A raíz del documental en Netflix dedicado a Héroes Del Silencio y la biografía de Antonio Cardiel, Héroes De Leyenda, se ha avivado una vez más la llama por el grupo de rock más internacional que ha salido de este país. En RockZone les dedicamos un podcast hace unas semanas, pero se hacía necesaria la visión desde dentro, la de un miembro de la banda.

Son las nueve de la mañana en la plaza del Pilar, y aparece Joaquín Cardiel con un nuevo look a nivel capilar. No es nuestra primera entrevista, siendo hasta entonces una de las más completas repasando las rarezas de la banda para el especial que salió hace once años en la revista. Continúa siendo el miembro que mantiene un discurso más sosegado y analítico. Quien hacía de bálsamo de paz entre Juan Valdivia y Enrique Bunbury. Repasamos la historia del grupo, exceptuando la gira de reunión de la que ya se ha dicho todo, y aparte, charlamos sobre su primer disco en solitario, Emociones, que si todo va bien verá la luz en septiembre.

De joven escuchabas mucha música clásica. ¿De qué forma te influyó a la hora de componer o crear con Héroes?
JOAQUÍN CARDIEL “La música clásica está a otro nivel en cuanto a armonías, a complejidad armónica. Si escuchas detenidamente cualquier pieza clásica, hay varias líneas melódicas confluyendo y eso me hizo ver la música de otra manera. Creo que repercutió mucho en el sonido de Héroes Del Silencio porque no me limitaba a hacer unas líneas que siguieran exactamente a la guitarra, sino que complementaban. Por ejemplo, Juan hacía un arpegio en una nota, eso inducía a poder tocar varias notas con el bajo. Así Enrique podía hacer algo más armónico y complejo en cuanto a melodías de voz”.

Las primeras demos que grabasteis tienen una onda más oscura, tipo The Cure. Luego El Mar No Cesa suena más al pop británico del estilo The Smiths o The Waterboys.
“Se debe a que la producción del álbum es excesivamente limpia para lo que éramos entonces. Ya en directo sonábamos más oscuros, tipo The Cure, incluso más rock. Pero con la producción del primer álbum tuvimos poco tiempo, poco presupuesto… y la compañía tenía unas ganas locas de influir en Gustavo Montesano para que sonáramos algo mucho más blando de lo que realmente el grupo era”.

¿Cuál es tu disco favorito de The Cure?
“Me gusta Three Imaginary Boys porque fue el primero que cayó en mis manos, pero me gustan también mucho Seventeen Seconds y los dos siguientes: Faith y Pornography. A partir de ahí, les perdí un poco la pista. Una vez le dejé un bajo a Chencho González, un amigo que estudiaba conmigo Química, para hacer un tour con Combays por el sur de Francia y se lo robaron. Entonces organizamos un concierto para recaudar dinero en la sala Metro haciendo versiones de The Cure que las hacíamos calcadas. Teníamos cintas de conciertos suyos y hacíamos las versiones como las tocaban en directo. Nos salían unas versiones bordadas. Cantaba y tocaba la guitarra Chencho, yo toqué el bajo, Juan (Valdivia) hizo como si tocara el teclado y en la batería estaba Pedro (Andreu). Y nos salió redondo, íbamos maquillados e incluso con pelucas”.

En el 92 cuando hicisteis el concierto de versiones de Free en el que tú tocaste la guitarra.
“Recuerdo que tanto a Enrique (Bunbury) como a mí nos gustaban mucho los Free y estábamos escuchándolos todo el día en la furgoneta. Así que surgió hacer todo esto con Copi en el teclado, Pedro Andreu en la batería y en el bajo Pedro de Las Novias. Un divertimento que me hacía mucha ilusión porque siempre he sido un guitarrista frustrado, siempre he querido tocar la guitarra”.

Vayamos a Senderos De Traición. Me comentaste que ‘Con Nombre De Guerra’ la empezaste tú.
“La forma de componer era a partir de una idea de guitarra. Entonces, la idea principal de ‘Con Nombre De Guerra’ es mía, que la tenía de hacía mucho tiempo, y a la hora de presentarla convenció. Juan se la aprendió y complementó con muy bien criterio, no solo esta, sino todas las cosas que yo presentaba: algún cambio, el punteo… Las cosas que yo no llevaba, las hacíamos entre todos en el local”.

