Con los veinte años de carrera ya superados, Lacuna Coil se encuentran en uno de los momentos más estables de su trayectoria. Atrás quedaron las huidas de componentes, discos fallidos buscando un público mainstream o hacer ver a la comunidad metálica que una banda italiana podía ser buena y triunfar en todo el planeta.

Seguramente su noveno álbum de estudio Black Anima (Century Media) refleja la estabilidad que Lacuna Coil vive actualmente. Nos encontramos con una banda serena, segura de sí misma y que ha sabido reponerse de la huida de esa media formación con la que consiguieron unos niveles de éxito que nunca podían haber esperado. Delirium fue un primer y acertado paso en esta nueva etapa que se ha consolidado con este nuevo trabajo. Así que tanto Cristina Scabbia (voz), nuestro interlocutor Andrea Ferro (voz) y el bajista Marco Coti, a los que hay que añadir a Diego ‘Didi’ Cavalotti (guitarra) y Richard Meiz (batería), que acaban de ser reconocidos como miembros oficiales del grupo, saben que su andadura está ya a prueba de bombas. Y es que hay algo en Lacuna Coil que transmite. Son una banda que cae bien y que transpira honestidad, cosas no muy frecuentes hoy en día en la industria musical.

¿Crees que Black Anima es el primer álbum real de lo que podemos considerar la segunda etapa de Lacuna Coil?
ANDREA FERRO “Pienso que Delirium ya se puede considerar como el primer paso dentro de este nuevo capítulo de la banda. Broken Crown Halo cerró definitivamente una etapa en la banda cuando Cristiano y Cris decidieron dejarlo, creo que ese fue el disco que marcó la transición entre los viejos y nuevos Lacuna Coil y Delirium fue ya una primer paso para nosotros. Además fue un disco bastante exitoso y eso ya nos puso en la dirección correcta. Black Anima es la confirmación de la senda abierta con ese álbum y de la dirección que queremos tomar. La nueva formación ha sido importante, pero no olvidemos que siempre hemos sido Cristina, Marco y yo quien hemos llevado desde hace mucho tiempo el peso compositivo en la formación, siempre con algunas aportaciones de los otros componentes claro, así que en ese aspecto tampoco han cambiado mucho las cosas. Creo que la diferencia está en el estado de ánimo que tiene ahora mismo el grupo y en la libertad de hacer lo que queremos”.

Como hemos dicho Delirium fue un disco que funcionó muy bien y que los fans aceptaron con los brazos abiertos. ¿Esa clase de elementos externos, que no se pueden controlar, son importantes para vosotros de cara a tener confianza en vuestros futuros movimientos?
“Desde luego Delirium nos dio mucha confianza. No dejaba de ser un reto para la banda y no teníamos ninguna garantía de que la gente fuese a estar de nuestro lado. Para nosotros siempre es importante refrescar un poco nuestro sonido disco a disco para no caer en el aburrimiento, y pienso que, eso que lo hacemos en primer término para nosotros, los fans también lo acaban aceptando porque ven sinceridad en lo que hacemos. Pese a tener nuestro sonido, no estamos estancados siempre en una misma fórmula. Creo que este álbum es un poco más variado en cuanto a canciones de lo que era Delirium, que nos enseñó a no tener miedo a dejarnos llevar. Cuando eres joven siempre eres más cuidadoso a la hora de dar ciertos pasos y te lo piensas todo más; creo que esa fase ya la hemos pasado”.

Lo que parece evidente es que la banda se siente muy cómoda tocando material más heavy.
“Bueno, hay algo de eso. Después de Karmacode, que fue el punto álgido de nuestra primera etapa como banda, tomamos un camino que seguramente no fue el mejor para nosotros con Shallow Life. Aunque alguna de las canciones de ese disco como ‘Spellbound’ tuvo éxito, creo que en ese álbum intentamos probar algunas cosas de las que no estábamos totalmente convencidos y que no eran adecuadas para nosotros. Luego vino Dark Adrenaline, que nos volvía a poner más en línea de lo que somos nosotros, siendo un disco más heavy. Creo que en ese  momento entendimos que ése es el tipo de material que más nos gusta tocar y mejor sabemos hacer. Es importante en este punto de nuestra carrera saber dónde pertenecemos y dónde nos gusta estar”.

