Para su cuarto disco, los galeses Neck Deep se propusieron el reto de crear un álbum que contase una historia de ficción de principio a fin. Pero al contrario que otras obras conceptuales, All Distortions Are Intentional no cae en la grandilocuencia o en diatribas políticas, sino que se centra en el aspecto más importante que da sentido a nuestras vidas: el amor.

Como reconocen los novelistas, en cualquier relato de ficción siempre hay una parte de verdad. Y el que cuentan Neck Deep en su nuevo álbum All Distorsions Are Intentional, que lanzará Hopeless Records el 24 de julio, no es una excepción. En sus once canciones nos describen la historia de amor entre Jett, un punk con tendencias nihilistas, y una chica llamada Alice. El primero vive en una ciudad imaginaria llamada Sonderland, un juego con las palabras ‘sonder’ y ‘wonderland’. Sonder es la comprensión de que cada persona con la que te cruzas tiene una vida tan compleja como la tuya, y ese concepto también está en la esencia de lo que nos quieren contar Ben Barlow (voz), Sam Bowden (guitarra), Matt West (guitarra) y Dani Washington (batería).

     Aunque la vida de estos chavales de Wrexham, una pequeña ciudad de Gales, cambió en 2013 cuando el sello Hopeless Records decidió ficharles y publicar su primer disco Whisful Thinking en enero del año siguiente, hasta convertirse en uno de los mayores activos que tiene el punk pop en Europa, su voluntad ha sido la de permanecer lo más cercanos a sus raíces. Prueba de ello es que el nuevo bajista del grupo no es otro que el hermano de Ben, Seb Barlow, el mismo que se encargó de grabar los primeros EPs de la banda con un rudimentario equipo en su habitación.

     Cuando contactamos con el cantante a mediados de junio, le encontramos feliz de haber superado ya el confinamiento, que ha pasado con su novia, su perro y su gato. Aunque nos dice que ha pasado la mayor parte del tiempo cocinando, leyendo y jugando a videojuegos, reconoce que la incertidumbre ante la imposibilidad de presentar su cuarto álbum en condiciones normales le ha quitado alguna hora de sueño. Con la esperanza de que puedan volver a la carretera pasado el verano, empezamos nuestra charla preguntándole sobre cómo se plantean sus próximos conciertos.

Teniendo en cuenta que el álbum tiene una narrativa, ¿habéis pensado en tocarlo entero en la próxima gira?
BEN BARLOW “Es algo que tenemos que valorar. Creo que puedes tocar temas de los tres primeros discos mezclados y no pasa nada, pero para tener el efecto completo de las nuevas canciones tendrías que tocarlas en el orden del álbum. A mí me encantaría hacerlo, creo que sería una gran experiencia, pero tendremos que ver cómo funciona. Nuestro trabajo es escoger las canciones que tocaremos, así que habrá que hacerlo en algún momento (risas). En septiembre tenemos nuestros primeros conciertos programados, pero habrá que ver cómo evoluciona el coronavirus. Crucemos los dedos”.

Sí, la verdad es que todos tenemos unas ganas locas de poder volver a disfrutar de la música en directo. Hablando ya de All Distortions Are Intentional, el disco anterior The Peace And The Panic lo grabasteis en Los Ángeles; en cambio éste lo habéis hecho en Gales. ¿Crees que el cambio de entorno tuvo una influencia en el resultado final?
“Sí, creo que sí. Para este disco nos aislamos completamente… antes de que el resto del mundo también lo hiciera (risas). Nos fuimos, literalmente, en medio de la nada en Gales, a los estudios Monnow Valley. Vivimos en el estudio durante seis semanas, sin wi-fi, sin cobertura, y eso nos llevó a concentrarnos mucho más en el disco. La composición de The Peace And The Panic fue mucho más estresante. Lo hicimos en L.A. y creo que no nos sumergimos tanto en el proceso. Había muchas distracciones y trabajábamos con un horario fijo, mientras que esta vez podíamos hacer lo que quisiéramos a cualquier hora del día. Pudimos ser mucho más creativos, tuvimos más libertad. Para mí The Peace And The Panic es más una colección de canciones, en el que se tocaban muchos temas distintos, mientras que en éste todo tiene más coherencia. Sin duda es el disco que más nos hemos divertido haciendo y en el que más relajados hemos estado. No había ninguna presión y teníamos tiempo. Es la combinación perfecta para crear”.

