigo emocionarme. Y eso fue justo lo que me ocurrió cuando escuché por primera vez a Juan Blas cantar. Año 2005, Nothink estrenaban Bipolar Age. 

Mi propia relación con Juan, Miguel y Alex (aplauso aparte a todos los power trios del mundo) comenzó a estrecharse poco después, y para el video del primer single ‘Kill! Kill! Genocide’ del segundo trabajo, Spotlights, contaron conmigo como realizador. Además, me invitaron a cantar en ‘Reading Between Lines’, del mismo disco. 

Desde entonces, y hasta estos días tan extraños, el tiempo va consolidándose como una pieza menos elástica, con mucho más peso que aquellos tiempos tan vaporosos. También nuestra amistad y respeto. No hace demasiado tiempo, estuve en Westline Studios grabando dos canciones que jamás han visto la luz. Lo hice por el simple placer de trabajar con Juan. Igual va siendo hora de rescatarlas y sacarlas a la superficie. 

Vuelvo a rondar la misma idea, necesitamos celebrar el talento de la gente que consigue emocionarnos. El tiempo se dedicará a desmoronar todo aquello que era efímero y cáscara. El fuego devora lo accesorio, los huesos y la carne. Las canciones quedarán. Siempre.

Jaime Ladrón de Guevara (Catorce, De La Cuna A La Tumba)

No recuerdo el año exacto, pero recuerdo la sensación. Imagino que sería el año 2006 o 2007. MySpace lo era todo, Spotify o YouTube todavía eran palabras de ciencia-ficción, y muchos estábamos sedientos de sonidos nuevos. A Bipolar Age llegué tarde, pero recuerdo escuchar los primeros acordes de ‘Kill!Kill!Genocide!’ de Spotlights y darme cuenta automáticamente de que había otra forma de hacer las cosas en este cacho de tierra del mundo. Ahí ya me convertí en fan declarado de Nothink. 

Algunos años después nos conocimos en un bolo conjunto en Sevilla y poco después anunciaron que se separaban (¡bueno, no ‘poco poco’ después, pero más o menos!). Luego vinieron algunos más con Minor Empires y cuando hicieron su gira de reunión, pudimos volver a vernos las caras en Málaga. Siempre con una sonrisa, siempre la calidad humana antes que los músicos increíbles. Eso es algo que nos grabamos a fuego al verlo en bandas como ellos o Berri Txarrak. 

Juan, Miguel y Alex no sólo crearon algunos de los mejores discos de rock que se han hecho por aquí: nos abrieron las puertas a otros para hacer las cosas de manera diferente. Para pensar la distorsión de manera diferente. Eso, pese a lo que pueda parecer, es lo que de verdad hace a una banda relevante. Me alegro muchísimo, como tantas otras personas, de haberme cruzado en su camino.

Borja González (Skylines)

Hace 14 años, Álvaro, mi primo mayor, descubrió que yo estaba escuchando punk rock. Mi primera aproximación fue tímida, pero bien encaminada. Por ahí sonaba tanto The Offspring como Blink- 182. En una reunión familiar, Álvaro cogió boli y papel, y, mientras escribía, me dijo: “¿Estás empezando a escuchar punk rock? ¡Ficha estos grupos!”.

Esa lista tenía bandas que aún puedo decir de memoria: No Use For A Name, NOFX, Bad Religion, NoWayOut… Pero hubo un grupo en concreto que me cambió la vida: Nothink. Busqué lo que sea que hubiese en el Ares, me lo bajé y lo escuché. Mi yo de 14 años no sabía qué pasaba. No entendía. Y le encantaba. Trillé su primer disco, Bipolar Age, todo lo que pude y más.

Si ya era fan antes, cuando lanzaron Spotlights me volví un talibán. No supe lo que era un álbum conceptual hasta que escuché ese disco. Nunca pensé que se podría usar una orquesta en un grupo de rock hasta que escuché Spotlights. La energía de los temas, la voz de Juan, la melancolía de las letras… Spotlights es un disco que me llegó al corazón y ahí se ha quedado. 

