Después del caluroso recibimiento por nuestras tierras el pasado año, podría decirse que The Wonder Years han encontrado en nuestro país un buen aliado. Y todo apunta a que con su nuevo álbum Sister Cities este idilio puede ir a más. Inspiradas en distintas ciudades que visitaron en su anterior gira, una de ellas Barcelona, cada canción es un reflejo de la madurez que han alcanzado como músicos y como personas.

Desde que comenzaran a darse a conocer por esta revista a partir de su tercer disco, Suburbia I’ve Given You All And Now I’m Nothing, no era muy difícil pensar que en algún momento se les recompensaría con su presencia en portada, y más aún cuando en un mes saldrá Sister Cities (Hopeless), su sexto álbum desde que comenzaran su carrera en 2005.

Estos seis ya treintañeros, Matt Brasch (guitarra), Casey Cavaliere (guitarra), Mike Kennedy (batería), Josh Martin (bajo), Nick Steinborn (guitarra, teclados) y Dan ‘Soupy’ Campbell (voz), aquéllos que solían juntarse para tocar en el sótano de casa de sus padres en una pequeña ciudad al norte de Filadelfia, se han visto, casi sin querer, como una de las bandas más prolíferas del punk rock. Sin llegar al mainstream, The Wonder Years han copado portadas en la prensa americana y británica, y participado en giras con algunos grupos que tomaron como referencia desde que se dieran a conocer en la escena como Blink-182, Motion City Soundtrack o New Found Glory. Pero si bien se les colocó como estandartes del lema ‘Defend pop punk’, su música muy pronto albergó otro tipo de influencias. En este nuevo trabajo han vuelto a demostrar que su propio sonido puede continuar madurando, sin cambiar de estilo ni parecer repetitivo. Personalmente, creo que el adelanto ofrecido con ‘Sister Cities’ no refleja la potencia que desprenden otros temas como ‘It Must Get Lonely’ o ‘Raining In Kyoto’, pero entra a la perfección una vez se digiere el disco completo.

Los dos intentos que hicieron falta para tener esta entrevista con su entrañable frontman, que en la primera llamada estuvo impedido de poder hablar por un problema repentino de estómago y tuvimos que posponerlo al día siguiente, nos han permitido conocer los entresijos del nuevo álbum que presentan y, a la vez, conocer un poco más al hombre que pone voz y letra a -aquellos maravillosos- The Wonder Years.

¿Qué tal estás, Soupy? ¿Cómo te encuentras hoy?
DAN ‘SOUPY’ CAMPBELL “Mucho mejor, tío. No sé qué me pasaba ayer, pero fue levantarme de la cama y pensar ‘quiero vomitar’. Así que lo hice y luego estuve toda la mañana fatal. Pero bueno, me he tomado varios medicamentos y ya me encuentro mejor. ¿Qué tal estás tú?”.

Bien, aunque con un poco de resaca, si te soy sincero.
“¡Vaya hombre! De eso no te puedo dar consejos porque no he bebido alcohol en mi vida”.

¿En serio?
“Sí, tío. Nunca lo he probado. Cuando la gente me dice que están de resaca nunca sé qué decirles para que puedan sentirse mejor porque no he experimentado esa sensación y me hace sentir mal (risas)”.

Pero, ¿no has probado ni una gota?
“No, nunca he querido probarlo. Es algo que he mantenido durante toda mi vida, y ahora con 32 años sería muy raro que lo hiciera. No es que piense que esté mal hacerlo o que sea inmoral, simplemente creo que no es para mí”.

Tengo que decirte que he leído ahora tus últimos tweets y me ha sorprendido mucho el triste dato sobre tiroteos en institutos americanos en lo que llevamos de año: 19 tiroteos en 31 días escolares es algo difícil de asimilar.
“He de decir que no estaba del todo acertado en los datos que dije porque malinterpreté las cifras. Al decir ‘en lo que llevamos de año’ quería decir ‘durante el curso escolar’, pero igualmente, 19 tiroteos en medio año sigue siendo aterrador. Uno ya es demasiado”.

