Pese a ser una de las bandas europeas de metalcore más populares, Heaven Shall Burn siguen tomándose su carrera como si fuera un hobby. Según nos cuentan, el secreto para conseguir un sueño es precisamente no obsesionarse con ello.

En la primavera de 2018, tras finalizar la gira de su anterior disco, Heaven Shall Burn decidieron tomarse un descanso y dejar el calendario en blanco. Wanderer no había terminado de convencer a sus seguidores, e incluso el grupo sentía que era necesario hacer un reset. Su intención era dedicar a su próximo álbum el tiempo que fuera necesario, aprovechando que su guitarrista Alexander Dietz tiene su propio estudio de grabación. Allí estuvieron trabajando a lo largo de los dos siguientes años hasta dar con las 19 canciones que componen Of Truth And Sacrifice (Century Media), un ambicioso doble álbum en el que han experimentado con sonidos que nada tienen que ver con su metalcore y en el que tratan temas como la hipocresía de las redes sociales y los líderes políticos, o la alienación de la sociedad.

Naturalmente, lo que tenía que ser un año de mucha actividad se ha convertido en todo lo contrario. Con mucha probabilidad, la banda que completan Marcus Bischoff (voz), Maik Weichert (guitarra), Eric Bischoff (bajo) y Christian Bass (batería) tenga que cancelar todos sus planes de gira, incluida su visita en el próximo Resurrection Fest. De ahí que cuando contactamos con Maik, en lugar de estar de camino a su próximo concierto, esté en su casa haciendo entrevistas aprovechando que su hijo está durmiendo en la habitación de al lado. “Casi ni me apetece hablar del disco existiendo una amenaza como ésta ahí fuera, pero supongo que tenemos que hacerlo”, nos dice. Y sí, no hay otra.

¿Cómo estáis llevando todo esto?
MAIK WEICHERT “Yo vivo en una zona muy rural, donde no hay grandes ciudades, y tengo una casa con un gran jardín, así que no estamos tan mal. Pero naturalmente ver las noticias de lo que pasa en Francia, Italia o España me pone triste. Todos nosotros tenemos nuestros trabajos fuera del grupo, porque nunca quisimos ser una banda profesional, así que no nos ha afectado tanto, aunque tuvimos que cancelar los primeros conciertos de presentación y un festival en México porque suspendieron los vuelos. Es una pena decepcionar a los fans, pero creo que todo el mundo está siendo muy comprensivo teniendo en cuenta las circunstancias. Eso está bien”.

Of Truth And Sacrifice es vuestro trabajo más ambicioso. ¿Fue una especie de accidente feliz o desde el principio teníais la intención de hacer un disco doble?
“Al principio del proceso le dijimos a todo nuestro equipo que no agendaran ningún concierto ni nada. Queríamos trabajar sin tener una fecha de entrega y con total libertad. Queríamos grabar el disco primero y luego hablar con el sello sobre su lanzamiento. No queríamos ningún tipo de presión y eso nos liberó totalmente la mente. Tuvimos como una explosión creativa. Podíamos trabajar en una canción, y si no nos gustaba, la tirábamos y no pasaba nada porque no teníamos ninguna fecha límite. Tener esa libertad artística tuvo como consecuencia que tomáramos muchos más riesgos y acabáramos acumulando mucho material. El título del disco nos vino bastante pronto, y esa dualidad también nos inspiró. Sé que hacer un disco doble es muy ambicioso, pero realmente pensábamos que el material era muy bueno. Creo que no es aburrido para nada”.

Efectivamente. El disco es muy variado. ‘La Résistance’ es un tema electrónico, en ‘Übermatch’ hay sintetizadores… ¿Queríais abrir vuestro sonido, sorprender?
“No creo que realmente hayamos abierto nuestro sonido, sino que lo hemos expandido. Quizá antes no teníamos una canción electrónica, pero sí partes electrónicas. Cuando tienes un álbum doble, tienes mucho más espacio para perseguir tus experimentos. Lo que antes era sólo una prueba en una parte de un tema, aquí podías convertirlo en un tema, porque teníamos veinte canciones en lugar de sólo diez. Básicamente tuvimos más tiempo y espacio para profundizar en cosas que quizá antes sólo habíamos tocado superficialmente por esas limitaciones”.

¿Hubo alguna idea que resultara incluso demasiado loca para meterla en el disco?
“No, todo era bienvenido. Todo lo que componemos potencialmente puede entrar en un álbum nuestro. Otra cosa es que, al cabo de un tiempo, lo revisemos y pensemos que no es suficientemente bueno, pero si la idea es buena, seguimos trabajando en ella el tiempo que haga falta hasta que nos guste. Por el camino puede que desaparezcan todos los riffs que había al principio, pero son ese tipo de sorpresas las que más nos emocionan. Lo importante es el final del proceso, no el principio”.

¿No os atascasteis en ningún momento?
“No (risas). Normalmente yo escribo la música y las letras y Alex se encarga de la producción. Pero en esta ocasión, como le dedicamos tanto tiempo a la grabación, todo el mundo participó de manera más activa. Hacer este disco fue como una gran comuna hippy (risas). Fue muy agradable. Trabajamos en varias canciones al mismo tiempo, y cuando terminábamos una, nos poníamos a trabajar en algo completamente nuevo. Todo fluyó muy bien”.

