La publicación de Palms significa una cifra redonda para Thrice. Su décimos álbum de estudio coincide con la celebración de dos décadas de existencia como banda. Pero lejos de regodearse en tiempos pasados, los californianos tienen la vista puesta en lo que todavía les queda por vivir.

Llegado a cierta edad, uno empieza a darse cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. Un día estás haciendo una carrera y al poco tiempo estás trabajando, pasando tu etapa de estudiante a un lejano recuerdo. Lo mismo sucede con otras situaciones de la vida como puedan ser amigos y familiares que vienen y van. Incluso sucede que las bandas con las que has crecido, sin darte cuenta, también se hacen mayores, aunque algunas lo lleven mejor que otras. En el caso de Thrice, puede dar algo de vértigo llegar a pensar que este año cumplan veinte como grupo y que su nuevo Palms signifique la décima muesca en su particular revólver discográfico.

Y es que parece que fue ayer cuando Dustin Kensrue (voz, guitarra), Teppei Teranishi (guitarra) y los hermanos Eddie (bajo) y Riley Breckenridge (batería) comenzaron a llamar la atención a comienzos de los 2000 con trabajos como The Illusion Of Safety y The Artist In The Ambulance gracias a su post hardcore metalizado. Englobados erróneamente en el cajón de sastre del emo, no tardaron en distanciarse de aquella oleada de manera magistral del mismo modo que hicieran formaciones igual de inquietas como Thursday o Brand New. Sus siguientes discos, Vheissu y muy especialmente el cuádruple The Alchemy Index, abrieron aún más si cabe la brecha, dejando a las claras que Thrice iban por libre, construyendo una carrera sólida y coherente hasta que en 2012 decretaron un hiato indefinido.

Aunque se les echó de menos durante ese periodo, no tardaron demasiado en regresar, pues a finales de 2015 anunciaban que andaban trabajando en nuevo material tras haber finiquitado Dustin sus compromisos como pastor y director musical de la Iglesia de Mars Hill en Bellevue, Washington. Aquello acabó traduciéndose en el notable To Be Everywhere Is To Be Everyhwere, que les devolvía a la primera plana del rock alternativo. Lejos de tomárselo con calma, esta vez sólo ha habido que esperar dos años para que nos sorprendan con Palms, una obra que contrasta con el tono más convencional que presentaba su anterior obra, devolviéndonos a unos Thrice más abiertos, capaces de incluir sonoridades tan distintas como teclados ochenteros, voces femeninas, arreglos de arpa y hasta un coro en el que han participado miles de sus seguidores vía internet. Una prueba de su constante a la par que lógica evolución.

Justo un mes después de verles por fin en nuestro país en el Download Festival de Madrid, a finales de julio recibíamos la llamada de Epitaph, su nueva casa discográfica, que nos pondría en contacto con Dustin Kensrue para hablar de su nueva obra. Si bien comenzamos la conversación con su todavía reciente visita a España, también nos terminó confirmando que tal vez no tardaremos mucho en tenerles nuevamente por aquí. Crucemos los dedos.

Hola Dustin, ¿cómo te encuentras? ¿Dónde te pillo ahora mismo?
DUSTIN KENSRUE
”Estoy bien, gracias. Ahora mismo estoy en mi coche camino de ir a recoger a mi mujer. He parado un momento para poder hacer la entrevista. Pero no estamos de gira si es lo que preguntabas, aunque preferiría estar en mi casa ahora mismo (risas). He pasado el fin de semana fuera con el grupo en Nueva Escocia, Canadá. Teníamos que dar un único concierto y regresamos ayer mismo”.

Hablemos entonces de vuestro nuevo álbum. Os habéis dado prisa en dar continuidad a To Be Everywhere Is To Be Nowhere. ¿La buena aceptación que tuvo os animó a poneros manos a la obra antes de lo planeado?“En realidad no. La cosa es que durante los espacios que teníamos los fines de semana que no estábamos girando teníamos mucho tiempo libre sin nada que hacer. Al final sacar un disco y estar de gira es lo que más nos ocupa en nuestra vida como grupo. Es complicado hacer que todo funcione para que, cuando no estemos en la carretera, pasemos más tiempo con nuestras familias. A pesar de que esto es algo que amamos y que prácticamente se ha convertido en nuestro trabajo, el hecho es que creo que todos nosotros preferiríamos tener más tiempo libre. Pero a la vez, la presión de tener una fecha límite hace que nos esforcemos más creativamente. Para mí es difícil dar por terminado un trabajo si no tenemos una fecha de entrega. Puede que tenga todas las piezas para llevarlo a cabo, pero necesito un empuje que me haga meterme de lleno en ello. Y eso fue lo que pasó esta vez. Queríamos sacar un nuevo disco lo antes posible”.