Es difícil de creer que esto siga ocurriendo después de las veces que se lleva repitiendo desde Columbine.
“Pues sí. Han pasado 19 años desde Columbine y no hemos hecho nada. No sé si sabes que muchos de los estudiantes que han vivido una experiencia así están protestando y manifestándose para que pueda haber algún cambio. Estos chicos ya tienen 17 y 18 años, son los que van a hacer que esto cambie de una jodida vez, estoy seguro. Verles cómo toman un liderazgo y se levantan después de lo que han vivido para luchar para que nada parecido vuelva a ocurrir da muchas esperanzas para creer en que ellos van a conseguir ese cambio”.

Eso esperamos. Pasando ya a algo más alegre, quería que empezaras contándome cómo habéis promocionado la salida del nuevo disco, que es bastante curioso.
“Sí, claro. La verdad es que podría hablar de esto durante días, pero intentaré resumirlo. El concepto de este disco va sobre cómo conectan las personas. Da igual el país en el que vivan, el idioma que hablen o la religión de cada uno. Se trata de conectar con todo el mundo y empatizar entre todos. Basándome en esto quería encontrar una manera con la que poder expresar esta idea, y quería que fuera interesante, así que escribí un poema en el que contaba el propósito de este álbum y busqué gente que pudiera grabarlo en seis idiomas diferentes. Así, allá donde lo mandáramos todos iban a poder entenderlo directamente. Lo grabamos en un vinilo de 7‘‘ sobre una cara, y en la otra iría el single ‘Sister Cities’ que da nombre al álbum. Ese tema habla de la importancia que tienen las distancias en 2018. Hace cientos de años para ir a Barcelona desde aquí podía durar meses y ahora me llevaría seis horas, lo que vivimos tiene casi un efecto inmediato y puede afectar a gente totalmente aleatoria. Así pues, se lo enviamos a doscientos fans y, no sé si lo has podido ver, pero no tenía nada en la portada relacionado con la banda, estaba totalmente en blanco. Nuestra idea era que lo recibieran en sus casas y dijeran: ‘¿Qué mierda es esto?’. Básicamente nuestra intención era que interactuaran entre ellos, y ahí es donde entra la parte de los pósters. Mandamos quince piezas a distintos amigos por el mundo, Tokio, Río de Janeiro, Toronto, Barcelona, y les pedimos que se hicieran una foto con el póster y la localización de donde estuvieran haciéndolo. Los pusimos todos en una página web y lo que no sabían era que cada uno llevaba una letra, formando así una contraseña que, para poder averiguarla, tenías que hablar con gente de esos diferentes países, y si la conseguías, poner en la web, donde te aparecía la portada y la fecha de lanzamiento del nuevo disco”.

Vaya, pues sí que era curioso. También tengo entendido que cada una de las canciones está inspirada en una ciudad diferente entre once países.
“Sí, exacto. Puedo darte un ejemplo, en concreto con España. ¿Has escuchado todo el disco?”.

Sí, un par de veces.
“Vale, perfecto. Hay una canción que se llama ‘It Must Get Lonely’, ¿te suena?”.

De hecho es una de las que más me gusta (risas).
“Genial. Pues ese tema lo escribí estando en Barcelona. La estrofa que se repite durante la canción “I saw you there just a block off to see your road home on an empty street, where the others have been torned out and you’re the last one standing”, y ya dice “It must get lonely”, tiene que ver con que estábamos de gira por Europa y habían pasado dos semanas sin que hubiéramos visto la luz del sol en ninguna de las ciudades en las que habíamos tocado. Después de tanta oscuridad, cuando íbamos de camino a la sala en Barcelona, con el mar de fondo y un sol espectacular, vi una casa que me llamó la atención y le saqué una foto. Era una casa que pertenecía a una especie de urbanización pero era la única que quedaba en pie de todas las demás. En el libro de 200 páginas que acompañará el disco se puede ver la foto, y también los bocetos de la letra antes de terminarla. Viendo la foto me imaginé cómo sería ser lo único que queda de un grupo, que todos tus amigos hubieran desaparecido, y empecé a acordarme de gente de mi ciudad. Ahora mismo en Estados Unidos estamos teniendo a mucha gente enganchada a los opiáceos que mueren por la heroína, así que pensé en alguien que se hubiera quedado el último de entre varios amigos que se hubieran ido por culpa de esas drogas. Así que todo eso lo escribí en mi diario estando en Barcelona y lo convertí en una letra”.