Desde luego, de vuestro primer álbum a éste hay una gran diferencia.
“Estamos constantemente evolucionando. Empezamos el grupo cuando éramos muy jóvenes. En nuestros dos primeros discos todavía estábamos aprendiendo a escribir buenas canciones, pero creo que ya con el anterior tuvimos la sensación de saber lo que estábamos haciendo, tanto en la composición como en la manera de tocar o grabar. Ahora todo está mejor ejecutado y resulta más fluido”.

¿Tenías la historia que contáis en All Distortions Are Intentional pensada antes de ir al estudio?
“La mayoría sí, pero había algunos agujeros que teníamos que llenar. La idea del concepto me vino cuando estaba escribiendo ‘Lowlife’. En ese momento ya teníamos un par de canciones, pero con ‘Lowlife’ vimos claro que podíamos escribir el disco desde la perspectiva de un personaje, que podíamos escribir una historia. Es algo en lo que no había pensado antes. No soy un gran fan de los álbumes conceptuales. Para mí los discos tenían que ser muy directos y basados en las canciones. Pero escribir una historia de ficción me dio mucha libertad creativa porque no tenía que guardarme nada. Si escribes sobre ti, sabes que la gente analizará cada palabra, pero en este caso puedo expresar lo que siento o lo que pienso con el velo de un personaje. Antes de ir al estudio teníamos unas siete u ocho canciones que encajaban en la narrativa, pero luego tuvimos que ir ajustando algunas cosas. A mí me gusta mucho trabajar en el estudio. Creo que doy lo mejor de mí cuando tengo una fecha de entrega. Cuando me aprietan es cuando soy más productivo”.

Por lo que dices, escribiendo como un personaje has revelado más de ti que nunca.
“Totalmente, pero no me di cuenta hasta hace poco. Pensaba ‘bueno, son personajes, no soy yo’. Pero cuanto más he escuchado el disco más cuenta me he dado de que realmente soy yo. Hay cosas que no me hubiera atrevido a decir si lo hubiera escrito desde mi perspectiva”.

Dame un ejemplo.
“En el disco se habla de la felicidad extrema de enamorarte, pero al mismo tiempo sentirte frustrado y triste. Hay muchas referencias del personaje hacia el suicidio porque siente que no encaja en el mundo, no tiene un propósito en la vida. En la canción ‘Quarry’ piensa tirarse de esa cantera y acabar con su vida. No es algo en lo que piense mucho, pero creo que cualquier persona al menos una vez ha pasado por algo que le ha hecho pensar en eso. Y si no, le pasará en el futuro. Es un sentimiento muy poderoso y real, y posiblemente es algo sobre lo que no me hubiera atrevido a escribir. Me hubiera dado miedo. Pero como tenía el personaje, me atreví. No tengo la experiencia de estar en un acantilado a punto de tirarme, pero sí he tenido ese sentimiento. Sentir tanto dolor que harías cualquier cosa por terminarlo. Puede parecer contradictorio, pero en este disco están nuestras canciones más auténticas y honestas”.