Sin duda es un síntoma muy claro de que habéis retomado con ganas la banda después del parón que os tomasteis entre 2012 y 2016. Después de tanto tiempo juntos, supongo que se os hacía necesario un descanso.
“Sí, sin duda. Fue de gran ayuda. Ahora nos encontramos con más energía y en mejor forma tanto individualmente como en conjunto de lo que lo estábamos hace unos años. Antes de tomarnos ese descanso llevábamos 14 años seguidos con el grupo, y tampoco era una situación muy sostenible en aquel entonces. Echando la vista atrás, creo que todos pensamos que lo mejor era hacer una pequeña gira de despedida, darnos espacio para que todo volviese a su cauce y regresar cuando de verdad sintiésemos que queríamos hacer música juntos otra vez”.

“Empezamos este disco con la idea de llevar nuestra música a un lugar más lejano de lo que solemos hacer”

Centrándonos en Palms, es un álbum más expansivo sónicamente que vuestros tres anteriores trabajos. ¿Cómo encarasteis la composición? ¿Teníais la mente más abierta en esta ocasión a la hora de experimentar con elementos que nunca habíais probado?
“Diría que esta vez empezamos este disco con la idea de llevar nuestra música a un lugar más lejano de lo que solemos hacer. Siempre hemos sido abiertos, pero también debes escoger una dirección en la que avanzar. Lo más complicado es cuando tenemos unas 75 ideas diferentes y las compartimos entre todos, y tienes que conseguir filtrarlo. Eso siempre es lo más difícil, saber hacia dónde queremos dirigirnos. Pero esta vez decidimos que queríamos que el propósito fuese probar diferentes tipos de texturas, o al menos estar más abiertos a intentarlo mientras todo tuviese un sentido a la primera escucha. Me alegra que lo veas así porque creo que efectivamente es más expansivo de lo que solemos hacer. Creo que es el primer trabajo en el que probablemente hayamos intentado llevar las diferentes influencias por un mismo camino. Pienso que así hay una mezcla más clara y obvia de todo lo que ocurre en el disco”.

De hecho, hay muchos fans que vienen demandando que volvieseis a esa senda más arriesgada e innovadora de vuestro sonido como en Vheissu y The Alchemy Index. Aunque ambos son muy distintos, ¿ves cierta conexión entre aquellos discos y este nuevo?
“Sí, me parece una buena observación. Vheissu fue el primer álbum en el que, como artistas, nos atrevimos a ir realmente a todos los lugares a los que queríamos llegar. Decidimos que cualquier cosa que quisiésemos probar conseguiríamos hacer que funcionase. Con The Alchemy Index lo que hicimos fue una versión más extensa de aquello. Fue en plan: ‘OK, vamos a coger todo esto y a llevarlo aún más lejos’. Y sí, creo que hay una conexión entre esos dos discos y Palms, al menos en cuanto a mentalidad. Pero no es que quisiéramos encarar este nuevo trabajo del mismo modo que lo hicimos con Vheissu hace 13 años”.

Uno de los aspectos destacados que he percibido es en cuanto a la producción. El enfoque que habéis dado a cada canción es totalmente diferente. Por ejemplo, ‘Hold Up A Light’ o ‘A Branch In The River’ suenan muy crudas y orgánicas, pero otras como ‘Everything Belongs’ tienen un acercamiento más detallista. ¿Buscabais también esa variedad en el sonido?
“Sí, creo que eso tiene mucho que ver con el tipo de canción que queríamos hacer en cada caso. Pero tengo que decir que también mantuvimos ese toque orgánico en temas como ‘Everything Belongs’ aunque haya muchas más cosas sucediendo durante la canción. Por ejemplo, utilizamos un viejo piano in crescendo que es constante durante todo el tema y, a pesar de que hay cosas más complejas, creo que mantener ese sentimiento le da un aire diferente. Queríamos un sonido de piano grande de iglesia. Creo que ese tipo de detalles están presentes en todo el álbum”.

Otra de las canciones más llamativas es ‘The Dark’, para la que pedisteis la ayuda de vuestros seguidores. ¿Cómo se os ocurrió la idea de añadir sus voces?
“Simplemente surgió como una necesidad. Pensé mucho en el significado de esa canción y quería que la gente tuviese la oportunidad de participar en ella. La escribí de una manera en la que creía que las historias de mucha gente podían tener sentido con la temática que estaba tratando y quería llevar esas mismas historias dentro de la canción de un modo aún más literal. Pero pensé que sería algo muy pequeño si le pedía a alguna gente del sur de California que viniese al estudio y cantase. Quería invitar a cualquiera que quisiese hacerlo. Así que tuve la idea de que nos enviasen sus propias pistas de audio con el último verso cantado registrándose en nuestra web. Le preguntamos a nuestro productor, Eric Palmquist, qué le parecía y pensó que podría funcionar, así que le dimos una oportunidad (risas). La verdad es que funcionó mucho mejor de lo que hubiera podido imaginar. No hubiera habido manera de meter a tanta gente en una sola habitación y hacerlo así. Me alegra que hayan participado tantas personas de todas partes del mundo”.

