Después de años de desparrame bailando en el filo de la navaja, los californianos Fidlar se cansaron de vivir según las expectativas de los demás. Almost Free, su tercer disco, es el sonido de su liberación. O casi.

Como reconoce Zac Carper, a partir de cierta edad las resacas no duran horas, sino días. Pero cuando eres el cantante de un grupo con canciones como ‘Cheap Beer’ o ‘Cocaine’ y cuyos conciertos son célebres por el descontrol y la fiesta, puede costar darse cuenta que igual hay que poner el freno de mano. Por suerte, Carper y sus compañeros Elvis Kuehn (guitarra), Brand Schwartzel (bajo) y Max Kuehn (batería) lo vieron antes de que fuera demasiado tarde. Fidlar no sólo estaban cansados de su estilo de vida, sino también de estar encasillados en el sonido surf punk de su primer disco publicado en 2013.

Por eso para su tercer álbum decidieron incorporar influencias de su amado hip hop de los 90 y reformular sus canciones. En Almost Free (Mom+Pop), publicado el pasado enero, nos encontramos a unos Fidlar más eclécticos y concienciados que nunca, pero sin renunciar a la diversión. En sus inminentes conciertos -el 6 de septiembre en la sala 2 de Apolo de Barcelona, celebrando el décimo aniversario de nuestros amigos de Binaural, y al día siguiente en el festival DCode de Madrid- podremos comprobarlo de primera mano.

En Almost Free hay ecos de Beastie Boys, Beck y Cypress Hill. ¿Fueron artistas importantes para ti cuando crecías?
ZAC CARPER “Sí, casi te diría que son los tres más importantes para mí. No sólo por sus composiciones, sino por sus producciones. Cambiaron las reglas. Lo primero que nos unió fue el hip hop. Cuando nos conocimos cada uno estaba en una banda de hip hop y la banda que nos obsesionaba a todos era Cypress Hill. Lo que les diferenciaba de otros raperos es que tenían estribillos. Leí entrevistas con B-Real en la que citaba mucho a los Beatles. Para mí hacían canciones, no sólo rapeaban sobre un ritmo”.

¿Que titulaseis el disco Almost Free significa que quizá no tuvisteis una libertad absoluta para hacer lo que queríais?
“El título tiene muchos significados. La idea era titular el disco Free, porque la música ahora se ve como algo gratis, pero empezamos a pensarlo y vimos que realmente no es totalmente gratis, es ‘casi gratis’ (risas). Era una broma divertida. Pero también tiene que ver con que se nos ha etiquetado como una banda de surf rock durante toda nuestra carrera. Nuestro primer trabajo funcionó bien y todo el mundo quiere que hagamos lo mismo en cada disco. Cada vez que hemos cambiado un poquito, hay gente que se enfada. Así que para mí este álbum era decir ‘joderos’ (risas). Nosotros crecimos escuchando y haciendo todo tipo de música. Fueron las discográficas las que inventaron los estilos para poder vender, pero nosotros nunca nos hemos sentido de una escena surf punk o lo que sea. Cuanto más escribía nuevas canciones, más veía que nos alejábamos de eso”.

¿Crees que es el disco que mejor refleja tu idea de lo que querías que fuera Fidlar?
“Teniendo en cuenta la manera en la que vemos y hacemos música, para mí este álbum es sólo el principio. Quizá al final titulemos el próximo disco Free (risas) porque todavía será más libre”.

Me imagino que la composición de este trabajo fue distinta a los anteriores…
“Sí, fue un proceso distinto. Nuestro primer disco era muy guitarrero, y también el segundo, pero en éste empezamos con las letras y melodías y construimos los temas a su alrededor. La primera canción ‘Get Off My Rock’ trata sobre la conolización y gentrificación en Hawái, así que empecé a pensar mucho en eso. Ni siquiera tenía la melodía, pero me puse a escribir sobre ello. Y luego vino el ritmo, y finalmente el resto. Así que fue completamente al revés de como solía hacerlo”.

“Ser músico es el único oficio del mundo donde la persona que te contrata te da tanto alcohol como quieras y luego te pide que hagas bien tu trabajo” ZAC CARPER

Hablando de Hawái, tú naciste allí, y aunque tenemos una imagen muy paradisiaca de las islas, lo cierto es que hay un lado oscuro con muchos problemas de alcoholismo y drogas. ¿Cuál es tu experiencia?
“Todo eso tiene que ver con la conolización y cómo llegamos a ser un estado de América. Nadie se acuerda de que era una nación soberana, y esos problemas llegaron de fuera cuando se empezó a masificar. Pero ocurre en cualquier destinación turística. Pasa lo mismo en Las Vegas, es una ciudad con una cara muy chunga”.

Tú mismo tuviste tus problemas de adicción. Y aunque lo tienes superado, de algún modo creo que todavía se percibe en tu música. No sé si te molesta hablar de ello…
“No me importa hablar de ello porque fue una parte muy importante de mi vida. Sé que lo que voy a decir sonará fatal, pero de una manera extraña todo aquello es lo que me ha dado una carrera (risas). Especialmente con el primer disco, tomaba muchas drogas, pero me inspiraron mucho. Como lo fue conocer al resto del grupo. Queríamos escribir sobre lo que sucedía a nuestro alrededor, y lo que sucedía era mucha fiesta y drogas (risas). Tengo suerte de haber salido de la adicción porque o paraba o me iba a morir”.