Interesante. La verdad es que se nota que estás muy orgulloso de este disco.
“Sí, es el álbum que más orgulloso me siento de haber grabado, y este tema es también uno de mis favoritos por lo que nos costó componerlo. El tema pasó por varios cambios, la melodía era igual más o menos pero no tenía casi alma, hasta que decidimos cortar con la canción para luego volver a ella y hacerla así”.

El primer tema del disco, ‘Raining In Kyoto’, es de los más directos que os he escuchado. ¿Fue a propósito colocarlo en primer lugar?
“Gracias. Sí, de hecho este álbum no hubiera salido adelante sin ese tema. Queríamos una canción que fuera inmediata para que el oyente se metiera de lleno desde el principio. Es cierto que en los dos últimos siempre tirábamos un poco de un pequeño espacio para poder ir entrando poco a poco, pero en éste salimos con todo desde el primer segundo. Estuvimos pensando varias ideas, como poner un sample con una voz durante los primeros segundos y empezar después con la canción, pero dijimos ‘¿Y si rompiera directamente?’, y creo que hemos acertado”.

Hay varios temas más, como ‘We Look Like Lightning’, ‘The Orange Grove’ o ‘Pyramids Of Salt’, que pueden ser también buenos singles.
“Sí, creo que hay como seis o siete temas que podrían ser single perfectamente. Considero que hay muy buen trabajo en el sonido de las guitarras para este álbum. ‘The Orange Grove’, por ejemplo. Parece un tema simple, pero cuando llega el estribillo y entran las tres guitarras con esos riffs tan pesados, hacen que tenga un impacto mucho mayor. Y lo mismo con ‘We Look Like Lightning’. Una cosa que teníamos en mente a la hora de componer este disco era cómo tener momentos en las canciones donde pudiéramos hacer que se engrandecieran, y otros que te prepararan para poder sentir que llega ese momento”.

¿Tuvo mucho que ver en eso vuestro productor Joe Chiccarelli a la hora de enfocar cómo queríais este álbum?
“A ver, Joe es uno de los mejores productores que hemos tenido y su trabajo con Manchester Orchestra, The Strokes o Beck es una garantía con la que cuentas para que puedas tomarte bien cualquier consejo que pueda dar. Él y su asistente, que ha hecho el último de Paramore y Jimmy Eat World, han hecho un trabajo increíble. Nosotros somos un poco obsesivos y neuróticos para estas cosas, y cuando quedamos para comenzar las sesiones de grabación ya teníamos todas las canciones compuestas y escritas, e incluso ya teníamos unas demos que llevábamos escuchando semanas. Esas demos las habíamos hecho como tres veces diferentes, así que cuando fuimos al estudio lo teníamos todo muy claro. Igualmente, Joe cambió alguna que otra cosa, pero lo que realmente hace bien es conseguir que actuemos como banda. Desde el primer momento nos hizo saber que nosotros somos una banda de directo y necesitábamos sacar todo eso en el álbum. Todo en este disco se grabó todos juntos en una misma habitación, nosotros normalmente empezamos grabando las baterías, luego el bajo… Pero esta vez queríamos conseguir una sensación de directo y gracias a Joe pudimos tenerla”.

¿Os llevó grabarlo más tiempo del que pensabais?
“Pues estuvimos cinco semanas, que es lo que menos hemos estado en nuestra carrera como grupo, y de hecho, teníamos más tiempo cogido desde un principio, pero Joe nos pidió si podíamos hacerlo en un poco menos porque le había surgido otro proyecto que debía empezar. Así que nos esforzamos por hacerlo lo antes posible. Siempre solemos tardar como seis o siete semanas, y estábamos un poco nerviosos por terminarlo antes, pero creo que salió todo como debía”.