Y el resto de canciones en general, ¿cómo las recuerdas?
“Una vez compuestas las tocábamos directamente en los primeros conciertos que tuviéramos. Incluso recuerdo ensayos en el local Rodrigo de la Fuente donde venía mucha gente a ver mini conciertos que hacíamos para presentarles las canciones y ver si iban gustando. Y la grabación con Phil Manzanera la verdad es que fue una gozada. Nos pusimos todos a tocar a la vez y luego ya, con esa pista grabada, se iban reinterpretando los instrumentos sobre una línea que nos había marcado el directo. Y con una mesa NIB antigua que le daba un sonido muy analógico”.

En esa época os comparaban mucho con The Mission, The Cult, Sisters of Mercy… ¿Te molestaba?
“No, siempre te viene bien que te comparen con eso grupos que nos gustaban. Eran grupos un poco más cañeros que lo que hacíamos nosotros entonces, pero tendíamos hacia ahí. Sobre todo en directo, porque era más duro lo que hacíamos que lo que sonaba en los discos.”

En El Espíritu Del Vino, ‘La Sirena Varada’ la empezaste tú.
“Era una idea que tenía y se la mostré al grupo. Además, tiene una cosa rara porque el arpegio de la estrofa es a 4×4, pero hay un compás que es 5×4. Entonces sonaba un poco extraño, así que luego Juan lo completó con uno de los cambios, el estribillo”…

Se decía que se hizo en la famosa grabación en Nochevieja. En cambio, en el documental se ve que la canción ya estaba construida.
“Sí, ya tenía casi toda la estructura hecha. Ese día Phil se fue con su familia, nos dejaron solos en el estudio y yo estaba en el control, tocando el bajo y manejando un poco el 24 o 48 pistas, no recuerdo exactamente. Lo teníamos todo con micrófonos y era darle a Rec y grabar. Y eso es lo que estuvimos haciendo un buen rato. La canción ya venía muy compuesta, pero claro, había pequeños detalles que perfeccionar. Concretamente la estructura: que si van dos estrofas con puente, luego el estribillo, después el otro cambio o haces el estribillo y estrofa o cómo lo haces… Era un poco, concretar todas esas partes”.

¿Crees que debería haber sido ‘La Sirena Varada’ el primer single en vez de ‘Nuestros Nombres’? Tal vez ‘La Sirena Varada’ os representaba más.
“A mí, con el tiempo, me gustan mucho más ‘La Sirena Varada’, ‘La Herida’ o ‘Tesoro’. Pero en directo lo que más movía a la gente eran esas canciones más cañeras. Entonces, no sé si fue la compañía o cómo se decidió que fuera ese el single, pero me parece que ‘La Sirena Varada’ es mucho mejor canción”.

El otro día me puse El Espíritu Del Vino. Me parece que hay algunas canciones, como ‘La Apariencia No Es Sincera’, van por varios caminos melódicos diferentes. De repente va por un lado, luego por otro… y no es que sea un disco progresivo. ¿Crees que hubiera sido mejor un solo disco en vez de uno doble?
“Sí, fue un error. Fuimos allí con las canciones muy poco preparadas a cómo las solíamos llevar. En los dos primeros discos era prácticamente llegar y grabar porque ya teníamos todas las estructuras y las partes de las canciones muy consolidadas. Y en El Espíritu Del Vino había muchas ideas por desarrollar y no tuvimos el tiempo ni la experiencia necesaria para hacerlo bien. Hay canciones como ‘La Apariencia No Es Sincera’ o ‘Culpable’ que vuelven a un cambio que había surgido antes y que parece otra canción, entonces se pierde un poco la línea de continuidad. Son temas muy largos y si hubiera sido un disco sencillo, hubiera sido muchísimo mejor desde luego.

