Tras ocho años separados, Vidres A La Sang han protagonizado uno de los retornos más sonados y esperados en el panorama extremo estatal. Y no sólo vuelven a los escenarios, pues han conseguido grabar un álbum tan sobresaliente como Set De Sang. Charlamos con su líder sobre uno de los mejores trabajos de 2018, el momento que atraviesa la música actual y hasta la sociedad entera.

Casi una década ha pasado desde Fosc Negre Metall Mort, aquella gira conjunta de Vidres A La Sang con Foscor, principales exponentes del metal extremo en catalán. Una ocasión inédita con sabor agridulce, puesto que el escaso apoyo por parte de la ya denominada ‘escena’ acabó siendo uno de los detonantes para que Vidres A La Sang decidieran hacer un alto en el camino. Lamentablemente, el panorama no ha cambiado mucho desde entonces: las viejas glorias siguen acaparando toda la visibilidad, mientras los grupos locales o con propuestas distintas continúan luchando a contracorriente por hacerse un hueco y llamar la atención de esa ‘escena’, cada vez más corrompida y acomodada. Ya ni siquiera la selección natural actúa como filtro. La calidad musical se ve subyugada a los likes, las visualizaciones y los contenidos de pago. Todo ello en un mar infinito de propuestas de música instantánea.

Pero en una sociedad cada vez más podrida, el resurgimiento de las cenizas de Vidres A La Sang consigue aportar algo de luz a la oscuridad. Fieles a sus raíces y a su identidad propia, los de Terrassa despiertan de su letargo para removernos las entrañas con Set De Sang (Blood Fire Death, Discos Macarras, Hecatombe Records), un trabajo en el que mantienen su atmósfera desgarradora y su gran solidez. Acerca de todo lo que está suponiendo su esperadísima vuelta con este cuarto disco de estudio bajo el brazo charlamos con Eloi Boucherie, cantante, guitarra y alma mater del grupo.

Y cuando parecía que vuestra reunión era una quimera, conseguisteis pillarnos a todos por sorpresa. ¿Erais conscientes de la verdadera sed de Vidres A La Sang que sufría la escena metalera nacional?
ELOI BOUCHERIE
“Bueno, la verdad es que esperábamos una buena respuesta, pero quizá no a ese nivel. El cariño que la gente nos ha mostrado desde que hiciéramos pública la noticia de volver ha sido abrumador y bastante por encima de las expectativas. Nos sentimos muy orgullosos y agradecidos, la verdad”.

Después de unos largos ocho años, de repente nos brindáis este Set De Sang en tan sólo ocho meses desde que lo hicierais público. ¿Sentisteis la presión de las altas expectativas?
“De ninguna manera. Sentíamos nervios y ansia por saber la respuesta de la gente por nuestro nuevo trabajo, eso sí, pero no presión, porque sabíamos que habíamos hecho el mejor trabajo que podíamos hacer y que no podíamos reprocharnos nada. De todos modos, admito que al ver que la respuesta ha sido tan positiva uno se siente más cómodo y relajado por, al menos, haber superado el primer obstáculo”.

En cuanto a vuestro funcionamiento interno como banda, ¿habéis sabido recuperar la misma esencia y compenetración que antaño?
“Te diría que mejor incluso. En ese sentido, la experiencia es un grado. Albert (guitarra), Marcos (bajo) y yo nos conocemos como hermanos y sabemos perfectamente cómo trabajar juntos, y Jordi (batería), nuestro nuevo fichaje, se ha adaptado a la manera de trabajar del grupo como si hubiera estado toda la vida en el mismo, así que no ha habido ningún problema en este sentido”.

¿Dejar atrás vuestro característico corpse paint supone un símbolo de madurez?
“Es posible, pero no estoy seguro de que sea principalmente por ese motivo. Simplemente lo hablamos y, aunque era una de las señas identitarias del grupo en el pasado, sentimos que nos sentiríamos más cómodos mostrándonos tal y como somos, sin más”.

Set De Sang, siete temazos a cual más furioso y una evolución musical enorme respecto a sus antecesores, tanto en composición y ejecución como en cada uno de los detalles y texturas. ¿Cómo lo habéis conseguido?
“Muchas gracias por tus palabras. Supongo que se ha conseguido básicamente con los ingredientes de la ilusión y el esfuerzo, lo demás es secundario. Cuando te entregas a algo con verdadera pasión,  las cosas salen sin más. También el factor de componer sin que nadie espere que aparezcas en el ruedo es un extra que te da una tranquilidad para trabajar de manera más introspectiva y pura”.

