Mañana viernes será un gran día para La Inquisición. La banda barcelonesa publicará su segundo álbum, Tenevrae, y además lo celebrará con un livestreaming emitido desde la sala Estraperlo de Badalona, y que podrás seguir a partir de las 19.30 h. desde este enlace. Hace unos días teníamos la oportunidad de charlar con ellos.

Después de la luz viene la oscuridad. Y después de Lvx, su primer largo de 2018, La Inquisición nos trae Tenevrae (HFMN). Pese a su título, y que aparezca en el año de la pandemia, sus canciones llegan con una mayor carga melódica que en anteriores entregas, lo que no quita que la crudeza de su sonido siga presente (cortesía de la producción de Marc Boria y el mastering de Jason Livermore) o que sus letras te lleven a pensar: ‘¿qué estoy haciendo con mi vida?’.

Posiblemente es algo que también se pregunten Rubén (voz), Montoro (guitarra), Cirro (bajo) y Willy (batería), sobre todo ahora que no tienen la posibilidad de salir de gira, pero si fuera ellos, haber grabado un disco como Tenevrae debería ser suficiente para pensar que no han malgastado el tiempo.

El disco lo estabais grabando en marzo. ¿Os dio tiempo a terminarlo antes de que nos confinaran?
RUBÉN “Justo el día después de estar grabando los coros, nos encerraron tres meses. Era curioso porque estábamos mirando fotos para la portada, pensando títulos para el disco… y vimos que en Huesca estaban barajando sacar un Cristo que sacaron por la Peste Negra… Suerte que no lo sacaron porque, como dijo un amigo nuestro, se hubiesen muerto todos los viejos que hubieran ido a verlo. Pero era todo muy tétrico. Empezaba el declive. Pero pudimos terminar los coros, y a partir de ahí Marc Boira nos fue mandando los temas…”.

¿Entonces la mezcla se hizo telemáticamente?
RUBÉN “Nunca queremos estar presente en la mezcla porque para nosotros es mejor dejar hacer a la persona que mezcla que haga sus cosas. Y a partir de ahí, ya decimos pues ‘sube esto’ o ‘baja esto’. Pero estar en el estudio, no. Al final la persona que mezcla es como un músico más. Es una parte muy importante y si estás ahí, en el fondo estás estorbando”.
WILLY “También es que en el estudio lo escuchas en unas pantallas que valen 3.000 pavos, y todo te suena guay. Pero tienes que probarlo en casa, en el coche, en diferentes equipos porque es como lo escuchará la gente. Como ya llevamos varios tiros pegados, preferimos que nos lo envíen, escucharlo por nuestra cuenta, y dar las indicaciones”.

Tampoco debéis ser un grupo muy complicado de mezclar. No hay florituras…
RUBÉN “Lo que hacemos es punk, pero la dificultad está en encontrar el sonido exacto. Tienes una idea fija en la cabeza de cómo quieres sonar, y necesitas una buena sintonía con el tío del estudio. Porque claro, hay muchas formas de hacer punk (risas). Tiene que haber una complicidad. Pero vamos, tienes razón no es música progresiva, ni hay violines (risas)“.

Ahora hay una tendencia de grabar las guitarras limpias, y luego meter la distorsión y los efectos con plug-ins y tal. Me imagino que vosotros sois de vieja escuela, tocando a tope.
RUBÉN “Sí, a nosotros lo que nos gusta es que lo grabes es lo que suena. Luego ya es una cuestión de volúmenes. Creo que tienes que sentir la energía, sino se resiente lo que haces”.
WILLY “Sí, con las baterías también mucha gente lo hace con Midis pregrabados y van montando encima. De hecho, la premezcla la hicieron con la batería del tío de Descendents. También ahora hay unos amplis, los Kemper, en los que puedes elegir el sonido que quieras, ‘pues quiero el de Pantera’, o lo que sea. Pero nosotros somos unos punkis guarretes (risas)“.
RUBÉN “Sí, lo que dice Willy, hicimos una pre-maqueta, que grabamos en una tarde, que tenía una claqueta y las guitarras. Y en cuatro horas o cinco, con una caja de ritmos,  metimos las baterías. Más que nada para ver un poco como irían los temas. Está muy bien como herramienta de trabajo, pero a la hora de grabar, no tiene sentido. Con un buen micro, un buen previo y un buen ampli es como tienes que hacer un buen disco”.
WILLY “El master lo hicimos en The Blasting Room, y le sacó un sonido que hasta parece que sepamos tocar (risas)“.

