Pocas formaciones recientes son capaces de polarizar tanto las opiniones que circulan sobre ellos como Ghost. Con su quinto álbum, Impera, la entidad sueca prosigue imparable su ascenso hacia la liga de grandes arenas tal y cómo pudimos comprobar en sus últimos conciertos por nuestro país. Una visita en la que también aprovechamos para hablar cara a cara con su líder, Tobias Forge.

La calma que se respira en los aledaños del Palacio de Vistalegre a primera hora de la tarde de este segundo domingo de mayo contrasta con lo que sucede en su interior. En la zona de entrada de vehículos, todo un equipo de trabajadores está descargando de unos camiones un buen lote de flight cases que se van apilando por los pasillos del pabellón. Al llegar a la zona de catering me encuentro con Juan Antonio Muñoz, máximo responsable de la promotora Madness Live!, encargada de organizar el concierto que se celebrará esta noche. No oculta su entusiasmo al afirmar que los protagonistas de la velada son «la banda del momento». Por supuesto, se refiere a Ghost.

Y no le falta razón. Su nuevo disco editado el pasado marzo, Impera (Loma Vista/Music As Usual), ha vuelto a situar a los suecos en lo más alto de las listas de ventas de media Europa (incluyendo un número 1 en España) e incluso logrando el primer puesto en el Billboard americano durante su primera semana en la calle. Queda claro que su fusión de metal, hard rock y melodías AOR, unida a su llamativa imagen, está ya tan consolidada entre sus seguidores como el odio que genera en sus detractores. Una señal inequívoca de que Ghost han llegado a ese estatus en el que no dejan indiferente a nadie.

Pero por supuesto, el éxito no les ha llegado caído del cielo. Y Tobias Forge, el hombre detrás de la máscara de Papa Emeritus y cabeza pensante de todo lo que rodea al grupo, es perfectamente consciente de que, por mucho talento que escondan sus canciones o que sus cuidadísimas actuaciones casi parezcan más un musical de Broadway que un concierto de rock al uso, sin un trabajo constante no se llega a ningún lado. Quizás ahí resida la principal diferencia entre ellos y otros contemporáneos para haberse posicionado en apenas una década como los máximos aspirantes a poder llenar estadios cuando colosos como Metallica o Iron Maiden decidan colgar las guitarras de aquí a unos años.

Toda esa claridad de ideas sobre cómo dirigir una carrera es el principal tema de conversación durante la entrevista que Tobias nos concede horas antes asaltar el escenario. Eso sí, cuando por fin me indican que puedo pasar al camerino donde me espera, lo primero que me impresiona de él es lo poco impresionante que resulta en las distancias cortas. Más allá de su cara aniñada, algún tatuaje y su camiseta de Kreator, no tiene una presencia física imponente ni se le adivina el carisma que sí mostrará más tarde cuando pise las tablas ya transformado en su alter ego. Escuchándole hablar en un tono totalmente calmado y sereno, cuesta creer que sea el mismo detrás de un personaje capaz de robar la atención de miles de personas durante dos horas de actuación.
Antes de tomar asiento se fija en que llevo una camiseta de The Hellacopters y me confiesa que «a todos en Ghost nos gustan mucho». Es un buen punto de partida con el que romper el hielo, así que decido empezar por ahí en cuanto pulso el REC de la grabadora.

Me gustó mucho la versión que hiciste con ellos de ‘Sympathy For The Devil’ de The Rolling Stones en aquel programa de la televisión sueca. ¿Era una especie de concurso de preguntas y respuestas, verdad?
TOBIAS FORGE «Sí, es como una competición entre dos equipos. Tienen que responder varias preguntas y al final uno de ellos gana. Nosotros solo éramos la parte de entretenimiento (risas)«.

Aquí en España también tenemos programas de ese tipo, solo que no hay una banda de rock tocando entre medias.
«Eso es algo muy de Suecia. Especialmente la televisión nacional siempre ha cuidado mucho la cultura y el apoyar a las bandas».

De hecho, Nicke Andersson me contó hace no mucho que ellos fueron quienes emitieron el documental sobre la historia de The Hellacopters. Es una lástima porque aún no se ha podido ver fuera de Suecia.
«Sí, lo sé. No acabo de entender muy bien porque lo hicieron así. También soy amigo de los chicos que lo grabaron. Pero The Hellacopters son una banda genial, me encantan».

Estupendo. Bueno, antes de nada, agradecerte que hayas querido atendernos en un día de concierto. No suele ser habitual que los grupos concedan entrevistas durante las giras y menos cuando ya empiezan a ser tan grandes.
«¿En serio?».

Bueno, normalmente los músicos soléis estar muy ocupados, ¿no?
«Cierto. Depende de cuantas entrevistas hagas y cómo sean. No puedes programar un día entero de promoción, no funcionaría. Hoy estoy dando un par de entrevistas presenciales y luego tengo algún phoner».