En esta ocasión contáis con la colaboración de un invitado de lujo como es vuestro vecino egarense Martín Méndez, bajista de Opeth, para ‘Miraré De No Tornar-me A Perdre’. ¿Qué tal fluyó este mano a mano?
“Pues eso, fue un lujo. Martín es un músico de nivel superior que ha tenido la calidad humana como para echarnos una mano y enseñarnos los secretos de su maestría. Nos sentimos muy privilegiados y agradecidos de haber podido contar con su ayuda. Enseguida entendió lo que el tema requería y qué papel debía desarrollar a lo largo del tema, con sus momentos más complementarios y sus momentos más protagonistas”.

Pese a que Carles, vuestro antiguo batería, declinase la oferta de sumarse a la banda por motivos personales, imagino que habrá tenido la oportunidad de escuchar el disco. ¿Os ha contado qué le ha parecido?
“Me parece todo un detalle que te acuerdes de él, ya que Carles es historia imprescindible en el seno del grupo. En efecto, lo ha escuchado. Lo hemos escuchado juntos y lo hemos comentado, y su impresión ha sido excelente. Sé que Carles es un amigo honrado, y si hubiera sido lo contrario o un intermedio, me lo hubiera dicho. Estuve muy contento con su respuesta”.

Otra novedad es que habéis prescindido de Mr. Ax como productor para tomar las riendas y autoproduciros en tu propio estudio, The Farm Of Sounds. ¿Qué diferencias hay entre producir a otros grupos y hacerlo para el tuyo propio?
“Es una pregunta muy interesante. Producir tu propia música tiene sus ventajas e inconvenientes, a mi modo de ver, lo mismo que producir a otros, o delegar producción a otros. En nuestro caso, sentí que estábamos preparados para producirnos y grabarnos nuestro trabajo y tomar todas las decisiones en el proceso. El proceso de mezcla lo delegamos a Javi Félez bajo nuestra supervisión para poder disfrutar con cierta distancia del proceso y no implicarnos más de lo necesario porque en una mezcla, cuando interfiere el tema emocional en tu propia obra, puedes perderte fácilmente en el camino. En este sentido Javi era el hombre perfecto para añadir cerebralidad al proceso, y así lo hicimos. La conclusión es que cuando produces para ti, tienes el extra de saber todo sobre lo que tratas, y conoces como nadie los entresijos de tu música. Es un arma de doble filo porque, como digo, también corres el riesgo de obsesionarte demasiado y no ver nunca correctamente terminado tu trabajo. Amas tanto lo que haces que fácilmente puedes perder objetividad. En cambio, cuando produces para otros, la sensación es distinta. Quizá no posees la misma información ni vinculación con la obra, pero tienes en contrapartida la frialdad mental para que las emociones no te traicionen y ver más claramente un deadline para dar por finalizado el trabajo teniendo mucho más claras tus posibilidades del sonido que le puedes sacar”.

Spotify, Bandcamp, YouTube… me imagino que os habéis encontrado un panorama de consumo musical bastante diferente al que dejasteis. ¿Cómo os habéis adaptado?
“Pues como hemos podido. O te adaptas o no tienes visibilidad alguna, es lo que hay. Las cosas han cambiado, ciertamente, y hemos mirado de hacerlo lo mejor posible, sin perder la cabeza ni nuestros principios”.

¿Crees que los hábitos actuales perjudican la experiencia o el auténtico acercamiento de las nuevas generaciones ante un nuevo disco?
“Interesante cuestión. No lo sé, francamente. Hace no mucho era muy de juzgar negativamente el consumo actual que se hace de la música, muy de usar y tirar. Pero es que me doy cuenta de que el problema no es de las nuevas generaciones, ¡sino que también nos pasa a nosotros! Herramientas como Spotify inducen a eso, y la culpa quizá sea más nuestra que de la herramienta en sí. Todo depende del uso que se haga de las cosas. Lo que está claro es que hoy en día la cultura del kleenex es una realidad asentada en nuestras vidas, no sólo en la música, sino en todo en general. Las parejas estables ya no se llevan, ser cliente habitual de un restaurante tampoco se lleva, recibir notificaciones y compartir titulares, pero no dedicar más de lo necesario a un contenido o siquiera pararte a leer un periódico tampoco se lleva. Y cuando pones Spotify y pruebas un grupo, si a los 20 segundos no te llama la atención, pasas a otro, tan fácil como eso. Antes, cuando te comprabas un disco, por cojones tenías que justificar tu inversión y comprender qué es lo que el artista al que depositabas tu tiempo y confianza te estaba transmitiendo. Ahora todo se basa en ir probando y cambiando sin comprometernos, a base de clicks y velocidad de adaptación. Todo es rápido y se queda en la superficie. Es el ritmo de la sociedad occidental de hoy en día, y todos en mayor o menor grado pecamos de ello. Y lo peor es que hay un gran mundo desconocido ante nuestros ojos de propuestas interesantes al que no prestamos atención, por simplemente eso, quedarnos en la superficie, por pereza a profundizar en los contenidos. No hay tiempo para nada. Quizá el problema es que haya demasiado de todo y nos perdamos en el infinito océano de oferta que tenemos ante nosotros”.