Supongo que es lógico hacer lo que hicisteis en Shallow Life. La banda se estaba haciendo grande en Estados Unidos y es humano intentar dar un paso más allá cogiendo un productor como Don Gilmore para seguir creciendo en un mercado tan importante, aunque eso signifique comprometer algo lo que te gusta. Son cosas que es mucho más fácil verlas cuando han pasado.
“Totalmente, y ahora se ha visto que aquél no fue el paso adecuado para nosotros. Trabajar con alguien como Don es arriesgado, porque es gente que tiene mucha experiencia y es fácil dejarse llevar por sus sugerencias en vez de mantenerte firme en lo que quieres y perder un poco tu objetivo. Luego volvimos a trabajar con él en Dark Adrenaline y ahí sí que supimos encontrar un balance perfecto entre las dos partes, cosa que no paso en Shallow Life. No estábamos acostumbrados a trabajar con un productor como él. Y he de decir que aprendimos un montón grabando con Don, especialmente trabajando en las melodías vocales o en las letras. Sabe leer muy bien lo que necesitan las composiciones y lo que le puede llegar a la gente”.

“La sociedad es más complicada ahora de lo que lo era hace 40 ó 50 años. Las reglas del mundo están cambiando, la comunicación… hasta los niños lo tienen más complicado ahora” ANDREA FERRO

Antes has dicho que el núcleo de la banda sois los tres que estáis ahora, pero supongo que no es lo mismo estar en una banda tres que seis. ¿El estar ahora los tres ha facilitado las cosas en que todo sea más simple a la hora de encarar un álbum o simplemente tomar cualquier decisión en lo que respecta a Lacuna Coil?
“Siempre ha sido un poco así, ya que éramos los mismos tres en la primera demo que los que estamos ahora. Evidentemente todo el que está en una banda acaba aportando cosas porque de eso se trata, y aunque nosotros tres siempre fuimos los que marcamos la pauta, todo el mundo tuvo su importancia en el crecimiento del grupo. En los últimos tiempos las cosas ya estaban cambiando, ya que el resto de componentes se empezaban a sentir más apartados de la música y todo lo que esto supone a nivel de vida, especialmente en lo referente a las giras. Su implicación en la banda era cada vez menor. Entiendo las razones por las que se fueron, porque después de tantos años acabas por cansarte de hacer lo mismo y quieres probar otras cosas en la vida, especialmente si estás casado y tienes hijos. Así que entendíamos que su implicación fuese cada vez menor en los últimos discos y de esas manera fue como el grupo se fue convirtiendo en un trío”.

Marco incluso produce los discos en estos momentos, parece que ahora os sentís muy a gusto haciendo todo vosotros mismos…
“Sí, desde luego, pero tampoco es que estemos en contra de trabajar con productores. Si en el futuro encontramos a alguien con el que haya una conexión adecuada para hacerlo, no estaremos en contra de ello. Pero ahora mismo, teniendo en cuenta cómo estamos y lo que buscamos, estamos bien trabajando de esta manera, pero como he dicho para el próximo puede que colaboremos con alguien. Hay veces que funcionas muy bien haciéndolo tú todo y otras que te quedas clavado y necesitas que otras personas te den un punto de vista diferente”.

¿Crees que Black Anima se puede considerar un ejercicio de estilo de lo que es Lacuna Coil? Un buen álbum para mostrar a quien no conozca de qué va esta banda. De hecho, el primer single, ‘Layers Of Time’, representa vuestra faceta más dura y ‘Reckless’ esa parte más melódica de la que no podéis escapar.
“Yo, como uno de los autores del disco, diría que son necesarios cinco o seis temas para hacerse una idea completa de lo que podemos hacer, pero esas dos definitivamente representan los dos extremos que hay en el álbum y también a nosotros como banda. Pero también hay cosas como ‘Save Me’ que nos llevan a la parte más old school del grupo… en general hay muchas cosas que son representativas de lo que es Lacuna Coil”.

He de decir que me encanta ‘The End Is All I Can See’… Lo más Lacuna Coil que nunca habéis hecho.
(Risas) Oh, es una de mis favoritas también y muestra nuestra faceta más introspectiva, otra cosa muy característica de nosotros”.

Esta vez no habéis ni hecho versiones extras como bonus tracks. Todo es Lacuna Coil al 100%.
“Sí, sí que grabamos algunas. De hecho hicimos unas cinco o seis de una larga lista que teníamos, pero pensamos que teníamos las suficientes buenas canciones nuestras, que no era necesario poner ninguna en el disco, ni como extra. Quizás las saquemos más adelante, pero de momento no lo contemplamos”.

Por curiosidad, ¿qué tipo de versiones teníais en mente?
“Te puedo hablar de grupos: The Cure, Nirvana, Lana Del Rey, cosas de los 80, incluso alguna cosa de rap a la que queríamos darle la vuelta, pero no funcionó (risas). En definitiva cosas con las que crecimos, que nos gustan… Duran Duran era otra de las bandas. De momento están ahí en forma de demo”.