Siendo tú bajista, ¿qué te parecía Enrique Bunbury al comienzo de Héroes Del Silencio, cuando tocaba el bajo, antes de entrar tú?
“Cuando yo llegué al grupo eran unos bajos muy simples, muy de la época”.

¿Qué crees que aportó Alan Boguslavsky al grupo? Además, siendo guitarra rítmica imagino que contigo aprendería mucho.
“Sí, mucho, principalmente porque yo le enseñé las canciones. Era una guitarra rítmica muy pura. Si había una guitarra compuesta específica que él tocaba, la duplicaba. Y en las canciones en las que no había una guitarra que no se había grabado, como en “Senderos de traición”, que no había segundas guitarras, se limitada a hacer el ritmo. Yo lo tenía al lado en el escenario y en los ensayos, y le iba comentando y diciendo lo que esperábamos de él: que no tuviera protagonismo, que hiciera unos buenos coros y que estuviera ahí de fondo rellenando, sobre todo a la hora del punteo que destacara un poco de más para complementar la guitarra de Juan. Siempre en ese sentido”.

¿Llegaste a hacer coros en los discos de estudio o los hacía Enrique?
“Hice coros, pero desde el primer álbum la mayor parte los hacía él. Luego yo los copiaba en directo y los hacía, pero principalmente los grababa él. Muchos de los coros se hacían improvisados en el estudio, a la hora de componer no se componían, a no ser que algo estuviera ya muy claro y se le ocurriera a él o mí. Pero una vez grabados, yo intentaba duplicarlos”.

Para la grabación de Avalancha, ¿qué diferencias hay entre las demos de Benasque y las de Londres?
“Ahora no sabría decirte… En Benasque cuando teníamos una canción un poquito definida, primero la grabábamos con el sonido de ambiente tal cual para tener un registro de cómo era esta versión u otra, y una vez que la teníamos un poco más hecha, la grabábamos en un ocho pistas de cinta que me llevé. Primero la batería, hacía un volcado a doble pista, luego el bajo, una o dos guitarras, las voces… Eso era la continuidad que teníamos en Senderos De Traición, El Espíritu Del Vino… Pero una vez que fuimos a Londres y empezaron Andrew Jackson y el propio Bob Ezrin a venir a los ensayos, nos empezaron a indicar más cosas. Y el sonido acabó endureciéndose totalmente en los estudios de Los Angeles”.

Yo lo veo un disco muy grunge y muy de hard rock setentero. Veo influencias de Soundgarden. Alice in Chains… ¿Os gustaban esas bandas?
“Sí, nos gustaban”.

“Yo creo que en la vida hay que pasar página y por el beneficio común y el propio, soy capaz de tragarme el orgullo por hacer una nueva gira. Me parecería cojonudo” JOAQUÍN CARDIEL

La grabación de Avalancha con Bob Ezrin en Los Angeles, ¿la recuerdas diferente?
“Todo fue muy profesional. Todas las grabaciones que habíamos hecho de menos a más habían sido muy profesionales, pero esta sí que era un poco la excelencia por cómo se desarrolló, cómo iba exprimiéndonos como músicos y sacando lo mejor de cada uno. El sonido que se llegó a sacar es muy bueno. Recuerdo con mi hermano Antonio, escuchando las canciones en el estudio de casa a buen volumen y diciendo: ‘Joder, ¡cómo suena esto!’. Senderos De Traición suena muy bien para lo que era, El Espíritu Del Vino le sobrepasa en muchas de las canciones, pero otras se quedan un poco desangeladas… Y en Avalancha todas las canciones suenan muy bien”.

¿Por qué crees que Avalancha, curiosamente siendo un disco más anglosajón, triunfó más en Latinoamérica que en Centroeuropa? Siempre me pareció curioso que no triunfara en Alemania al nivel de Senderos De Traición o “El Espíritu Del Vino.
“Lo de Alemania empezó cuando fuimos al festival aquel de “Yo soy un extranjero” que retransmitieron por la tele. Salimos allí, tocamos ‘Entre Dos Tierras’ y aquello se revolucionó. Después del concierto, el camerino era un hervidero de gente que no habíamos visto nunca ni esperábamos que fuera semejante éxito. Luego, fue una labor de tocar en todos lados, como hicimos en España. Que Avalancha no repercutiera tanto en Centroeuropa tal vez fue cuestión idiomática, ya que el español tampoco es un idioma en el que se reconozca el rock. La verdad es que la producción y el sonido son muy anglosajones, pero está cantado en castellano. A nivel europeo, ya se había pasado un poco lo de Héroes en Alemania”.