El disco me ha parecido más punk que Lvx o los dos EP’s.
RUBÉN “No sabría decirte… La diferencia es que hay un paso adelante en el sonido. Hemos ido a un buen estudio… Hemos mimado más ese aspecto”.

Lo decía más por la línea de los temas.
RUBÉN “No sé. Desde dentro es difícil ver las diferencias. Yo sé que Montoro, el guitarrista, ha escuchado mucho a Manowar para abrirse. Sí, sí (risas). Pero somos lo que somos. Somos un grupo de punk con muchas influencias, pero todo confluye ahí. Nuestra intención es sonar a La Inquisición que es una banda de punk”.

Al final todo es cuestión de si los temas son buenos o no.
RUBÉN “Yo creo que sí. Hay mucha gente que lo adorna con un discurso que te cagas antes de que salga un disco, se tiran tres meses grabando, y luego es una mierda (risas). Para los músicos a veces es algo frustrante porque es algo a lo que dedicas mucho tiempo, calibrando todo, pero al final alguien se lo escucha en media hora y le mola, o no le mola. Y ya está. Nosotros como tíos que escuchamos música somos igual. O te mola o no te mola (risas)“.

Lo que tengo la sensación es que respecto a cuando sacasteis vuestro primer EP, vuestro círculo de público se ha ido ampliando. Como si hubieseis logrado salir del gueto punki, o de llegar a un público que no os seguía con Secret Army, vuestra anterior banda. 
RUBÉN “Sí, pero no sé si es porque nosotros nos hemos abierto, o porque el público se ha ido abriendo también. Quizá la gente que viene a vernos es más joven que nosotros. Yo creo que hay un público de punk muy plural. No son militantes de la movida, ni mucho menos. Hay gente que te puede escuchar a Lion’s Law, y otra que escucha a grupos de hardcore melódico. Creo que la compartimentación que había siempre se ha roto, y eso es muy bueno. Creo que además HFMN ha hecho un buen trabajo al meternos en sitios donde nos pudiera ver más gente y hacer la bola más grande. Ahora se ha parado todo… Ya veremos dónde irá todo. Nosotros siempre hemos vivido para el directo y estamos con un mono de tocar terrible”.
WILLY “Tocar con Crim nos ha ayudado. Pero también tocamos fuera, y ahí el público es más abierto. La escena punk y Oi! de la que venimos da para lo que da. Hasta hace unos años, dabas un bolo y la gente que venía tenía 40.000 años de media (risas). La gente joven es más abierta, no son tan puristas, y escuchan lo que quieren”.
RUBÉN “También creo que La Inquisición no es el típico grupo de punk. Tenemos una imaginería que tiene reminiscencias más oscuras, y no hablamos de calimocho y ostias con la policía”.

Sois más poéticos.
RUBÉN “Sí, utilizamos más metáforas… Poesía de Todo a 100 (risas). No sabemos por qué, pero nos encanta que la gente nos escuche y venga a los conciertos”.