¿Dirías que acabaste siendo un adicto por accidente o era algo más profundo?
“Ya era un adicto cuando era pequeño. En Hawái teníamos un gran problema con las anfetas. No era un niño muy feliz y quizá intentaba compensarlo con las drogas. Pero ahora he ido a terapia, hago ejercicio, me rodeo de gente positiva… Todo eso me ha ayudado mucho”.

Siendo las drogas una fuente de inspiración, ¿tuviste miedo que al dejarlas se te acabara?
“Y tanto. Estaba aterrorizado. Pero llega un momento en el que piensas en tu vida, en si merece la pena ser un adicto para escribir música. Y la respuesta es no. Preferiría trabajar en un jodido Starbucks y ser feliz, que tocar en un grupo sintiéndome desgraciado. Si miras la historia de la música, está lleno de ejemplos. No voy a sacrificar mi vida por lo que los demás esperan de mí”.

El problema es que ser músico implica un estilo de vida arriesgado si no sabes manejarlo. Llegas a una ciudad, todo el mundo quiere estar de fiesta contigo, y al día siguiente ellos siguen con su vida, pero tú llegas a otra ciudad donde esperan otra vez que estés de fiesta. Supongo que es muy fácil caer en un círculo vicioso.
“He pensado mucho sobre ello. Ser músico es el único oficio del mundo donde la persona que te contrata te da tanto alcohol como quieras y luego te pide que hagas bien tu trabajo. Ni siquiera pasa con los actores. Es como si molara que estés jodido. Pero creo que la ideología de las estrellas del rock está cambiando, lo cual es bueno”.

¿Crees que también está cambiando en cuanto al sexo, las groupies y todo eso?
“Para serte sincero, siempre hemos tenido novia y hemos mantenido nuestras pollas dentro de los pantalones. Es raro. Pero yo no quiero que me pongan en un pedestal. Sé que muchas bandas quieren follar a lo loco, y sé que la gente espera de nosotros que seamos así y seamos unos fiesteros, pero la realidad es que no hubiéramos llegado muy lejos si hubiésemos vivido ese cliché”.

La mitología del rock’n’roll está cambiando…
“Sí, pero eso es bueno. La realidad es que el hip hop ahora es más grande que el rock, pero para mí es positivo (risas). El rock ha sido popular durante muchos años, así que ya está bien que otra cosa tome ese puesto. Es puro capitalismo (risas), una cosa sustituye a otra”.

Volviendo a Almost Free, tiene un rollo muy de Los Ángeles, pero al mismo tiempo habla de temas más universales. ¿Dirías que es una influencia de haber girado tanto?
“Sí. Viajamos mucho y cuando volvemos a casa, ya no es nuestra casa, las cosas cambian cuando estás fuera. Especialmente la zona donde vivimos, East LA, cada vez que volvemos está más gentrificada, es muy raro. Todos nuestros vecinos se tienen que ir porque los alquileres no paran de subir. Pero estando de gira vimos que no es un problema sólo de Los Ángeles, es algo que está ocurriendo en todo el mundo. Y por desgracia no creo que tenga solución. Las comunidades pueden defenderse, pero al final el dinero lo puede todo. Es así. Especialmente en América, es una locura. Cuando giramos, muchas veces me quedo en el país donde estamos o viajo por la zona unos días. Y recientemente estuve en Indonesia y noté que la gente parecía un poco más feliz. Se puede vivir con menos”.

Has colaborado a menudo con SWMRS. En cierta manera, son como una versión para todos los públicos de lo que hacéis vosotros. ¿Cuál es tu relación con ellos?
“Es curioso porque ayer por la noche estuve trabajando con ellos (risas). Sí, produje su primer disco y les ayudé en el segundo, para mí son como familia. Cuando conocí a SWMRS había una escena muy chula de rock garagero en el sur de California, con Burger Records y todo eso. Era una gran comunidad, pero las cosas fueron cambiando. Fidlar no éramos suficientemente garaje para la gente de Burger Records, ni suficientemente punks para la escena punk, ni suficientemente indies para la escena indie… estábamos como en medio de todo y nada, y creo que acabamos montando nuestra propia escena con SWMRS y The Frights. Por eso son las dos bandas con las que pienso seguir colaborando, me siento conectado a ellos”.

Una de las sorpresas de vuestro disco es la colaboración de K.Flay en el tema ‘Called You Twice’. ¿Cómo reaccionó cuando se los propusisteis?
“Esa historia es divertida (risas). Llevo tiempo siendo amigo de K.Flay y siempre me ha gustado su música. Un día me llamó y me dijo ‘¿Quieres escribir una canción?’, y justo el día antes había roto con mi novia de tres años, así que le dije que no estaba de humor… Pero me dijo ‘tío, ahora es cuando tienes que escribir una canción. Vengo para tu casa’. Así que vino a mi estudio, nos emborrachamos y escribimos ‘Called You Twice’”.

¿Has superado ya la ruptura?
“Sí, ya sabes, es cuestión de tiempo. Ahora tengo una relación que de verdad quiero tener (risas)”.

También he leído por ahí que ‘Good Times Are Over’ está relacionada de algún modo con Bring Me The Horizon. ¿Puedes explicarlo?
“Bueno… (Risas) Es curioso cómo cuando dices algo a la prensa inglesa lo magnifican todo (risas). En la canción hay una frase que dice ‘Sólo estoy contento cuando estoy deprimido’ y pensé en esa frase cuando vi a Bring Me The Horizon en el festival de Reading. Todo el público estaba súper feliz viéndolos, pero cuando conocí al grupo me parecieron gente muy triste (risas). Así que me pareció divertido que su tristeza hiciera feliz a la gente”.

JORDI MEYA