¿Y a qué hace referencia el título, Palms? No sé si tiene algo que ver con leer las líneas de las palmas de las manos, leer el futuro…
“Tiene más que ver en el sentido de usar la palma como una mano abierta a modo de metáfora con la que hacer referencia a muchas cosas. Una noche me levanté de madrugada y me surgió la idea. Escribí sobre los diferentes significados que puede tener una mano abierta, como una bendición a alguien, estar abierto a diferentes ideas, aceptación… Esa metáfora en general servía para explicar la mayoría de las canciones del disco, aunque también las hay que tratan de otros asuntos, pero a todas se les puede aplicar en ese sentido desde distintos ángulos. Por ejemplo, ‘Only Us’ habla sobre la conexión y abrirnos a gente diferente, ‘The Grey’ trata acerca de los diferentes caminos que se nos presentan y no intentar verlo todo como blanco o negro. Todo gira alrededor de la idea de la palma y la mano abierta. Es un tema que tiene una historia muy rica en diferentes culturas en todo el mundo, como lo de leer las líneas de las manos, o en todo tipo de artes. Me alegra haber podido usar algo que tiene un significado universal. No es un disco conceptual ni nada de eso, pero sí que todas las canciones tienen una temática general que tiene su raíz en lo que representan las palmas de una manera u otra, aunque reflejen situaciones diferentes”.

Cambiando de asunto, en 2018 cumplís veinte años desde que se fundó Thrice y éste es vuestro décimo álbum. A pesar de todo, aún sois una banda joven, todavía no habéis llegado a los 40. ¿Os veis en algún punto intermedio entre ser una banda relativamente reciente pero ya veterana?
“Es difícil verlo desde dentro del mismo modo que lo hace el resto de la gente. Me resulta muy raro pensar que llevamos haciendo esto desde hace veinte años, porque una de las primeras gira que hicimos fue con Face To Face, y ellos acababan de cumplir diez. Para nosotros eso era una barbaridad de tiempo. No sé, cuando volvimos después de separarnos ya llevábamos 18 años y sentíamos que se había instalado un cierto tipo de respeto dentro de la banda. Supongo que hemos adquirido algunos roles de grupo veterano, pero me sigo emocionando cada vez que salimos al escenario y veo entre el público a chavales que deben ser adolescentes o tienen veintipocos cantando las canciones. Llevamos mucho tiempo con Thrice y puede que para esa gente sea la primera vez que nos vean. Es genial que aún podamos seguir manteniendo ese tipo de conexión”.

¿Y qué dirías que es lo mejor y lo más complicado de haber llegado a un décimo disco? Además con las mismas cuatro personas… Debe ser todo un reto conseguir que la música que hacéis siga siendo interesante.
“Sí, yo también lo veo así, pero lo cierto es que nunca hemos estado escasos de ideas, sino más bien al revés (risas). Como te decía antes, la parte más difícil de todo el proceso es a la hora de ejecutar: ¿Qué ideas vamos a utilizar? ¿Qué es lo que vamos a hacer con ellas? Es todo un reto cada vez que hacemos un nuevo trabajo y nos cuesta mucho esfuerzo. Pero nunca se ha dado el caso de que no tenemos material con el que trabajar. Generalmente nos es más complicado desarrollarlo todo. No sé muy bien por qué, pero supongo que es así como funciona la música para nosotros. Es un descubrimiento y aprendizaje continuo, ya sea música que acaba de salir o cosas más antiguas que no hemos escuchado aún. Siempre hay mucho en lo que inspirarse”.

