Flogging Molly son uno de los reclamos principales de la jornada del viernes del Tsunami Xixón Festival y también del Barna ‘N’ Roll el sábado en Barcelona. Hablamos con su vocalista Dave King pocos días antes de que aterrice con su tropa en nuestro país. 

Cuando en 1993, Dave King y unos amigos empezaron a tocar cada lunes en el pub Molly Malone’s de Los Angeles, poco podían imaginar que casi 30 años después la banda que surgió de todo aquello se habría convertido en una de las más reconocidas y originales de la escena punk rock y con su propio crucero temático. Aunque ahora estemos muy habituados a esa mezcla de tradición celta con distorsión en aquellos días ni el propio King tenía claro si llegaría a alguna parte.

Pero los himnos incluidos en discos como Drunken Lullabies o Float, y sobre todo un directo incendiario capaz de montar una fiesta en cualquier parte, han permitido que Flogging Molly hayan tenido una carrera envidiable. Pasado el paréntesis de la pandemia, el grupo ha vuelto a por todas con una gira americana con The Interrupters y un nuevo disco, Anthem, que publicarán el 9 de septiembre.

¿Cómo te sientes antes de estos conciertos en España?
DAVE KING «Siempre hemos tenido grandes shows en España. Por desgracia no hemos ido tanto como quisiéramos, pero después de la pandemia, tenemos unas ganas enormes. Además nos encanta tocar en festivales».

Este verano habéis girado por Estados Unidos con The Interrupters. ¿Cómo os ha ido?
«Ha sido una gran gira, y vamos a continuarla en cuanto volvamos de Europa. Son una banda muy divertida con la que tocar. El público les adora. Al igual que nosotros intentan que la gente se lo pase bien y sea feliz durante un rato. Se merecen todo lo bueno que les está ocurriendo».

¿Te sentías un poco oxidado antes de volver a girar?
«(Risas) Sí, claro. Justo antes de la pandemia íbamos a salir de gira, y habíamos ensayado bastante, pero tuvimos que cancelarlo todo. Al principio pensábamos que serían dos o tres meses, pero nunca imaginamos que pasarían dos años. Por suerte, pudimos juntarnos para hacer algún livestream y grabamos el disco nuevo, así que tampoco es como si no hubiéramos cogido un instrumento en todo este tiempo».

¿Pasaste la pandemia en Los Angeles o en Irlanda?
«En Irlanda, es donde vivimos ahora. Tuvimos suerte de poder coger un avión de vuelta justo dos días antes del confinamiento».

En septiembre publicaréis un nuevo disco, Anthem. ¿Qué nos puedes contar de él?
«Lo compusimos durante el confinamiento. Ya que no podíamos girar, decidimos hacer un disco. Volvimos a Chicago para grabar con Steve Albini, como en nuestros primeros discos. Queríamos hacer algo básico, muy crudo. No queríamos darle muchas vueltas, sino crear música tan rápido como fuera posible».

Albini rechaza que se le llame productor. En vuestro caso ¿qué os aporta?
«Albini aporta lo que tu quieras aportar. Si no sabes lo que quieres hacer, es mejor no trabajar con él. Pero en nuestro caso, la banda suena sola después de tantos años, y él es muy bueno capturando la energía de una banda tocando. Justo queríamos eso y eso es lo que Albini te da».

¿Llamar al disco Anthem es porque queríais que todas las canciones fueran himnos?
«Queríamos hacer algo muy directo, canciones que la gente pudiera cantar, especialmente después de la pandemia. En ese aspecto creo que se parece a nuestros dos primeros discos. Todo el mundo lo pasó muy bien durante la grabación y fue muy fácil, así que era el ambiente perfecto para hacer este tipo de temas».

El disco se abre con ‘These Times Have Got Me Drinking’. ¿Está basado en una experiencia personal?
«Bueno, tal como están las cosas, lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa con una buena botella de vino e intentar disfrutar de los pequeños placeres. Es una reflexión sobre lo que ha pasado, pero con un espíritu positivo. Todo los temas tienen esa actitud positiva».

Has mencionado los dos primeros discos, ¿qué recuerdas de vuestros primeros pasos como banda?
«Fueron tiempos duros, pero a la vez muy excitantes y divertidos. Nadie sabía qué esperar. El punto de inflexión fue el Warped Tour, nos ayudó mucho poder tocar por todo el país y que la gente nos viera en directo. Al principio la gente se extrañaba mucho porque veían banjos y acordeones y no lo entendía. Pero tras un par de minutos entraban de pleno. Luego hicimos una gira con The Mighty Mighty Bosstones y a partir de ahí nos consolidamos como una banda de gira. En realidad desde entonces no hemos parado hasta que llegó la pandemia».

¿Pero tenías la intención que Flogging Molly pudiera hacer carrera o al principio era solo un pasatiempo para ti?
«La verdad es que no sabíamos muy bien lo que queríamos. Simplemente tocábamos en un pub en Santa Monica y cada vez venía más gente a vernos. Se formaban colas que daban la vuelta a la manzana. Pero como te decía, en el Warped Tour nos dimos cuenta que podíamos tocar en cualquier parte y no ser simplemente una banda local. Al final si haces música que gusta a la gente, no hay límite».

En el Tsunami Festival, el jueves también tocan Dropkick Murphys. ¿Cuándo los escuchaste por primera vez?
«Los seguí desde el principio. Siempre hemos estado conectados. Nunca nos lo hemos tomado como una competición. Al final creo que aunque tenemos cosas en común somos bandas bastante distintas. Siempre es un placer coincidir con ellos, así que espero poder verles porque hace tiempo que no los veo».

¿Tenéis planes para repetir vuestro crucero, el Salty Dog Cruise?
«¡Sí! Queremos hacerlo en noviembre de 2023. Ahora mismo estamos decidiendo qué itinerario hará el barco porque tenemos varias opciones. Nunca pensamos que podríamos hacer un crucero (risas), pero ha funcionado muy bien. Lo mejor es que vienen fans de todo el mundo. Ves banderas de Brasil, de Italia, de Estados Unidos… Es una gran celebración».

La música tradicional irlandesa también desprende ese aire de celebración, pero las letras suelen ser tristes. ¿Cómo lo explicarías?
«Tienes toda la razón. Creo que la razón es que no puedes olvidar los recuerdos, no puedes olvidar el pasado, y el pueblo irlandés ha sufrido mucho. Aunque vieras a la gente bebiendo y bailando en el pub, y parecieran alegres, la realidad era muy dura. Creo que los irlandeses siempre han intentado sobreponerse a esa tristeza ambiental. Por eso ves a chavales bebiendo en los pubs con sus padres o sus abuelos. Es una cultura muy familiar, creo que en eso se parece mucho a la española. Tenemos mucho en común. Todavía hay muchos grupos tocando música tradicional, y me alegro que Flogging Molly estemos conectados a esas raíces pero hayamos podido presentarlas a gente más joven».

¿Sigues en contacto con gente de la escena metal de los 80 de cuando estabas en Fastway?
«No demasiados para serte sincero. Por desgracia, bastantes amigos han muerto como Lemmy o Fast Eddie Clark. La verdad es que cuando no estoy de gira, me encierro en casa con Bridget (Regan, violinista -ndr.) y no socializo demasiado. Me gusta llevar una vida tranquila».

JORDI MEYA

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