Desde que en marzo de 2019, apenas cuatro meses después de haber publicado su quinto álbum, Trench, Twenty One Pilots anunciaran que ya estaban trabajando en nueva música, sus millones de fans esperaban expectantes para ver con qué iban a sorprenderles esta vez. Mañana saldrán de dudas cuando el colorista y luminoso Scaled And Icy llegue a sus oídos.

Como le decía al batería Josh Dun casi al final de nuestra charla por Zoom hace diez días, cuando descubrí a Twenty One Pilots con su tercer álbum Vessel en 2013, nunca hubiera imaginado que él y su compañero, el cantante y multi instrumentista Tyler Joseph, acabarían siendo super estrellas. Ese disco, con el que iniciaron su relación con el sello Fueled By Ramen, estaba muy bien, con canciones pegadizas que combinaban rap y pop -creo que en la crítica escribimos que sonaba como un cruce entre Eminem y Ben Folds Five-, pero parecía demasiado extraño para que pudiera gustar a las masas.

Sin embargo, poco a poco temas como ‘Holding On To You’ o ‘Car Radio’ fueron calando y sus conciertos, en los que Josh hace todo tipo de acrobacias, fueron congregando cada vez a más gente.

La semilla que había plantado floreció cuando en 2015 publicaron Blurryface. A lo bestia. Su ecléctico contenido encajó como un guante con una generación que se había criado escuchando todo tipo de música a través de las plataformas de streaming, en lugar de yendo a comprar discos a las tiendas. De hecho, en 2018 se convirtió en el primer disco de la era digital en que cada uno de sus temas había recibido la certificación de oro por parte de la Asociación de Industria Discográfica de Estados Unidos.

La llegada en octubre de 2018 de Trench, un ambicioso disco conceptual grabado en secreto y que trataba temas como la salud mental y el suicidio, acabó por confirmarlos como una de las bandas más grandes de su generación, entrando en el nº1 de las listas en múltiples países, incluido España, y llevándoles a llenar pabellones por todo el mundo y ser cabezas de cartel en muchos festivales.

Su plan era haber seguido presentándolo a lo largo de 2020 (aquí tenían que actuar en el Mad Cool Festival), pero como todos sabemos el maldito virus les obligó a dejar su agenda en blanco. Pese a que estaban físicamente separados, Tyler y Josh creyeron que no podían dejar de aprovechar la oportunidad de grabar un nuevo disco. Paradójicamente, aunque el mundo estaba pasando por un periodo oscuro, el dúo de Ohio quiso rebelarse y salir de la trinchera creando un trabajo más ligero y animado. Si tenemos que morir, al menos que nos pille bailando.

No sé si habrá sido por la pandemia o por otros motivos, pero escuchando Scaled And Icy me ha parecido como si hubieseis hecho borrón y cuenta nueva, sin tener en cuenta de dónde veníais con el disco anterior. ¿Estás de acuerdo?
JOSH DUN
“Diría que sí. Pero en realidad cada vez que hacemos un disco intentamos hacer eso. Antes de componer y grabar algo nuevo tienes un montón de opciones, de direcciones en las que ir, así que intentamos tirar siempre por donde hayamos ido antes. Sinceramente pienso que lo hemos hecho en cada disco”.

Sobre todo lo digo porque en Trench parecía que querías crear algo más grande que simplemente una colección de canciones, en cambio en éste diría que os habéis centrado más en canción por canción.
“Sí, mola que lo veas así. Para nosotros dos, la música ha sido una especie de refugio donde podemos hablar de lo que queramos. Podemos decir cosas que no diríamos en una cena o en una conversación normal (sonríe -ndr.). Hay temas que son incómodos de sacar charlando con un amigo, pero cuando lo juntas con música, te permite crear una emoción que va más allá de las palabras en sí. Siempre nos ha interesado más la música con cierto nivel de profundidad. También nos gustan artistas más ligeros o divertidos, pero por lo general nuestra intención es que en nuestras canciones, puedas rascar más allá de lo que parece a simple vista”.

Debido a la pandemia, grabasteis el disco por separado. ¿Cambió mucho vuestra dinámica de trabajo?
“Sí, sí. Yo no sabía lo que era Zoom antes del Coronavirus (risas). Creo que el virus cambió la dinámica de todo el mundo. En nuestro caso, priorizamos nuestra seguridad, y no poner en riesgo a nadie. Nos parecía lo más correcto. Tyler tiene un estudio en su casa, y yo en la mía, así que decidimos probar si podríamos grabar el disco a distancia. Y la verdad es que cuando empezamos a hacerlo, todo fue muy rodado. Nos sentimos muy cómodos, y la comunicación era muy fluida, así que decidimos terminar este proyecto sin vernos en persona”.

¿Cómo de terminadas te mandaba Tyler las canciones? ¿Tenías libertad para hacer lo que quisieras?
“Depende de cada canción. Algunas son apenas ideas, y otras son canciones casi terminadas. La verdad es que disfruto tanto con unas como con otras. Me gusta que me dé indicaciones y una dirección si lo tiene muy claro, y también me gusta aportar ideas que igual él ni ha contemplado. Pero siempre intento divertirme y dejar mi huella”.

¿Qué canción te llamó más la atención cuando la escuchaste por primera vez?
“Las dos primeras que hemos sacado, ‘Shy Away’ y ‘Choker’, me encantan. Y también me gusta muchísimo ‘Saturday’. La verdad es que cada vez que recibía una canción me ponía muy contento. Pero quizá esas tres son las que de entrada me sorprendieron más”.