También ahora que tenéis diez discos es más complicado elegir el repertorio para los conciertos. ¿Os supone mucho quebradero de cabeza a la hora de decidir qué canciones se quedan fuera?
“Oh sí, desde luego. Es realmente duro. Llegados a este punto habremos escrito alrededor de 120 canciones y es muy complicado hacer una selección. Ahora mismo estoy usando un programa que me ayude a agruparlas todas en diferentes categorías y encontrarle un sentido a todo esto. Procuramos siempre incluir canciones de casi todos nuestros álbumes. Hay muchos factores a tener en cuenta: qué es lo que quiere escuchar el público, qué es lo que queremos tocar, cómo hacemos que fluya todo durante el concierto… De hecho, estamos probando un sistema con el que la gente podrá escoger el setlist y esperamos poder tener una idea de qué es lo que les apetece escuchar. Confiamos en que nos sea de ayuda, porque no se nos ocurre otra manera de hacerlo (risas). Espero que podamos probarlo ahora en la próxima gira que tenemos por Sudamérica y también cuando vayamos a Europa. Seguro que habrá muchas canciones diferentes que la gente quiera oír, ya sea porque tienen un gusto diferente o porque ya nos han visto varias veces y se han cansado de que siempre toquemos las mismas (risas). Pero sí, sin duda es una tarea difícil. Solemos hacer una hora y media de concierto y, al menos, siempre queremos tocar una canción de cada uno de los discos”.

Tal vez podríais intentar hacer como Pearl Jam, que cambian el setlist todas las noches. ¿Te ves capaz de hacer algo así?
(Risas) No tengo ni idea de cómo podríamos hacer algo así. La verdad que no sé cómo son capaces de hacerlo. Es realmente impresionante. Pero no creo que nosotros lo hagamos”.

Tengo que preguntarte por el cambio de discográfica. ¿Qué ocurrió con Vagrant?
“No pasó nada. Simplemente nuestro contrato acabó. Estuvimos pensando seriamente en si renovar con ellos o probar con otra gente, así que nos fuimos con Epitaph. Siempre ha sido un sello que nos ha gustado mucho y parece que nosotros a ellos también. Estamos muy contentos de trabajar con ellos”.

¿Y qué crees que os puede aportar un sello del nivel de Epitaph a estas alturas de vuestra carrera? ¿No pensasteis en intentar hacerlo por vuestra cuenta, de manera independiente?
“Bueno, hemos hablado sobre eso otra veces, pero al final si empiezas una compañía por tu cuenta, sea de lo que sea, debes dedicarle mucho esfuerzo. Tienes que contratar a gente para que lleve todo el tema de la publicidad, distribución… Podríamos intentar hacerlo por nuestra cuenta, pero me temo que no seríamos tan eficientes como si estuviéramos en una discográfica que sabe cómo hacer las cosas bien. Puede que sea algo que tenga sentido para algunas bandas en determinadas situaciones. En general, ahora mismo en Epitaph nos sentimos muy identificados con la gente que está trabajando allí. Una de las cosas que más nos gustan es que tienen un equipo que está mucho más integrado que en cualquier otra discográfica en la que hayamos estado. Hemos salido con ellos varias veces recientemente y mola que tengan un equipo entero únicamente dedicado a Europa trabajando con otras compañías que están allí. Nunca habíamos tenido esa sensación de saber qué es lo que estaba ocurriendo al otro lado del océano. Para nosotros es muy importante”.

¿Qué me puedes contar de tu carrera en solitario? ¿Hay planes de sacar algo nuevo a corto o medio plazo?
“Es complicado encontrar tiempo ahora que Thrice está en marcha otra vez, pero estoy trabajando en alguna cosa con mi hermano. Es un rollo más electrónico o indie. Hemos estado haciendo muchas cosas juntos, al menos hasta ahora que llegue la gira de otoño y tendré que parar. Eso es en lo que más centrado estoy en que sea lo siguiente que publique. Probablemente seguiré trabajando en ello en la carretera cuando esté fuera con Thrice. No tengo ni idea de cuándo podría salir, tenemos que ver cómo lo planteamos. Pero definitivamente será algo muy diferente a lo que haya hecho hasta ahora, tanto por mi cuenta como con Thrice”.

¿Y algo como Please Come Home? Me gustó mucho cuando salió. Era un disco muy simple, imagino que sin muchas pretensiones, pero muy bonito.
“Muchas gracias. Normalmente suelo tener mucho material de ese tipo, excepto cuando hice Carry The Fire. Siempre me ha gustado hacer canciones más desnudas. He pensado mucho en que lo siguiente que haga vaya más por ese camino. Lo difícil para mí es que hay ideas que quiero procesar más. El último álbum era una mezcla de algunas de las cosas a las que más vueltas les había dado y otras ideas que tenía separadas para otros proyectos para los que nunca tenía tiempo. Cogí mis favoritas y las junté. Pero posiblemente lo próximo que haga en el futuro sea algo más acústico”.

Imagino que en 2019 volveréis a pisar Europa para promocionar Palms… ¿Os veremos de nuevo en España con gira propia?
“Sí, desde luego que volveremos el año que viene. Estamos trabajando para que sea posible regresar a España y tocar en salas. Sabemos que hay mucha gente esperando desde hace tiempo que vayamos allí. Definitivamente, es uno de nuestros objetivos”.

GONZALO PUEBLA

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