Juan me contaba que él se sentía muy intimidado con Bob Ezrin. ¿Notaste presión?
“Yo la verdad es que no. Incluso recuerdo que alguna vez me iba con él en su Jaguar a comer unos burritos. Era un tipo cercano. Lo que pasaba con Juan, es que tenía mucha presión puesta sobre él mismo a nivel de guitarras. Y al haber sido un productor con tanto renombre, le imponía. De hecho, recuerdo que compartíamos apartamento donde estábamos en Los Angeles y veía que dedicaba demasiadas horas a preparar punteos que son maravillosos, pero creo que le produjo una merma de autoconfianza y sobreexplotación de los dedos que igual influyó de alguna manera. Recuerdo un día que llegó Bob Ezrin con un montón de cachivaches de percusión y canción por canción iba probando con un gusto exquisito. Es alguien que sabe hacer las cosas y conoce lo que le falta a una canción en un momento determinado. Un genio en ese sentido. A nivel de voces, grabando coros era en plan: ‘No me interesa que sea una voz sola, venga poneros Alan y tú y me hacéis estos coros y los duplicamos’ o ‘Venga, vamos a hacerla otra vez y tenemos tres pistas’. Esas cosas que la gente que sabe hacer, las hace y te lo demuestra. Para mi gusto, un gran productor”.

¿Podríamos considerarte como el arreglista musical en el grupo?
“Hay canciones que Juan las tenía de cabo a rabo como ‘Entre Dos Tierras’. Toda la idea es suya. De hecho, la primera vez que escuché el cambio del estribillo que pasa del Sol mayor a menor es un cambio tonal muy fuerte, precioso. Pero la primera vez que lo escuché, no me acababa de gustar. Sí que es verdad que en muchas de las canciones, la forma de tocar el bajo y de intentar siempre la armonía, derivaba en que el grupo fuera más rico armónicamente. Sí que hay muchas ideas que son originales mías: ‘La Carta’, ‘La Sirena Varada’, ‘Con Nombre De Guerra’, ‘La Espuma De Venus’”…

Sobre el final de la banda, con Enrique mostrándose muy dictatorial sin solos de guitarra y más hacia la electrónica quería comentarte algo. La última vez que hablé con Juan Valdivia le pregunté si le gustaba Achtung Baby porque tiene electrónica y rock. Me dijo que sí, porque en ese disco hay solos y punteos por parte de The Edge. E incluso en el disco Pop, a pesar de ser más tecno. ¿Tú crees que, si Enrique hubiera sido más flexible, podríais haber sacado un Achtung Baby a lo Héroes?
“Totalmente.. No sé si un Achtung Baby o cualquier otra cosa, pero sí darle un giro. Si Enrique hubiera sido un poco más comedido en la forma de presentar el proyecto, creo que sí. Porque dijo: ‘Nada de Marshalls, ni Les Pauls…’. Y creo que hay que ser un poco más flexible en la vida con todo”.

De hecho, te quería preguntar por Radical Sonora. A mí me parece que, quitando la producción electrónica, es el lado de Enrique en Héroes. Es decir, la forma de cantar, las letras, las estructuras vocales…
“Sí, lo que pasa es que la producción es bastante radical rompiendo con lo que había y tirando por otro lado. Luego discográficamente también ha dado muchos tumbos”.