“No quería hacer un disco épico. American Idiot es un disco épico. El nuestro está mucho más centrado en situaciones de la vida de las que la gente no habla mucho” BEN BARLOW

¿Están los personajes de Jett y Alice inspirados en alguien que conoces?
“Como te decía, todo surgió de ‘Lowlife’. Estábamos de gira con Blink-182 y, para serte sincero, teníamos mucho tiempo libre. Sólo tocábamos 35-40 minutos y eso era todo lo que teníamos que hacer en todo el día. Así que el 99% del tiempo lo pasábamos fumando hierba, bebiendo y divirtiéndonos. Era como un mundo de ensueño. Sentía que nadie podía decirme nada. Así que escribí esa canción sobre alguien al que le da todo igual y sólo piensa en hacer lo que quiera. Y en parte forma parte de quien soy, pero no siempre me siento así. Y ahí empecé a desarrollar ese personaje muy libre, al que le gustan los excesos. Pero pensé que no podía escribir todo un disco sobre eso, sería aburrido, tenía que buscar algo que le afectara emocionalmente. Y desde mi experiencia, lo que más te sacude a ese nivel es el amor, la música y la aceptación”.

¿Aceptación de qué?
“De que no tienes por qué cambiar el mundo, o ser alguien famoso, o tener un propósito en la vida. Mientras tengas el amor de un amigo, de una pareja o de una familia, eso es suficiente para aguantar. Recuerdo un periodo de mi vida en el que perdí perspectiva sobre lo que era importante y entré en episodios de depresión. La cuestión es que no quería hacer un disco épico. American Idiot es un disco épico. El nuestro está mucho más centrado en situaciones de la vida de las que la gente no habla mucho. No es que Jett se convierta en un personaje increíble que todo el mundo ama. Sólo aprende a amarse a sí mismo y las pequeñas cosas de la vida. Quería que la historia pareciera real, no una película en la que el personaje pasa por una transformación épica, sino esa aceptación de que la vida es imprevisible y son las cosas pequeñas las que te hacen seguir adelante. No puedes esperar que te pasen grandes cosas, sino que tienes que buscar la felicidad en las pequeñas. Quería que cualquier persona se pudiera sentir identificado porque, a fin de cuentas, hablo de personas normales que no se sienten conectadas al mundo que les rodea. Y eso nos pasa a todos alguna vez”.

En tu caso, o en el de muchos músicos, quizá la dificultad es mayor. Antes hablabas de estar viviendo en un mundo de ensueño, y supongo que no tiene que ser fácil sentirse adorado por miles de personas, pero en el fondo no dejas de ser una persona normal con sus propias inseguridades.
“Siempre he intentado ser humilde y modesto, intentar ser ‘normal’. Una de las cosas que más me ha preocupado desde que empezamos es esa presión de las expectativas por tener que ser una persona espectacular simplemente porque eres cantante de un grupo. Tienes que ser la mejor persona, el mejor músico, el más sensible, y eso es una trampa. Es como si siempre estuvieras andando en una cuerda floja y, si te caes, ahí acaba todo. Es como si, si sacaras un disco malo, fueras a retroceder cinco o diez años. Es demasiada presión. La mayoría de mis amigos de la música que han querido llevar una vida de estrella del rock se han quemado bastante rápido. Pero yo no estoy hecho de esa pasta. Crecí en una pequeña ciudad, soy de una familia humilde. La banda me lo ha dado todo, pero no quiero que eso cambie quien soy. Creo que nuestra manera de ser es tan importante como la música que escribimos. Creo que es importante no perder la perspectiva de de dónde vienes. Por eso seguimos teniendo el mismo mánager, la misma crew, mi hermano que empezó el grupo conmigo ahora está en la banda, todo es muy humilde y familiar. Es peligroso alejarte de tus raíces. Y de todos modos, las estrellas de rock de ahora son los raperos (risas)”.

“Blink-182 muestran mucho amor y cuidan a la gente que trabaja con ellos. Son la prueba de que se puede ser buenas personas y tener éxito. Son un modelo” BEN BARLOW

