Saul Hudson, conocido universalmente como Slash, es, posiblemente, el último espécimen de una raza en vía de extinción: la del guitar hero. A principios de enero teníamos la oportunidad de charlar con el icónico guitarrista de la chistera sobre el buen momento que está viviendo.

Menos de un año después de habernos visitado con el transatlántico Guns N’ Roses, Slash regresa a nuestro país acompañado de Myles Kennedy y The Conspirators. Una asociación que empezó de forma más o menos modesta en 2011, pero con Living The Dream (Roadrunner), su último disco publicado el pasado septiembre, ha llegado a sus cotas más altas. Como muestra, los recintos Sant Jordi Club y WiZink Center, en los que tocará el 12 de marzo en Barcelona y 13 de marzo en Madrid. Naturalmente están lejos de ser los estadios que ha llenado en los últimos dos años junto a Axl Rose y Duff McKagan, pero teniendo en cuenta que ni siquiera con el supergrupo Velvet Revolver llegó a este nivel, es normal que nos encontremos con un Slash de lo más relajado al otro lado del teléfono.
Como ocurre a veces con este tipo de superestrellas, antes de la entrevista recibimos un aviso de que, en este caso, no estaban permitidas preguntas sobre Guns N’ Roses, aunque como era inevitable, su nombre acabó saliendo.

Feliz año. ¿Cómo se está portando 2019 hasta ahora?SLASH “¡Feliz año! Por ahora va todo bien (risas)”.

¿Qué hiciste por Fin de Año?
“Este año fue una celebración muy, muy tranquila. Sólo he tenido un descanso muy pequeño entre el final del tour de Guns N’ Roses y el principio de la gira con The Conspirators, así que he estado relajándome, básicamente”.

Eres un hombre muy ocupado…
(Risas) Sí, pero ya me está bien. Estoy muy ilusionado con esta próxima gira para presentar Living The Dream. Hasta el momento sólo habíamos dado unos pocos conciertos por Estados Unidos en septiembre, pero ahora ya tenemos programadas fechas desde enero hasta agosto”.

Parece que Living The Dream está siendo el álbum que más ha gustado de los que has sacado por tu cuenta. ¿Te sorprende que ocurra justo en el momento en el que todo el mundo dice que el rock está muerto?
“La verdad es que no tengo ni idea de cómo ha sido recibido el disco (risas). He estado tan ocupado que no he prestado atención a qué decía la crítica o la gente en internet. Lo cierto es que disfrutamos mucho haciendo el disco y me gustan todas las canciones, quizá eso es lo que ha captado la gente. Y en los conciertos que dimos, sí que vi que los nuevos temas eran muy bien recibidos. Quizá más que nunca. Porque, normalmente, siempre que sacas un trabajo y empiezas a tocar temas nuevos cuesta un poco que la gente los acepte, pero no ha sido así con los de Living The Dream”.

Quizá otra señal es que en esta gira vais a tocar en recintos más grandes que nunca. Hasta ahora tocabais en clubes o salas, y esta vez ya vais a pabellones.
“Sí, en Europa tocaremos en varios pabellones. Mola (risas). Supongo que es una consecuencia de los años que llevamos trabajando duro con esta banda. Hemos ido sacando discos y girando, todo ha sido muy gradual. Y más o menos eso era lo que esperaba. Nunca creí que cuando sacáramos nuestro primer disco ya íbamos a petarlo. Me siento muy cómodo con cómo hemos ido subiendo peldaños poco a poco”.

¿Crees que la gira de Guns N’ Roses puede haber ayudado también a renovar el interés hacia tu carrera?
“No lo sé. Guns N’ Roses es Guns N’ Roses. Es algo gigantesco. No sé si la gente que fue a vernos era consciente del trabajo que yo estaba haciendo con The Conspirators”.

Con Guns habéis ofrecido conciertos muy largos de más de tres horas. ¿Vas a tener el mismo enfoque con The Conspirators?
“Es un show de rock sin más. No hay trucos ni parafernalias (risas). Salimos y tocamos. Más o menos tocamos unas dos horas”.

Antes decías que disfrutaste mucho haciendo este álbum. ¿Fue por algo en especial?
“La verdad es que tenía muchas ganas de volver a trabajar con la banda después de un año y medio de haber estado ocupado con Guns. Quizá eso se impregnó en el disco. Además, lo grabamos en mi propio estudio, trabajando en nuestro ambiente y eso está muy bien porque no teníamos ninguna restricción de horas o tiempo. Todo fluyó muy bien. Y también creo que tiene que ver que ya llevábamos años tocando y componiendo juntos y hemos pillado nuestra propia onda”.

“Myles era un guitarrista que descubrió más tarde que tenía una voz increíble. Así que su personalidad es la de un guitarrista, no la de un cantante. Creo que ésa es la principal razón de nuestro buen entendimiento”

A lo largo de tu carrera has trabajado con dos vocalistas enormes como Axl Rose y Scott Weiland, pero a la vez muy conflictivos. En cambio, con Myles Kennedy parece que os lleváis de maravilla. ¿Te sientes aliviado por poder trabajar con un cantante sin ningún tipo de tensión?
“Myles es un tío muy fácil con el que llevarse. Creo que el motivo por el que conectamos desde el principio es porque él es guitarrista. Myles era un guitarrista que descubrió más tarde que tenía una voz increíble. Así que su personalidad es la de un guitarrista, no la de un cantante. Creo que ésa es la principal razón de nuestro buen entendimiento. Hablamos el mismo lenguaje”.

