Pasan los años, pero Lamb Of God aguantan sin apenas desgaste. Y lo más importante, lo consiguen sin hacer concesiones y con una integridad de la que muchos podrían aprender. Su nuevo álbum es un poderoso testimonio de por qué siguen siendo una de las mejores bandas de metal americanas.

En circunstancias normales ya llevaríamos unas cuantas semanas disfrutando del décimo álbum de Lamb Of God. Pero como tantos otros desde que el mundo se congeló a mediados de marzo, la banda de Virginia tuvo que alterar sus planes y, finalmente, el disco verá la luz el próximo 19 de junio. Bautizado simplemente como Lamb Of God (Nuclear Blast), se trata de uno de los trabajos más directos que hayan publicado en sus más de veinte años de carrera. Diez canciones en la que sólo la inicial ‘Memento Mori’ cruza la barrera de los 5 minutos de duración.

Pero lejos de ser la consecuencia de un proceso apresurado, este disco es al que Randy Blythe (voz), Mark Morton (guitarra), Willie Adler (guitarra), John Campbell (bajo) y su nuevo batería Art Cruz ha dedicado más tiempo. Una oferta imposible de rechazar como la de acompañar a Slayer en su gira mundial de despedida provocó que el quinteto fuera completando el puzle a lo largo de distintas sesiones planificadas en función de su itinerario. De todo ello y mucho más hablamos hace unas semanas con Mark Morton, mientras seguía confinado en su casa.

Gira cancelada, retraso en el lanzamiento del disco… La pandemia os ha dado de pleno.
MARK MORTON “Sí, pero intentamos estar tranquilos y esperar a que pase todo. En estos momentos ya tendríamos que haber estado en Europa, porque la gira empezaba en abril, pero obviamente eso se pasará al año que viene. Ahora tocar esperar y ver cómo evoluciona todo antes de tomar más decisiones. Ojalá que pronto la gente pueda volver a reunirse y todo esto quede atrás”.

¿Durante el confinamiento has descubierto alguna banda o algún disco que nos quieras recomendar?
“La verdad es que apenas escucho metal. Pero me encanta lo que hacen Deafheaven. Son muy especiales y me gusta todas las capas que tiene su música. Gojira también. No son bandas nuevas, pero sí actuales. Creo que estas dos serían mis favoritas”.

Te entrevistamos hace poco más de un año cuando publicaste Anesthetic, tu disco en solitario. ¿En ese momento ya estabas trabajando en paralelo en lo nuevo de Lamb Of God?
Mmm…. Déjame pensarlo. Bueno, puede que en ese momento estuviéramos componiendo. La realidad es que no me pongo específicamente a escribir para un proyecto, lo grabo y luego paso al siguiente. Todo está mucho más interrelacionado y se va entremezclando. El disco Anesthetic y el nuevo de Lamb Of God se fueron escribiendo más o menos durante el mismo periodo. Algunos de los temas de Lamb Of God los escribí dos años antes de que los presentara a la banda”.

¿Hay alguien del grupo que tome la decisión de iniciar el proceso de crear un nuevo disco?
“No, es algo que hablamos entre todos. Siempre estamos componiendo. Willie y yo componemos la música, o al menos los riffs, que es sobre lo que se construyen las canciones, y siempre estamos acumulando material, para tener una base a la que acudir en cualquier momento. Es un proceso continuo. Randy siempre está escribiendo letras, y yo también. Así que cuando tomamos la decisión de empezar un nuevo álbum, tenemos un montón de ideas más o menos definidas sobre las que trabajar. La decisión en sí va ligada a los planes de gira que tengamos, por eso esta vez tardamos un poco. Hacia el final de lo que hubiera sido el ciclo natural de VII: Sturm Und Drang, nos salió la oportunidad de hacer la gira de despedida de Slayer. En ese momento, yo al menos no creía que fuera a alargarse tanto, pero, aunque íbamos componiendo durante la gira, era complicado encontrar el momento para grabarlo. Lo que hicimos fue ir a un estudio durante una semana libre, grabar maquetas, y luego volver a la gira con Slayer. Lo hicimos unas cuantas veces. Así que la preproducción esta vez duró como un año, cuando normalmente lo concentraríamos en seis, ocho semanas”.

“Tenemos mucha autoconfianza y sentimos que estamos donde tenemos que estar dentro de la escena metal” MARK MORTON

Supongo que la parte buena es que tuvisteis mucho más tiempo para ir revisando los temas y madurarlos.
“Sí, así fue. Digamos que no tuvimos que comprometernos tan rápidamente con las canciones que íbamos a grabar, sino que pudimos darle unas cuantas vueltas”.