Pero estoy de acuerdo en lo que decíais que durante un tiempo parecía que el punk se había vuelto música para viejos. 
RUBÉN “Sí. Yo lo comparo con el rap que es un estilo que ha ido evolucionando. En el punk también la ha habido, pero hay un grupos que sólo se dedican a un recreacionismo musical, que es algo que no nos mola nada. No puedes pasarte la vida copiando a Discharge, con una movida que sigue reviviendo los años 80. Un estilo mola que evolucione, que los grupos presenten algo distinto. Parece que un grupo de punk sólo pueda hacer ‘tupa-tupa’ y hablar de ciertos temas… Eso es muy aburrido. Quizá ésa es la razón por la que la gente joven no se sentía atraída, olía a naftalina. No me entiendas mal, está bien que haya grupos que recreen el pasado, y algunos lo hacen de puta madre, pero si el punk es sólo eso es normal que sólo atraiga a gente mayor”.

“No hay que tener esa soberbia humana de que somos superiores a todo. Creo que eso es lo que está llevando el mundo a la destrucción” RUBÉN

Hablando ya de Tenevrae, no sé si hay que tener huevos o inconsciencia para hacer un tema que se llame ‘El Himno De España’. 
RUBÉN(Risas) Forma parte del rollo. Obviamente es un anti-himno. Somos una banda de punk y hay que chocar. Si tuviera un título más neutro como ‘Un Himno’, no funcionaría igual. Que La Inquisicion haga un tema que se llama ‘El Himno De España’ llama la atención y hace que la gente lo escuche. Nosotros jugamos con eso. La letra es muy explícita para lo que somos nosotros. Creo que habla por sí solo”.
WILLY “Respecto a nuestras letras, yo cuento un poco siempre lo mismo. La provocación de temas de los 80 como ‘Ciutat Podrida’ o ‘La Regla’ de La Banda Trapera Del Río chocaban mucho entonces, pero han pasado 40 años. Ahora la provocación no hace falta que sea en forma de vómito social. Puedes ponerle un poco más de poesía diciendo lo mismo, siendo una puñalada igual, pero la realidad que vivimos no es la misma que entonces”.

La que sí es un himno es ‘1991’. ¿Cuándo la hicisteis viste que podía convertirse en un hit de La Inquisición?
RUBÉN “Nosotros somos malísimos para elegir los singles, porque los temas que más nos gustan son los que pasan más desapercibidos (risas). El tema es una carta de amor precisamente al punk de los 80 de la Península Ibérica, sobre todo del País Vasco. Se llama ‘1991’ porque es el año en el que salió De Ningún Sitio A Ninguna Parte de M.C.D., es un homenaje a toda esa generación. Aquí hay más metáforas. El estribillo suena muy parecido a ‘Todo Por Nada’ de M.C.D. (risas)“.

Hay una frase en ‘Endura’ que me ha gustado mucho, en la que cantas “Al lado de la muerte, he encontrado la vida”
RUBÉN “Nosotros tenemos toda esa mierda existencialista y rollos filosóficos. ‘Endura’ era un suicidio ritual que hacían los cátaros. Creo que en la sociedad occidental huimos de la muerte, nos asusta, no queremos saber nada. Yo considero que es algo inevitable, que nos va a ocurrir a todos y que tenemos que tener presentes. Si tenemos presente que vamos a morir, viviremos. Más ahora con la pandemia, te das cuenta de que no llevas la vida que quieres. Estás atrapado en curros de mierda, atrapados en relaciones que no nos gustan, en mil movidas en las que sólo nos lleva la inercia… Vivir así es malvivir. Por eso si tienes presente que vas a morir, vas a vivir mejor. Lo jodido es que no hay una educación respecto a la muerte, pero tampoco respecto a la vida. Básicamente de lo que se trata es de que seas un ser productivo y poco más. Hay que huir de esa mierda. No somos nada, pero somos parte de todo. Yo no sé si existe Dios, o un más allá, pero sí sé que estoy aquí. Soy materia, un ser vivo en este planeta, como hay millones. Yo me siento parte de ese todo, como una mosca (risas). No hay que tener esa soberbia humana de que somos superiores a todo. Creo que eso es lo que está llevando el mundo a la destrucción”.

JORDI MEYA