En Living The Dream haces unos solos realmente buenos. Una de las cosas que más me gusta de tu estilo es que eres muy melódico, es como si tus solos tuvieran una narrativa, no son sólo un montón de notas juntas. ¿Qué guitarristas te influyeron en ir en esa dirección cuando empezaste?
“¿Sabes que es la primera vez que me lo preguntan? Me han preguntado por mis influencias, claro, pero nunca por ese aspecto en particular. Creo que la melodía es muy importante en el contexto de un solo, tienes que tocar algo que sea reconocible. Un tío como Jimmy Page era muy melódico. Los solos en los 70 eran muy melódicos. Recuerdo especialmente a Manfred Mann, hicieron una versión de Springsteen… ‘Blinded By Light’, y tenía un solo muy melódico. O The Raspberries con Eric Carmen hacían solos muy melódicos. O Gerry Rafferty con ‘Baker Street’ también tenía un gran solo. Ésos son los principales que recuerdo. No es algo en lo que pensara conscientemente, pero sin duda tuvieron una gran influencia. Podría seguir… Jimi Hendrix, Jeff Beck, Eric Clapton, Mick Taylor de los Stones… todos ellos también me influyeron”.

Quizá esa ausencia de melodía en favor de aspectos más técnicos haya tenido que ver con que los solos prácticamente desaparecieran del mapa.
“Sí, ésa es una conversación que podría llevarnos horas. Definitivamente yo soy producto de los guitarristas que me precedieron, de los 60, de los 70, y quizá algo de los 80. Todo eso es con lo que crecí. Pero la generación que vino después tenía otras influencias, y su enfoque hacia la guitarra era distinto. Tenía otra concepción de lo que debía ser un solo. Hay una mayor atención a la técnica, sin duda. Pero no hay que olvidar que muchos de los guitarristas de los 70 también tenían una técnica increíble. Pero seguramente el solo de guitarra ha perdido peso en los arreglos de las canciones de rock o de pop porque muchos músicos tampoco tienen nada que decir con ellos. Creo que es algo que ya empezó en los 80. Se consideraba que lo importante era la canción y se fueron eliminando los solos. Dejó de ser una prioridad. No sé, como te decía, podríamos hablar de esto durante horas. Personalmente, yo sigo teniendo la misma concepción de lo que es un solo que cuando empecé (risas)”.

¿Qué opinas del éxito de Greta Van Fleet? ¿Crees que puede suponer un punto de inflexión y devolver el interés de la juventud por el rock’n’roll?
“La verdad es que no tengo una opinión hecha sobre Greta Van Fleet o su música. Los escuché y pensé… ‘Bueno, suenan como Led Zeppelin’. Pero lo que es importante de ellos es que son una banda joven de rock’n’roll que la gente está escuchando y puede que abran las puertas para otras bandas. Creo que hay hambre de rock porque, en los últimos diez años, no ha habido muchas bandas buenas. Estoy ilusionado por ver lo que va a hacer la nueva generación y desde luego Greta Van Fleet son la punta de lanza de todo esto”.

Hablando más en general, quizá una de las razones por las que las nuevas generaciones han perdido el interés es que para tocar en un grupo de rock necesitas dedicación, compromiso, esfuerzo… valores que se están perdiendo. Es mucho más fácil aprender a hacer beats que tocar bien un instrumento.
“Sin duda eso tiene algo que ver. Pero si lo piensas, uno de los motivos por los que el punk fue tan popular también era porque parecía que era fácil de tocar. Todos los chavales pensaban que podían hacerlo porque eran sólo tres acordes (risas). Y creo que todavía hay gente que está dispuesta a dedicarle mucho esfuerzo, pero ve que meterse ahora mismo en la industria de la música es una locura. Se ha convertido en algo con tantas restricciones, tan orientado al Top 40, que la creatividad ha quedado en un segundo plano. Pero eso también sería una conversación que daría para horas (risas)”.

Al mismo tiempo, quizá sea bueno para el rock’n’roll estar al margen del mainstream y recuperar un poco su espíritu rebelde.
“Los cambios siempre acaban llegando, son inevitables. Quizá en tiempo real puede parecer que no llegan nunca, y nunca sabes lo que está por llegar. Pero sin duda siento que hay una gran ola a punto de cambiar las cosas. Creo que la gente está harta de todo lo que está lanzando la industria. Se ha forzado a los chavales a hacer las cosas por su cuenta y sin tener una gran recompensa, y eso es la semilla del buen rock. Lo más importante es que quieras expresarte sin pensar en lo que opinan los demás. Creo que eso está sucediendo ahora mismo y lo veremos en los próximos años”.

JORDI MEYA