Estuviste en el primer ensayo de Radical Sonora y Enrique te quería como bajista.
“Cuando ya empezó a montar banda, me habló y decidí probar. Lo que pasa es que tampoco me gustó mucho el ambiente que había. Ya no era un grupo, era él y los demás. Que yo sé que conmigo hubiera sido diferente que el resto, pero no me apetecía formar parte de eso. Además, cuando le dije que no quería estar, se molestó un poco porque nos conocíamos mucho y yo podía orientar muy bien todo lo que pretendía hacer. Ahora tiene como hombre de confianza a Ramón Gacías, el batería, que es el que le organiza todo en cuanto a grabaciones, desarrollo de canciones… A parte, tenía un proyecto personal en el que me estaba haciendo una casa en el campo y quería seguir con eso”.

¿Te afectó romper con toda la vorágine del rock? Construir tu casa, tener una familia… Algo, en principio, incompatible con estar de gira.
“Para mí, no parar de vez en cuando fue el gran error del grupo. Decir: “Nos dejamos de ver un año y ya volveremos para componer o lo que sea”. Fue el gran error, dejarnos llevar por Pito, la compañía… que no nos dejaban. Fue un poco shock porque, de repente, de estar todo el día de aquí para allá haciendo cosas, a estar parado, construyendo una casa o un proyecto familiar… Fue un cambio radical de vida. No me supuso una depresión, pero sí un palo muy gordo. Seguramente a Juan fue al que más le afectó porque también tenía el problema de la mano”.

Posteriormente, habéis publicado cosas como Live In Germany.
“Para seguir manteniendo viva la llama del grupo, vino muy bien. Es cierto que yo tengo conciertos mejores que ese grabado en DAT, pero la compañía no suele ser muy receptiva en estas cosas. Así que nos involucramos bastante a nivel de promoción los tres y, sin contar con el apoyo de Enrique, lo llevamos adelante”.

Hablemos de las estrellas internacionales con las que compartisteis escenario ¿Cómo fue vuestra relación con Robert Plant?
“Coincidimos con él en el Rock am Ring que no solo se hacía en Alemania, sino que un día o dos antes también en Viena. Entonces, las bandas importantes no tocaban al final porque se reservaban para ir al hotel a descansar, viajar a Nurburgring y tocar allí como cabezas de cartel al final. Resulta que en Viena tocamos después de Robert Plant y cuando estábamos tocando en el escenario “Decadencia”, que en el trocito del medio metíamos algo de Led Zeppelin, estaba en uno de los laterales del escenario. Entonces, al día siguiente, en el aeropuerto, ya llegando a Alemania coincidimos con él en los pasillos y empezó a cantar eso de: ‘¡¡Para bailar la bamba!!’. Nos hizo mucha gracia porque no tenía nada que ver con nosotros, pero él lo cantó. También fuimos a Munich a tocar y el día que llegábamos, actuaba él, así que fuimos a verle. Fuimos a su camerino, aproveché para darle una ampliación de una foto que le había hecho del concierto de Rock am Ring y estuvimos con él un rato como fans perdidos que éramos”.

Y en esos festivales, ¿os trataban bien las bandas?
“La verdad es que había muy poco contacto con esta gente. Por ejemplo, en el Rock am Ring, en el circuito de fórmula 1 de Nurburgring, había unas roulottes separadas por una especie de vallas para dar cierta intimidad y prácticamente no veíamos a nadie. Tal vez con grupos como Texas, porque hicimos varios conciertos juntos en festivales más simples de cuatro o cinco grupos, sí que tuvimos contacto más directo. Coincidimos en algún festival con Leonard Cohen, pero era una persona muy inalcanzable. O con los Kinks, pero era gente de otro planeta. Con ZZ Top tocamos varias veces. Hicimos un festival en Viena, donde tocábamos al principio, luego Canned Heat y al final ZZ Top. Imagínate, mientras nos seguían llamando de todo en España. Además, yo recuerdo que hicimos el concierto y tuvimos muchos problemas. Resulta que los pinganillos que llevábamos Enrique y yo, nos lo cambió Miguel Tapia, y y entonces yo le decía: ‘Baja la voz’… Y Enrique: ‘Sube la voz’… Y yo: ‘Sube el bajo’… Y Enrique: ‘Baja el bajo’… Hasta que nos dimos cuenta y nos lo cambiamos. Me acuerdo que cuando hicimos el concierto, me bajé del escenario y me fui a dar una vuelta por ahí. Y veías la gente que había, los típicos barbudos moteros de toda la vida, que me decían: ‘Good band!’. Me impactaba que nos siguieran llamando de todo en España y en Alemania y Europa era otra cosa”.