¿Ha sido un cambio positivo que tu hermano se haya integrado oficialmente en la banda?
“Sí, desde luego. Seb estuvo ahí desde el principio. Nos grababa en su habitación y nos ha ayudado muchísimo. Siempre ha formado parte del grupo, era el sexto miembro. Pero él estaba feliz grabando bandas y quedándose en casa con su pareja. Pero creo que en los últimos dos años quizá se sentía preparado para entrar en el grupo. Teníamos a nuestro amigo Josh (Halling) tocando el bajo durante un tiempo y casi se unió al grupo, pero Seb estaba en el estudio mezclando el disco mientras grabábamos y una noche estábamos borrachos y hablamos sobre quién íbamos a coger de bajista, y West dijo ‘tenemos al bajista aquí sentado’, y Seb dijo ‘estoy listo’. Fue así de fácil. Todavía no hemos dado ningún concierto, pero en cuanto a la dinámica interna es genial. No es como traer a alguien nuevo. Lo sabe todo sobre Neck Deep, incluso más que yo, siempre ha estado comprometido con la banda. Pensar que cuándo teníamos 8, 9 años y estábamos en el garaje escuchando discos de Blink, New Found Glory y Green Day jugando a que estábamos en un grupo, pero sabiendo que nunca ocurriría, y que ahora sea una realidad, es una locura. No hay nada mejor que poder compartir todo lo que ha conseguido el grupo con él”.

Has mencionado a Blink-182 y a New Found Glory. ¿Si pudieras elegir la carrera de uno u otro para Neck Deep, con cuál te quedarías?
“Vaya, ésa es una gran pregunta. Mmm… Creo que Blink siempre serán los número 1 para mí. Me gustan mucho New Found Glory, pero Blink son una leyenda. Tienen un legado más universal, New Found Glory es algo más específico para la gente que le gusta el punk pop o el punk. Nosotros estuvimos de gira con Blink y Lil’ Wayne, así que puedes ser fan de Lil’ Wayne y que te guste Blink. Yo quiero ser una de esas bandas que traspasan géneros. No creo que nunca dejemos lo que somos atrás, pero si pudiéramos hacer como Blink, que definieron su sonido hasta el punto en que pueden hacer lo que quieran y sigue sonando a ellos, eso me encantaría. Especialmente con su disco homónimo hicieron algo único, y creo que con All Distortions nosotros también hemos hecho algo que suena sólo a nosotros. Hay influencias varias, no puedes decir que es un álbum de rock o de punk pop o de pop, es un disco de Neck Deep. Cualquier grupo quiere llegar al máximo de gente y visitar el máximo de lugares, así que, lo siento New Found Glory, os quiero, pero me quedo con Blink-182 (risas)”.

Siendo tan fan, para ti girar con ellos debió ser increíble.
“Sí, lo fue. Para mí fue un sueño. Alguna gente dice que es mejor no conocer a tus ídolos, pero, joder, con Blink es todo lo contrario. Aunque Mark sea un poco más viejo y más serio que antes, todavía es muy divertido. Cada vez que hablas con él te acaba soltando un chiste o tomándote el pelo. Travis es una jodida máquina. Cada vez que pasas por su camerino está tocando la batería, siempre está ocupado. Y Skiba es todo un personaje, es muy interesante. Siempre habla de cosas raras, de magia negra o cosas así (risas). Todos son unos personajes, pero están muy comprometidos con lo que hacen. Y en el aspecto familiar se parecen a nosotros. Tienen el mismo management que hace veinte años y gente de su equipo que lleva todo ese tiempo a su lado. Es muy inspirador ver a una banda de ese calibre y ver que no tienes por qué convertirte en Metallica (risas). Muestran mucho amor y cuidan a la gente que trabaja con ellos. Son la prueba de que se puede ser buenas personas y tener éxito. Son un modelo”.

¿Y con Lil’ Wayne tuviste trato?
“Lo suyo es otra cosa. Viene del mundo del rap y casi nunca le veíamos. Veíamos a su crew, que eran muy buena gente, pero nunca a él. Llegaba un minuto antes de empezar su show, tocaba y se iba. En cambio, Blink estaban todo el día allí trabajando y ayudando. El mundo del rap y el rock son muy distintos, pero es maravilloso que una gira así pueda hacerse. Es una muestra de lo mucho que ha evolucionado el mundo de la música y que la gente tiene la mentalidad más abierta”.

JORDI MEYA

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