No va a existir gente más humilde, trabajadora y honesta que Juan, Alex y Miguel. Juan es el productor de los dos últimos trabajos de mi banda, y desde siempre le hemos considerado nuestro padre musical. Y ahora nuestro amigo. Somos muy afortunados. Debemos MUCHO a Nothink. Nos dieron un espejo en el que mirarnos y un camino a seguir y debemos estar a la altura de ello. 

“This is the flame I will use to burn the ground”

David Ruiz (La Maravillosa Orquesta Del Alcohol)

Ha pasado bastante tiempo y los recuerdos se mezclan, pero creo que descubrí a Nothink a través de RockZone, alguna entrevista o algo así, y me compré Bipolar Age en la ya desaparecida Tienda Tipo de Burgos. Flipé mucho al escucharlo y convencí a dos amigos para ir a verles en directo a Vitoria.

Me suena que era un miércoles de julio, con ellos empezando la gira de presentación del LP. Éramos 40 o 50 en la sala, el concierto estuvo muy guapo y al acabar nos quedamos a saludar/dar la brasa al grupo. Me acuerdo que alucinaron porque hubiésemos escuchado el disco antes del bolo y viniéramos de otra ciudad. Fueron súper amables y con el tiempo fue creándose una amistad con Juan Blas que todavía mantenemos a día de hoy. Nothink siempre han sido una referencia para muchas bandas de aquí, han sido uno de mi grupos nacionales favoritos y me parece que tienen grandes canciones y un sonido personal.

En 2011, con nuestro grupo recién empezado, fuimos por primera vez a Westline, su estudio de grabación. De allí salió el primer EP de LA M.O.D.A. Más adelante hemos vuelto periódicamente para grabar sesiones, componer y disfrutar. Siempre estamos como en casa allí. De Juan hemos aprendido mucho, esas grabaciones-milagro que sin él no habrían salido adelante, sus canciones, su forma de tratar al público y valorarlo… Sin duda una persona clave para que nuestro grupo se crease y tirase para delante. Me hace ilusión echar la vista atrás, ver todo lo que ha pasado desde entonces y ver todas las cosas buenas que han venido tras ese Bipolar Age.

Jorge Vileilla (Virgen, Rock FM)

No me puedo creer que haya pasado tanto tiempo ya desde la salida de aquel álbum que nos dejó a todos sin habla. Para mí Bipolar Age consiguió por primera vez que el rock de este país mirara al exterior sin complejos.

Nothink era un trío perfecto en el que ni sobraba ni faltaba nadie y en el que cada pieza importaba: el estilo único al bajo de Álex que en vez de rellenar, reforzaba los riffs principales, una batería con un Miguel haciendo los detalles necesarios para que todo el conjunto luciera y un líder carismático como pocos como es Juan Blas que iluminaba el escenario con su sola presencia. 

Yo era (y sigo siendo) gran seguidor de los trabajos de Santi Garcia, me parece uno de los mejores productores de nuestro país y es cierto que no hace un disco malo, pero lo que consiguió en Bipolar Age y más tarde en Spotlights verdaderamente es de otro mundo, realmente admirable. La presión de las guitarras, la profundidad de los ambientes y una voz que se te clavaba en las sienes, obró el milagro.

A pesar de que su carrera activa acabara, el legado de Nothink es insuperable y para mí son unas auténticas leyendas. Al igual que Nirvana hicieron con sus tres álbumes en los 90´s ellos hicieron lo propio en los 00´s y nos dejaron un álbum para el pasado, uno para el presente y otro para el futuro.

Nothink consiguieron que todos los grupos de este país trabajáramos mucho más duro de lo que ya lo hacíamos por ser mejores. Tu entrabas en tu local y pensabas que a unos pocos kilómetros había unos tipos que eran capaces de parir esas obras monumentales y obviamente querías trabajar duro para estar a la altura. Nothink demostraron que sí se podía.