¿Te lo tomas como parte del trabajo que supone ser el líder de Ghost o cómo una forma de estar entretenido hasta la hora del concierto?
«¿Entretenerme? (risas). No sé si esto será algo que a los lectores les interese leer, pero todo lo que supone mantener una carrera implica colaborar con mucha gente. Por un lado, mi trabajo es grabar discos, componer canciones y que las cosas sean interesantes estéticamente. Esa es la parte creativa. Pero luego está toda la parte política. Si cuentas a toda la gente que trabaja con nosotros, hay entre 40 y 50 personas de las que depende que todo esto sea un éxito. Por tanto, es necesario que haga mi parte del trabajo para que todo el mundo sea feliz. Se trata de dar y recibir. Mira, ni siquiera te puedo decir que me encante estar haciendo esta entrevista aquí contigo. Y no me malinterpretes, estoy cómodo en cualquier caso. Pero es parte de mi trabajo. Necesito asegurarme de que el promotor esté contento con toda la labor que estoy haciendo para que pueda venir tanta gente como sea posible al concierto, del mismo modo que la discográfica necesita vender discos. Forma parte de un todo. Si eres un artista y no eres capaz de ver que esto va más allá de cómo te sientas, o bien eres muy afortunado o tu carrera va a ser muy poco exitosa».

Vaya. Entonces la vida de estrella del rock no es tan divertida como parece…
«Hay momentos de pura felicidad, pero al igual que otras personas que no son estrellas del rock, tienes que trabajar para conseguirlos. El estatus de súper estrella es el resultado de un montón de esfuerzo. Metallica se han dejado el culo currando para estar donde están, igual que Iron Maiden».

Precisamente, ¿cómo fue la experiencia de girar con ambos? ¿Qué aprendiste de ellos?
«Los dos me enseñaron mucho, incluso antes de tener el placer de tocar con ellos. Cuando estás cerca de bandas tan grandes, siempre coges cosas de aquí y allá. Cada grupo y su crew cultivan su propio estado de ánimo. Unas funcionan de una manera y otros de otra. En Metallica, Iron Maiden o Foo Fighters, por ejemplo, todo el mundo tiene una energía muy positiva. Cuidan mucho a quiénes eligen para trabajar con ellos y la mayoría es gente agradable. Crean un espíritu muy familiar. Entendí eso muy rápido y aunque lleva su tiempo lograr algo así, ahora mismo estamos intentando encontrar ese espíritu familiar. No queremos a gente que sean unos idiotas. Y por eso tenemos un buen ambiente entre nosotros. Es algo que he podido comprobar girando con otras bandas en las que todo el mundo es simpático, mientras que en otras todo es horrible. Cuando tienes a alguien con responsabilidad que odia a todo el mundo, al final es un desastre».

«El estatus de súper estrella es el resultado de un montón de esfuerzo. Metallica se han dejado el culo currando para estar donde están, igual que Iron Maiden» TOBIAS FORGE

Suele decirse que si el manager de una banda es un gilipollas, probablemente es porque los propios músicos también lo son.
«Definitivamente hay una sincronía en todo eso. El artista es quién crea ese ambiente. Si yo llegase a los conciertos borracho porque me paso todo el día de fiesta, todos los demás en el equipo acabarían haciendo lo mismo. Y eso jamás funcionaría en un show de estas características. Para ser justos, debo decir que algunas veces he tenido mis momentos, pero puede ser algo caótico porque estás marcando una tendencia para el resto: ‘Si el jefe puede hacerlo, nosotros también’. Tenemos un equipo mixto con muchas mujeres y hombres. Automáticamente, eso ya hace que todo el mundo deba comportarse un poco mejor, porque de otra manera… Ya sabes, los hombres son hombres (risas). Hay que mantener cierto nivel de comportamiento”.