En Finlandia teloneásteis a Aerosmith.
“En el backstage estaban los grupos más o menos juntos. Juan llevaba un disco de “El espíritu del vino” y conseguí hacerle un par de fotillos ahí mientras se lo daba a Steven Tyler. De hecho, salió poco después con una camiseta nuestra en un programa. Fue una ilusión porque son un pedazo de grupo y estar ahí tocando con ellos fue una pasada. Además, que era un festival en un fiordo donde veías pasar los barcos a cincuenta metros del escenario. Fue un festival muy bien organizado que tenía hasta guardería. Era un sitio al aire libre, medio boscoso, y era increíble como lo tenían de bien organizado”.

La pregunta del millón. ¿Crees que vais a volver alguna vez?
“Está muy difícil (risas). Yo creo que en la vida hay que pasar página y por el beneficio común y el propio, soy capaz de tragarme el orgullo por hacer una nueva gira. Me parecería cojonudo. No solo por nosotros, sino por los fans, por mi familia por todo lo que me rodea en general. Yo estaría encantado. ¿Juan estaría capacitado o no para hacer una gira? Yo creo que sí. Seguramente no tendría el nivel del 94 o 95, pero para hacer una gira, perfectamente”.

¿Qué te ha parecido el documental Silencio y Rock’n’Roll que se ha presentado en Netflix?
“No lo puedo ver muy objetivamente porque, aparte de participar en las entrevistas, es un continuo shock de emociones cada vez que lo veo. Sí que considero que para una persona que no sea fan de Héroes del Silencio, es entretenido, que es lo que se pretende, pero para los fans igual se queda un poco corto en cuanto a material”.

Sobre tu disco en solitario que saldrá en septiembre. ¿Cómo ha surgido tu nuevo tema ‘India’ tanto la composición como la idea de hacer el videoclip?
“El tema que he lanzado fue una idea que tenía desde hace mucho tiempo. Incluso la presenté cuando estaba con Juan y Pedro, cuando estábamos probando cosas nuevas. Tenía una letra que no me gustaba mucho, se la cambié y ya surgió la orientación en este sentido sin guitarras, excepto el punteo, con unos teclados que son medio sitar. Le quería dar una orientación diferente a la típica canción de guitarra, bajo y batería. Esta es la excepción del disco. A la gente que le ponía el disco, era la que más les gustaba. Y a raíz de hacer los vídeos con el amigo de Antonio, Paolo, se le ocurrió la idea de la fiesta Holi. Entonces la vistosidad del vídeo, unido a la canción, hizo que me decidiera a sacarla en primer lugar”.

¿Has vuelto a ir a la India después del viaje que hiciste con Enrique y Copi en el 92?
“He ido muchas veces a un Ashram de mi gurú que se llama Amma, que es hinduista. Es una persona que viene a España a dar abrazos de vez en cuando. Tiene un Ashram en el sur de la India, en Kerala, y mi mujer y yo hemos ido con los niños varios años. Ahí te empapas un poco de la cultura hindú, de la espiritualidad, que no de la religión”.

Las canciones que sacaste hace unos años mediante EP digital, ¿van a entrar en el disco?
“Sí, tres de las canciones de ese EP van a estar con versiones mejoradas en el álbum. ‘Palabras’ es la única que no va a estar. En estos años he mejorado cantando mucho y a nivel de instrumentación también hay algunos cambios en esas canciones. No me acabó de convencer porque tenía tan poca confianza en mí cantando hace seis años, que puse la voz muy bajita en la mezcla. No me gustan esas versiones nada. Las he retirado de sitios como Spotify o YouTube”.

Para terminar, la canción de ‘Magia’ todo el mundo dice que habla de Héroes Del Silencio… ¿es cierto?
“Sí, habla de mi sentimiento después de la gira de reunión”.

IGNACIO REYO