El concepto del álbum va  de profundizar en las emociones más oscuras de la mente. ¿Cómo surgió esta idea? Por otro lado, siendo vuestro noveno álbum, debe de costar no repetirse a la hora de buscar una línea conceptual.
“Cuanto más crecemos como banda, y en cierta manera también como personas, más necesitamos sacar un disco que muestre las cosas en su totalidad, no una simple colección de canciones que ponemos juntas y ya está.  Cada vez nos gusta trabajar más bajo un concepto y desarrollar el disco a partir de ahí. Así que lo que hicimos fue ver lo que habían sido nuestras vidas durante los tres años que han pasado desde Delirium y todos las experiencias por las que hemos pasado, algunas de las cuales no han sido nada agradables, ya que hemos perdido gente de nuestra familia, amigos… estamos en un punto donde empiezas a ir a más funerales que bodas. Es un tiempo de cambio en nuestras vidas, donde tienes que enfrentarte y gestionar la desaparición de personas muy cercanas a ti. Cosas que se convierten en parte de tu vida, mientras tienes que seguir con ella como si nada pasara. Hay que dejar de lado la pena y seguir adelante. Es una manera de hacerte fuerte y recordar a esa gente de otra manera. Para nosotros era importante poner todos esos sentimientos en nuestra música. Necesitamos hablar de cosas que nos atañen, que pertenecen a nuestras vidas, ya me es imposible escribir cosas de rebelión juvenil, sencillamente porque ya no estoy allí. También leí un libro llamado The Physics Of Angels donde hay dos personas muy diferentes entre sí que te dan su visión de los ángeles. Uno es un religioso y el otro un científico, y era muy interesante ver ese contraste sobre un mismo tema. Eso me dio la idea de crear un libro imaginario propio donde explicar todas estas experiencias, nuestros contactos con el alma, la parte espiritual, aceptar la negatividad y, en definitiva, hacernos más fuertes”.

Bueno, hay una realidad: cuando tienes 20 años nunca piensas en que la edad adulta vaya a ser tan complicada y que cosas como la muerte empiecen a formar parte de tu día a día. Además, visto cómo está el mundo, seguramente nuestro yo adolescente nunca pensó en ver uno como éste. ¿Son estas reflexiones parte de lo que queréis transmitir en Black Anima?
“Bueno, es evidente que te das cuenta de que ya no tienes todo el tiempo del mundo y tienes que ser más cuidadoso con las cosas que haces o las decisiones que tomas. La sociedad es más complicada ahora de lo que lo era hace 40 ó 50 años. Las reglas del mundo están cambiando, la comunicación… hasta los niños lo tienen más complicado ahora. Cuando nosotros éramos niños, simplemente pillábamos la pelota y nos poníamos a jugar a fútbol todo el día, sin teléfonos, sin nadie que estuviese preocupado por nosotros. Todo el mundo estaba más relajado. Ahora si un niño no te contesta en 10 minutos piensas ya en lo peor (risas). La vida desde luego era más simple para todos, no quiero decir que mejor, pero sí más sencilla”.

El año pasado celebrasteis vuestros 20 como formación. Supongo que cuando empezasteis, durar dos décadas y tener una carrera internacional no era algo que estuviese en vuestros objetivos. Italia, al igual que  España, no eran países en los que una banda se pudiese plantear salir mucho más lejos de su país. ¿Consideras que habéis roto muchas barreras en ese aspecto?
“Puede ser, pero aún sigo pensando que no es fácil para países como Italia, España, Grecia… incluso Francia. Hay excepciones como puede ser ahora Gojira, que están funcionando muy bien en Estados Unidos, pero no es como Alemania o Suecia que tienen bandas funcionando a nivel global, constantemente, desde los 80. En Italia hay una banda como Fleshgod Apocalypse que lo están haciendo muy bien a nivel mundial ahora mismo. Quizás en una escena más underground, pero están girando por todos sitios. Somos amigos y cambiamos ideas sobre cómo podemos mejorar las cosas… me gustaría ver más ejemplos como éste, pero no es fácil porque no somos escenas consolidadas o con tradición. Lo que es curioso es que empezamos a ver a algún padre que viene con sus hijos. Dicen que nos solían escuchar cuando iban al instituto y que ahora se han enganchado de nuevo con sus hijos. Es algo que esperamos que vaya sucediendo más y más”.

Llama la atención que formaciones de vuestra generación como Arch Enemy o Amon Amarth están teniendo más éxito que nunca y han conectado con un público muy joven. ¿Crees que eso os puede pasar a vosotros?
“Sí, por qué no (risas). Nosotros siempre hemos sido más populares en sitios como el Reino Unido, América o Australia. Por alguna razón siempre hemos conectado con esos mercados más alejados de lo que, se supone, son los nuestros, pero lo cierto es que en estos últimos años también hemos crecido en algunos territorios europeos, así que ojalá que esto pase. Hemos tocado en todos los sitios del mundo menos en África”.

Bueno, no creo que nadie haya tocado en África…
“También es verdad (risas)”.

RICHARD ROYUELA