Ahora que han pasado trece años desde que comenzarais a tocar juntos, ¿en algún momento pensaste que ibais a poder vivir de esto?
“Sinceramente, no hubiera pensado ni que íbamos a durar más de un par de conciertos (risas). Cuando empezamos este grupo no habíamos tocado delante de nadie, y fue algo totalmente legítimo que hicimos para pasarlo bien, tocando sin pensar en que en algún momento podríamos llegar a tener lo que tenemos ahora mismo. Para mí era como pasar el rato en el garaje de nuestros padres hasta que fuéramos a la universidad, y que ahí terminaría. Así que no, no llegamos a pensar que daríamos tantos conciertos, viajando por todo el mundo y llegando a tocar en sitios como España. Si tuvieras una máquina del tiempo que me llevara a cuando tenía 19 años y me enseñaras este disco diciéndome que lo habíamos hecho mis amigos y yo, no te podría creer, te mandaría a la mierda y te diría que te estás riendo de mí (risas). No existen palabras para poder expresarte lo orgulloso que estoy de esta banda”.

Y, ¿qué hay con respecto a tu otro proyecto como Aaron West And The Roaring Twenties? ¿Tienes pensado sacar algo próximamente?
“Sí, por supuesto. De hecho tengo ya varias canciones que estoy componiendo. En cuanto terminemos me voy a poner con el portátil a retocar cosas que estoy grabando, así que, como ves, estoy trabajando ya mismo en ello (risas). La verdad es que estoy bastante entusiasmado con este proyecto también. Me gustaría algún día poder irme de gira por Europa. Aún no he podido hacerlo con banda porque es difícil costear el llevar a toda una formación para allá, pero probablemente con el siguiente disco podamos hacerlo. Yo puedo hacerlo sin problema por mí solo, pero sinceramente, quiero que sea con banda y poder llevar mejor los temas al directo”.

Ya para terminar, una última pregunta importante… ¿Tenéis planeado pasar por España de nuevo?
“Sí, al 100%. España es uno de nuestros sitios favoritos. La gente es tan amable, siempre alegre y tan llena de vida, que nos hace muy felices de poder estar allí. La verdad es que últimamente la gente está asistiendo más a conciertos de lo que hacía antes y eso se nota a la hora de poder hacer giras más extensas. Cuando empezamos a girar por Europa nos avisaron de que íbamos a ver muchas salas vacías cuando estuviéramos por allí, y eso nos asustó bastante. Para nosotros ir a Europa era algo totalmente nuevo, y estar fuera de nuestro hogar y tan lejos de nuestras familias era duro de asimilar. Pero desde la primera vez que fuimos de gira a España siempre nos hemos sentido como en casa. La primera vez fue sorprendente ver que teníamos fans tan pasionales allí, pero esta última con Tiny Moving Parts, el año pasado, fue algo increíble. Tengo que decir que vuestra revista es prácticamente la razón por la que nos conocen en España, y sobre todo por la que nos han invitado a tocar allí. Me gustaría daros las gracias por haber hablado de nosotros durante estos años. Recuerdo cuando Suburbia I’ve Given You All And Now I’m Nothing estuvo entre los mejores discos del año en 2011 junto a Touché Amoré con Is Survived By. Recuerdo que lo hablé con Jeremy (Bolm) y le dije: ‘Tío, parece que en España han empezado a escucharnos y esta revista es la que ha logrado que nos conozcan’, y me dijo que a ellos también les había pasado algo parecido. De verdad, os agradecemos el trato por todos estos años porque allí nos habéis hecho sentir como si estuviéramos en casa”.

ALEJANDRO LOZANO

The Wonder Years estarán actuando el 12 de febrero en Barcelona (Razzmatazz 3) y el 13 en Madrid (sala Caracol). Hazte con tus entradas en entradium.com.

Entrevista publicada en RockZone nº 145 (marzo 2018).

 

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