De todas maneras, ¿crees que la gira con Metallica ha sido la última vez que haréis de banda telonera o quizás si llega alguna oferta interesante de abrir para alguien más grande la aceptarías?
“Me la estás poniendo en bandeja para rematar (risas). No, en realidad no tengo ni idea de qué haremos. Solo sé que nuestra trayectoria durante los últimos 12 años ha sido ascendente. Por supuesto, la pandemia ha provocado una recesión para todos. Ahora mismo somos una de las pocas bandas que están de gira y obviamente la industria musical está muy preocupada. La gente aún tiene miedo de ir a los conciertos. Tienes que conseguir que vengan para que salgan diciendo: ‘Oh, dios mío. Esto es genial’. Pero puede que tengas tres amigos que no quieran venir porque teman contagiarse. Por eso estoy feliz de poder demostrar que se puede salir de gira en estas condiciones. ¿Hacia dónde iremos? No lo sé, pero cuanto más toquemos, la gente irá cambiando de mentalidad. Si vienen a vernos a un concierto como el de esta noche, van a poder tener toda la experiencia de un espectáculo de Ghost al completo. Pero si decidimos volver a ser los teloneros de otro grupo, no van a poder ver todo eso. Si estás creciendo y necesitas tocar delante de un público más grande, entonces telonearás a otros. O si tu carrera se está yendo a pique, tal vez necesites hacerlo. Pero ahora mismo siento que necesitamos cultivar nuestra propia base de fans porque costamos mucho dinero. Nuestras entradas son caras, así que tenemos que darle al público lo que pide en lugar de ser los 15 euros de más en la entrada de otro grupo. Pueda que esa gente venga a vernos al igual que a la banda principal, pero hay una gran parte de nuestro público que no son metalheads. Tenemos muchos seguidores que les gusta el indie o el punk rock y no les interesa ver un concierto de Iron Maiden o Metallica. Por lo tanto, tenemos que forzar las cosas durante un tiempo hasta descubrir si realmente vamos a ser una banda más grande o más pequeña. Si hay algún momento en el que empezamos a bajar, lo aceptáremos, pero en este momento debemos cuidar de los fans que tenemos”.

Hablando ya un poco del nuevo disco, resulta curioso que Prequelle estuviera basado en la Peste Negra y ahora Impera trate sobre el auge y la caída de los imperios cuando estamos viendo la guerra entre Ucrania y Rusia. ¿Crees que es simple casualidad, un capricho del destino o hay algo de brujería en todo esto?
“A poco que te interese la historia te percatarás que todo tiende a repetirse una y otra vez. Pienso que uno de los motivos por el que estamos aquí, en el mundo moderno, y nos impacte tantísimo que podamos estar expuestos a una pandemia, una posible Tercera Guerra Mundial o una nueva Guerra Fría, es porque nos hemos engañado a nosotros mismos pensando que la historia es algo del pasado. Ahora tenemos todas estas nuevas tecnologías, el mundo está progresando… Pero en los últimos seis o siete años, si contamos desde la aparición del ISIS, puedes ver que en Oriente Próximo e incluso en América han creado auténticas máquinas del tiempo. Están retrocediendo. En Al Raqa intentaron volver al año 400 d.C. Era algo completamente medieval. En Estados Unidos han intentando regresar 100 años atrás. Entonces, todos estamos sorprendidos: ‘¿Cómo puede pasar todo esto? Tenemos Instagram y NFTs'(risas). Y es porque la historia se repite. Es muy sencillo. Llegará un momento en el que acabarán asesinando a los dictadores y vendrán tiempos de paz”.

Tal vez eso es lo que deberíamos hacer: matar a los dictadores.
“Solo hace falta una bala (risas)”.

Musicalmente, en Prequelle ya empezaste a introducir influencias de los 80 y en Impera es incluso más obvio. Me gustaría saber cuáles son tus bandas favoritas de AOR de aquella época y qué es lo que más te interesa de ese género.
“Me gusta mucha música distinta. No fue una decisión consciente el ir en una dirección más 80’s en Prequelle. Cuando empecé a componer música para Ghost fue muy liberador porque podía mezclar todas las cosas que me gustaban. Incluso cuando comencé a tocar death metal con mis primeros grupos había influencias que tal vez no se llegaban a apreciar, pero había mucho de punk rock, de bandas sonoras de películas de terror… Con Ghost sentí que era una unión perfecta de todo ello. Había riffs oscuros dentro de canciones de AOR que estaban bien producidas. Para mí siempre ha habido algo de Bad Religion, Dickies… tanto como de Boston, Kansas, Genesis… Me gustan muchas bandas de los 80 como Journey o Toto. Adoro su musicalidad. Nunca he pretendido emular a ninguna banda, pero si tuviera que decirte una probablemente sería Queen. Eran cuatro personas componiendo y aportando ideas diferentes. Si alguien quería hacer algo barroco como ‘Bohemian Rhapsody’ o una canción sobre conducir un coche como ‘I’m In Love With My Car’, lo hacían. Así es como me gustaría que fuese Ghost. Quiero que nuestro repertorio sea tan rico y variado como sea posible, como si fuese un gran buffet”.

¿Crees que ya has compuesto tu A Night At The Opera?
“Espero que no (risas). Quiero hacer más discos. No quiero pensar en que ya hemos dado lo mejor de nosotros y estamos acabados”.

Por desgracia, lo que sí ha acabado es nuestro tiempo. Los 20 minutos que teníamos han pasado en un suspiro y muchas preguntas se han quedado en el tintero. Tal vez en el futuro haya otra oportunidad, pero después de ver el espectacular concierto que Tobias y sus Nameless Ghouls darán esa misma noche, tengo muy claro que a cada paso que den, Ghost estarán más y más solicitados. Y eso será tanto una mala noticia para mí como un indicativo de que su plan de dominación mundial marcha según lo previsto.

GONZALO PUEBLA

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