Alejandro Sánchez (Samaritans)

El primer recuerdo que tengo de Nothink fue en el verano 2008 mientras llevaba prácticamente un año ensayando con el primer grupo que tuve. Compartíamos sala con otra banda de amigos. Al salir un día por la noche del local de ensayo, todos nos subimos al coche, nos pusieron ‘Unite & Restart’ y lo flipé. Preguntamos enseguida quiénes eran y lejos de salir de mi asombro cuándo me dijeron que eran de aquí, más aún cuando me enteré de que eran el grupo que ensayaba en la sala contigua a la nuestra en Ritmo & Compás. Casualidades de la vida, al día siguiente tenía descargado el disco y otro colega me dijo: “Tio tienes que escuchar esto“. Y eran de nuevo Nothink. 

Yo no sabía si me había perdido algo o habíamos dado con el descubrimiento del año, pero durante los años siguientes les vimos en el Electric Festival, en la Penélope con Biffy Clyro, en una fiesta a las afueras de Madrid con Zombie Kids, Resurrection Fest… Nothink para mí eran la prueba de que se podían hacer cosas de calidad, diferentes, con gusto y EN INGLÉS dentro de un panorama rock estatal que siempre me había resultado indiferente.

A día de hoy me considero buen amigo de Juan y aún contengo mi groupismo hacia él en ocasiones de preguntarle cosas y no ser un pesado sobre el grupo, pero creo que para mucha gente Nothink no solo significó un soplo de aire fresco en el panorama y personas a la que admirar, si no que sus canciones reflejan una época (la de mis 20) que nunca olvidaré. 

“Take the risk to switch on your eyes 

Try to breath this is real life” – The Skyline

Edu Pérez (Ella La Rabia)

Conocí a Juan Blas durante el proceso de grabación de nuestro primer LP, y con él y de forma tardía, a Nothink, años después de haber cesado su actividad de forma indefinida. Escuché su último disco de estudio y me vino a la cabeza el feo cliché que acuñábamos cuando descubríamos alguna banda nacional que nos molaba: “parecen de fuera”. Me sorprendió que aquel chaval que nos grababa por aquel entonces no fanfarroneara en absoluto hasta el punto de que pareciera un tema tabú. No obstante, aquellas sobremesas en Westline Studios tras mil cervezas y todas las arepas que pudieras comer, nos acercaron mucho unos a otros y acabó largando hasta las anécdotas más turbias. Porque amigos, la turbidez en este mundillo está a la orden del día. 

Nothink me sonó fresco y potente, donde todo brilla apoyado con una producción impecable. No me sorprendió, una vez investigados, que la banda tuviese tanto tirón. Son un ejemplo más de que, con ganas, buenas canciones y una buena toma de decisiones, se pueden conseguir cosas grandes. Además, me gustaría añadir, que aunque no conozco a dos tercios de la banda, sé de primera mano que esto se consiguió desde la sencillez y desde la actitud de “venga, queremos tocar y tocar”, cosa que para mí agrega un valor extra. Aunque molaría verlos juntarse de nuevo, aquí el amigo Juan Blas camina en proyectos rodeado de gente diez. Estos hacen que cualquier fan de Nothink eche menos en falta a una banda, que por lo que cuentan muchos compañeros de la escena que lo vivieron de cerca, marcó una etapa en el underground y no tan underground de la capital. 

He comentado con Juan varias veces, que cuando te metes en esto de la música, es importante hacerte una pregunta muy sencilla: ¿para qué?. A su entender, vibrar en directo y compartir tu música, respetando siempre tus inquietudes artísticas es la manera, y lo demás, se podrá gestionar de una manera u otra, pero con ese bastión infranqueable.

Mucha gracias a todos los participantes por su colaboración.