Pese a ello, el disco es muy conciso y directo.
“¿Directo en comparación a qué? No sé si te entiendo”.

Me refiero a que en otros trabajos había temas más progresivos, con más partes. Los de éste creo que van más al grano.
Ah, vale. Creo que no tengo esa perspectiva porque estoy demasiado cerca del material, pero podría ser. La verdad es que nunca hay una discusión acerca de hacer algo más progresivo o expandir nuestro sonido, simplemente cada disco refleja dónde estamos en ese momento. No hay una estrategia. Cuando nos juntamos, miramos todas las ideas que tenemos, y cada uno responde a ellas en función del momento vital por el que está pasando. Lo que sale es una combinación de lo que cada uno siente. A veces, las canciones se escriben solas. Quizá el hecho de haber estado tanto de gira tuviera una influencia en los temas, pero en mi opinión se trata de una colección muy variada. Especialmente las estructuras y las diferentes partes están muy bien conectadas. Si se me permite, creo que son algunas de nuestras mejores canciones”.

Habéis vuelto a grabar con Josh Wilbur como productor. ¿A estas alturas ya ni os planteáis buscar a otro o es algo que alguna vez habéis contemplado?
“Está claro que hay grandes productores ahí fuera, y yo he trabajado con algunos, pero Josh ya forma parte de nuestro engranaje. Sentimos que con él todavía seguimos creciendo creativamente y que el proceso funciona muy bien. Ninguno sentimos que nos hayamos estancado o que nuestra relación no dé para más. No vemos ninguna razón para cambiar por cambiar. Probablemente tendríamos grandes resultados con otro productor porque hay gente con mucho talento, pero no queremos poner nuestra relación con Josh en peligro”.

Donde sí hay una novedad importante es en la batería, ya que es el primer disco que grabáis con Art Cruz. Aunque ya había estado girando con vosotros, ¿cómo fue integrarlo en el proceso creativo?
“Fue muy fácil, la verdad. Como decías, Art llevaba un año y medio tocando con nosotros antes de que entráramos en el estudio y trabajáramos las canciones como grupo. Cualquier ajuste que hubiéramos tenido que hacer en su manera de tocar, ya estaba hecho, ni que lo hubiéramos hecho ante 10.000 personas cada noche en la gira de Slayer… (Risas) Ya sabíamos lo buen batería que era, por eso sólo le llamamos a él. Chris (Adler) es un gran batería, Art es un gran batería, pero son personas distintas, y teníamos que compenetrarnos. Ahora ya puede tocar sin claqueta en directo, así que es genial porque podemos conseguir un ritmo más dinámico como banda. Todo eso ayudó mucho a la hora de hacer el disco nuevo. Creativamente la cosa no ha cambiado, porque en Lamb Of God los temas siempre empiezan con los riffs. Pero Art es un batería sin límites a nivel técnico y su perseverancia por conseguir la toma perfecta no tiene parangón. Fue una gozada trabajar con él”.

Como has dicho, los riffs son el punto de partida de vuestros temas. ¿Hay alguno que hayas escrito que no te gustara especialmente, pero que gracias al grupo se convirtiera en una gran canción?
“Sí, a veces eso ocurre. La clave es estar abierto a las opiniones de todos. Ésa es la gracia de una banda como Lamb Of God. La suma de todos es lo que eleva el material a otro nivel”.

Como guitarrista, ¿hay algo que probaras por primera vez en este álbum?
“No lo sé. Sinceramente no creo que como guitarrista haya hecho nada especialmente revolucionario en este disco. Creo que en los últimos cuatro años me he centrado mucho más en ser un mejor compositor que un mejor guitarrista. Compongo con la guitarra, claro, y los riffs son importantes, pero me interesa mucho más la canción en sí. Que todas las partes fluyan bien, que tenga dinámica… Creo que he tocado bien en este disco; no me malinterpretes (risas), pero no creo que haya ningún momento de lucimiento como guitarrista”.

¿Compones los solos o los improvisas en el estudio?
“Básicamente improviso. A menudo, cuando hacemos preproducción todos juntos, que déjame decirte que no es algo que hagan todos los grupos, porque muchos se pasan el material por ordenador, es ahí cuando empiezo a improvisar si veo que hay alguna parte para el solo. A lo largo de esos ensayos, en los que nos enchufamos y tocamos a todo volumen, es donde voy viendo por dónde irá. A veces no es punteo en sí, sino que más bien tiene que ver con la posición de mi mano. Me fijo en dónde quiero que esté mi mano en el mástil, más que lo que quiero tocar. Y a partir de esa posición voy creando el solo. En otras ocasiones, si hay un hueco en el estudio, voy haciendo pasadas y grabando lo que me sale hasta que doy con algo que me gusta. Josh es muy bueno en eso. Así que es improvisado, pero una improvisación guiada”.