¿Debemos darle las gracias a la situación política y social actual por haberos hecho salir de vuestro refugio y dar un golpe en la mesa?
“Sin duda alguna ha sido una fuente de inspiración. No hasta el punto de dar un golpe sobre la mesa, pues no somos más que cuatro músicos de repercusión underground, pero sí suficiente como para sentir que debíamos expresar nuestros pensares y reflexiones. La metáfora “vidres a la sang” cobra más sentido que nunca en ese sentido”.

Ya han pasado algunos meses desde que escribieras ‘Els Vents Bufen A Favor’. ¿Seguir remando a contracorriente lleva a buen puerto?
“Ahí está el quid de la cuestión. ‘Els Vents Bufen A Favor’ es una ironía en modo de sarcasmo sobre la dirección a la que va nuestra sociedad occidental. Los vientos en realidad está claro que no soplan a favor, ni mucho menos, y seguimos empeñados en ir en contra. No nos damos cuenta, o no queremos darnos cuenta, del daño que estamos provocando al mundo que habitamos sin tener una visión global de todo lo que nos rodea: tecnología, medio ambiente, consumo… No es nada más que una crítica al sistema capitalista que poco a poco nos precipita hacia el vacío. Quizá sea demasiado tarde cuando nos demos cuenta. Y en ese sentido y concluyendo, la letra no propone soluciones, ironiza con un mensaje positivo de autosugestión como que los vientos soplan a favor, dando a entender que somos parte también del mismo saco de basura engañada y ensimismada sin solución”.

Visto el panorama, ¿has pensado si el hecho de cantar en catalán, vuestra lengua materna, os podría llegar a perjudicar a la larga de alguna manera?
“Depende del ámbito en el que se plantee la cuestión. Si es a raíz de las tensiones Catalunya/España a nivel político, la respuesta es rotundamente no, o al menos hasta el presente así ha sido, lo cual de por sí es una muy buena señal tal y como está el patio. Si en cambio la pregunta está enfocada en el ámbito de proyección de la banda, no lo sé. Ahí está el ejemplo de Foscor, que cantando en catalán han conseguido un estatus y reconocimiento muy importante fuera de nuestras fronteras. En el caso de Vidres, a nivel estatal y siendo de los primeros en utilizar esta fórmula, ha sido más bien una ventaja. A nivel internacional apenas se nos conoce, pero creo que es por factores más amplios que por la misma limitación del idioma. De todos modos, es un tema que no me preocupa. Será lo que tenga que ser”.

“Si se abren puertas, estaremos abiertos a propuestas. Si las tenemos que abrir, el futuro del grupo será tan incierto como la vida misma”

Si no fuese en Miquel Martí i Pol, ¿en qué otro poeta encontrarías la inspiración necesaria para darle forma a vuestras composiciones?
“Bueno, en nuestro anterior disco utilizamos y tradujimos del castellano un poema de Jaime Gil de Biedma para ‘No Tornaré A Ser Jove’, y adaptamos un pasaje de una novela de Herman Hesse, En El Balneario, para el tema ‘Policromia’. Son excepciones, puesto que el universo Vidres va muy ligado a la inspiración proporcionada por la obra de Miquel Martí i Pol, quien sin duda es para mí uno de los poetas que más me han llegado al alma, por no decir el que más. No me he planteado en ningún momento un substituto mejor que él para Vidres, insisto, pues su obra es el alma mater del concepto lírico del grupo. Por otro lado, decir y admitir que no leo mucho, no soy un erudito literario, ésa es la verdad, pero si utilizara autores para otros proyectos, uno de los que me inspiran más para hacer cosas sería William Shakespeare”.

¿Os planteáis uniros a grandes festivales y giras internacionales o preferís quedaros en petit comité?
“Dependerá de varios factores, y uno de ellos será principalmente el que no tengamos que invertir más dinero del que ya hemos invertido. Como el negocio musical es el que es, la perspectiva musical más realista a día de hoy es la del petit comité”.

Mientras seguimos disfrutando de Set De Sang, es inevitable preguntarnos… ¿Se trata de una vuelta puntual o se abre la veda para un futuro a largo plazo en la historia de Vidres?
“Va  ligado a la anterior respuesta. Todo dependerá de cómo nos trate la infraestructura musical que hay hoy en día a nuestro alrededor. No somos una banda que viva del elogio. Tenemos una edad, ya no nos chupamos el dedo. Tenemos distintos compromisos y debemos ser realistas con lo que nos podemos comprometer. Si se abren puertas, estaremos abiertos a propuestas. Si las tenemos que abrir, el futuro del grupo será tan incierto como la vida misma”.

ALBA RODRIGO

Os recordamos que Vidres A La Sang ofrecerán su concierto de presentación el 8 de marzo en la sala Bóveda de Barcelona.