¿Crees que debido a que el mundo ha estado en pausa tantos meses quizá la presión que podríais haber sentido ha sido menor? ¿Cómo que habéis tenido menos interferencias externas?
“No lo sé. No sé cómo hubiera ido todo sin la pandemia, pero cuando hicimos el single ‘Level Of Concern’ ya sentíamos que la gente estaba más triste, ansiosa y preocupada por lo que pasaba en el mundo, y quizá por eso quisimos hacer música que fuera más luminosa y positiva, con algo de esperanza. Creo que eso más que otra cosa fue lo que tuvo una influencia en Scaled And Icy”.

Para serte sincero, cuando os descubrí con el disco Vessel, ni en un millón de años hubiera pensado que os convertiríais en una banda gigantesca. ¿Cómo has vivido el éxito del grupo desde dentro?
“En primer lugar gracias por seguirnos desde hace tanto tiempo. Pero tienes razón, éxito ha sido totalmente inesperado. Pero en el núcleo de todo esto está la misma gente que nos rodeaba entonces. Para nosotros conservar el mismo círculo de amigos, nuestra familia, ha sido muy importante, porque son los que te ayudan a mantener los pies en el suelo. Nuestro principal objetivo cuando empezamos el grupo era poder vivir de la música, y eso nos costó unos años, pero finalmente ocurrió. La verdad es que todavía me cuesta pensar que puedo ganarme la vida tocando la batería (risas). Es genial. Pero aún mejor es poder ver cómo nuestra música significa tanto para tanta gente”.

“Por alguna razón siempre nos hemos entendido muy bien, aunque musicalmente tengamos gustos distintos” JOSH DUN

Cuando un grupo crece tan rápido significa que había un hueco que nadie estaba llenando. ¿Por qué crees que habéis sido vosotros quien lo ha llenado?
“Pienso mucho en eso. Cuando empezamos Spotify no existía, las plataformas de streaming no existían. Y creo que cuando eso se implementó, descubrimos que había millones de artistas creando música que nadie conocía. Yo mismo cuando abría una de esas aplicaciones, no sabía ni por dónde empezar, porque las opciones eran infinitas. Así que por una lado todo ese talento que no para de salir, pero por otro, hay tanto que es muy complicado llegar a la gente. Sinceramente no sé cómo logramos destacar por encima del resto. Tengo amigos músicos que son increíbles, y les cuesta muchísimo darse a conocer. Me encantaría que todo el mundo pudiese tener éxito, y por eso estoy tan agradecido de que nos haya tocado a nosotros”.

En realidad vosotros representáis muy bien esa cultura del streaming, absorbiendo un montón de influencias distintas, y utilizando recursos que tanto pueden venir del hip pop, del rock o del pop electrónico.
“Desde el principio los dos hemos estado muy abiertos a nuevas influencias. Los dos hemos visto como grupos que nos gustan, una vez tienen éxito, simplemente se conforman con encasillarse en un estilo. Supongo que es algo que también tiene que ver con la edad. Mucha gente llega a cierta edad y ya pasa de escuchar nada nuevo, tiene suficiente con seguir escuchando los grupos que le gustan, es algo generacional, pero Tyler y yo siempre hemos sido muy curiosos, y también muy permeables a lo que sucede en nuestro entorno. Es posible que llegue el momento en el que nos plantemos, pero intentaremos que sea lo más tarde posible. Todavía me encanta escuchar nueva música, nuevos estilos. La música es el fruto de unir inspiración y emoción, y escuchar cosas nuevas siempre te inspira. Ya te digo, es posible que llegue el momento en que no me guste la música que escuche mi hijo y le diga, ‘¡Quita eso!’ (Risas), pero espero que todavía falte mucho tiempo. Quiero luchar contra eso”.

En cualquier relación que has empezado de joven es inevitable que las personas implicadas maduren y acaben viendo las cosas distintas. ¿Qué dirías que es lo que os une a Tyler y a ti unidos más allá de que os guste hacer música juntos?
“Es una pregunta interesante. Creo que los dos nos respetamos mucho. Desde que nos conocimos, siempre entendimos que el respeto estaba por encima de todo. Y por alguna razón siempre nos hemos entendido muy bien, aunque musicalmente tengamos gustos distintos. Creo que esas diferencias son las que hacen posible que ofrezcamos algo nuevo.  Y eso es genial. Creo que los grupos que de verdad son interesantes, son aquellos en los que cada componente aporta su propia visión, y desafía al resto. Ir aportando ideas distintas que acaban dando forma a algo único. Colaborar para crear, te hace ser aún más creativo. Tengo unos amigos en Australia, un matrimonio, que pintan cuadros juntos, y eso mola mucho. Si pintara uno solo, sería muy diferente. Me siento muy afortunado de que Tyler y yo hayamos conseguido que nuestras diferencias y nuestras similitudes funcionen. Espero que sea durante mucho tiempo”.

¿Os veis siguiendo con Twenty One Pilots con 60 años?
“Espero que sí (risas). Ése es el objetivo. Voy a intentar seguir corriendo, y mantenerme en forma para poder dar volteretas sobre el piano cuando tenga 60. Pero igual necesitaré que me tiren de un arnés para dar las volteretas (risas)“.

Bueno, si Tommy Lee puede, tú también.
“¡Exacto! (risas)“.

JORDI MEYA