Me ha gustado que dijeras que todavía ensayáis todos juntos. Demasiadas veces parece que los discos se hagan como si fueran una cadena de montaje, sin apenas interacción entre los músicos.
“Sí, estoy totalmente de acuerdo. Creo que se puede escuchar la diferencia cuando algo es demasiado clínico. Te aseguro que hay muchos discos de metal en el que las canciones no se han tocado por toda la banda ni una sola vez. No quiero faltarle el respeto a nadie, pero no es nuestro rollo. A ver, yo grabo maquetas con el ordenador y uso una batería programada, pero a la hora de fijar las canciones, lo mejor es hacerlo con todo el grupo tocando. Especialmente con los tempos, para saber si quieres que el estribillo sea más rápido o más lento, es importante sentirlo cómo suena tocando todos juntos. Es muy difícil hacerlo bien si no tienes ese feeling colectivo. Nosotros grabamos esos ensayos y nos ayuda mucho a determinar lo que funciona y lo que no”.

¿Crees que eso tiene que ver con que nunca hayáis sacado un disco malo? Casi todas las bandas que duran lo suficiente, acaban sacando uno, pero no es vuestro caso.
Oh, muchas gracias por decir que no tenemos un disco malo (risas)”.

Bueno, es lo que creo. ¿Hay alguno que no te guste?
“No sé, si te soy sincero no escucho casi nunca los discos de Lamb Of God. Normalmente una vez un disco está grabado y publicado, y hemos hecho los vídeos correspondientes, toco las canciones en directo, pero ya no vuelvo a escucharlas. La única excepción es si tengo que aprenderme un tema antiguo. Por ejemplo, hace dos años volvimos a meter en el repertorio ‘11th Hour’, un tema de As The Palaces Burn, y ni me acordaba de cómo iba. Así que tuve que escucharla de nuevo para aprenderla porque hacía muchos años que no la había escuchado. Creo que tenemos algún tema un poco mierdoso, o que quizá deberíamos de haber trabajado más, pero en general creo que nuestros discos son un reflejo de dónde estábamos en ese momento. Sé que es un cliché, pero es así. Si escucho New American Gospel o As The Palaces Burn oigo a una banda muy inocente, pero también mucha libertad en esa inocencia. Y hay algo hermoso en eso. Aunque suenen como una mierda y que los grabáramos sin apenas pasta, todo eso también les da carácter. Por eso tampoco tengo interés en regrabar esos temas. Creo que algunos se remezclaron, pero hay que dejar que las cosas existan tal como son y evolucionar. Es maravilloso que digas que no tenemos un disco malo porque trabajamos duro para hacerlos y todavía lo seguimos haciendo. Estoy orgulloso de nuestra discografía y de lo que hemos crecido como músicos y como personas. Ha sido un viaje increíble. Y lo que nos queda (risas)”.

La verdad es que había muchas ganas de veros de nuevo. En vuestra última visita con Slayer y también en el Resurrection Fest demostrasteis estar a un nivel increíble. Pese a ir cumpliendo años, la energía no decae. ¿Cuál es el secreto?
(Risas) No lo sé. Creo que Randy es el mejor frontman que hay actualmente en el heavy metal. No hay nadie como él. Es fantástico y me siento muy agradecido por contar con él en el grupo. La verdad es que es un momento fantástico para Lamb Of God. Todos nos divertimos y disfrutamos. Hemos pasado por nuestros momentos altos y bajos, y ahora creo que estamos en un momento muy dulce. Tenemos mucha autoconfianza y sentimos que estamos donde tenemos que estar dentro de la escena metal”.

Creo que eso es gracias a que os habéis centrado en ser la mejor banda posible y no la más grande.
“Sí. Creo que siempre hemos tenido una honestidad auténtica en todo lo que hacemos. Nunca hemos cambiado nuestra manera de hacer por intentar agradar. Lamb Of God nunca hemos tomado ni una sola decisión creativa basada en lo que los fans, el sello o la prensa querían. Nunca hemos dejado que nadie externo tomara una de esas decisiones. Ya nos cuesta lo suficiente ponernos los cinco de acuerdo (risas). Así que cuando tomamos una decisión, vamos hasta el fondo. Quizá podríamos haber hecho algo distinto para vender más discos, pero no me importa. Tenemos unos fans muy leales por todo el mundo. Estamos donde queremos estar”.

JORDI MEYA

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