Además también invitasteis a algunos amigos músicos a la grabación… ¿Cómo fue la selección?
“Nunca invitamos a nadie a nuestros discos para darle un empuje comercial, sino que sólo lo hacemos con gente que realmente pueda aportar algo a la canción que nosotros no podemos. Por ejemplo, en ‘Land Of The Upright Ones’ hay un solo muy thrash a lo Slayer que Alex o yo no podemos tocar, y por eso invitamos a nuestros amigos de la banda thrash Macbeth para que lo hagan. O para la versión de Nuclear Assault, ‘Critical Mass’, necesitábamos una voz rollo Agnostic Front y por eso llamamos a nuestro amigo de Nasty. Y Andreas de Caliban tiene una voz parecida a Markus, pero no suena como Markus. O con Chris de Lords Of The Lost. Necesitábamos una voz gótica a lo Pete Steele, como una versión gótica de Manowar. Teníamos eso en mente (risas)”.

“Esto no es una película de Hollywood. Creo que esta crisis no cambiará que los humanos sigan comportándose como humanos” MAIK WEICHERT

¿Cómo os habéis planteado el repertorio para la próxima gira? Es evidente que tendréis que dejar fuera muchos de los temas nuevos.
“Así de entrada te diré que tocaremos seguro los temas que hemos sacado como singles. Pero para serte sincero, a la hora de hacer los repertorios te diré que nos fijamos mucho en las estadísticas de Spotify o YouTube para ver qué temas son más populares de un disco nuevo. Al final, queremos tocar lo que la gente quiere escuchar”.

A muchos grupos les cuesta encontrar nuevas ideas cuando ya llevan bastantes discos a sus espaldas, pero en vuestro caso parece ser lo contrario. ¿Cómo lo explicarías?
“Creo que tiene que ver con lo que te comentaba antes. Nosotros seguimos teniendo una vida normal, estamos en contacto con la realidad. Te pondré un ejemplo: cuando nuestro cantante va a Wacken, está en el camping con su novia, no en una zona VIP. Somos como el resto de gente. Cada día vamos a nuestros trabajos. No damos 300 conciertos al año y estamos siempre en un avión o un autobús de gira. Creo que ese estilo de vida acaba secando tu creatividad. Si llevas una vida ordinaria, como todo el mundo, nunca te falta la inspiración. Somos como cualquier banda amateur que se reúne en un sótano una vez a la semana para ensayar y componer, y ahí puede hablar de sus problemas y de las cosas que les cabrean. Siempre hay una energía creativa cuando nos reunimos. Puede ser que porque no nos vemos como músicos profesionales”.

¿Recomendarías a otros grupos que tomaran vuestro ejemplo?
“Sí, totalmente. Deberían intentar que su seguridad económica estuviera en otro campo fuera de la música porque eso les liberaría para hacer la música que quieren. Cuando no te preocupas por las cosas, es cuando ocurren. Quizá lo que digo suene muy hippy, pero lo creo. Por supuesto hay gente que se dedica sólo a la música y es muy creativa, como Devin Townsend. Pero la mayoría deberían dejar de soñar con ser estrellas del rock y hacer otras cosas. Y quizá así es como lo conseguirían. Es lo que nos pasó a nosotros. Nunca nos hemos preocupado por estar en las listas de ventas o tocar en festivales, y ahora estamos en las listas y tocamos en festivales. Teníamos sueños, claro que sí, pero no expectativas. Son cosas diferentes”.

Junto al disco habéis lanzado también un documental, Mein Grünes Herz In Dunklen Zeiten, que todavía no he tenido oportunidad de ver. ¿Por qué decidisteis hacerlo y qué podremos ver en él?
“En un principio la idea era hacer un making of del disco, con una cámara en el estudio. Pero nuestro amigo Ingo (Schmoll), que es director de documentales, pensó que la gente debería conocernos más porque somos gente particular (risas). Así que, además de la grabación, puedes conocer a los miembros del grupo, dónde vivimos, cómo pensamos, cómo crecimos en la Alemania del Este y cómo eso sigue siendo importante en nuestra manera de pensar. Así que esperemos que con el documental la gente entienda un poco mejor lo que es Heaven Shall Burn. En Alemania tuvo mucho éxito. Se estrenó en más de cien cines, lo que no está nada mal para una banda de death metal”.

Vosotros siempre os habéis posicionado en favor de los derechos de los animales, todos sois veganos o vegetarianos. ¿Crees que la crisis actual puede hacer que mucha más gente se plantee dejar de comer carne?
“Esto no es una película de Hollywood. Creo que esta crisis no cambiará que los humanos sigan comportándose como humanos. Quizá cambie la manera de pensar de algunas personas, y eso a largo plazo, cambie su manera de actuar. Pero por desgracia, creo que cuando haya pasado un año de esta crisis, todo seguirá igual. Se ve en la manera en que se está planteando la salida de ésta. El objetivo es recuperar el estilo de vida que teníamos antes, no cambiarlo”.

DAVID GARCELL