No es nada habitual que una banda logre mantener la misma formación a lo largo de más de dos décadas. Es esa relación indestructible la que explica, en parte, que la música de Clutch suene de manera tan compacta… por muchas malas decisiones que hayan escrito en su libro.

Corría el año 2012, festival Sonisphere en Madrid. Sobre las tres de la mañana y con un largo retraso, acumulado por culpa de Metallica, apareció la banda encargada de dar cierre a dos jornadas extenuantes. Neil Fallon agarró el micrófono y sentenció: “Good morning, let’s go party!”. Y ahí fue donde nació mi amor incondicional por Clutch. Acumulando más de 25 años juntos por la carretera, la banda de Maryland ha conseguido consolidar su propio estilo destilado en swing, blues y rock’n’roll con un toque personal de humor ácido. Su duodécimo disco sigue oliendo a whisky, tabaco y noches en vela. Book Of Bad Decisions (Weathermaker) ofrece pocas sorpresas, pero a su vez presenta el sello distintivo de la banda más maduro y fortalecido. Y visto lo visto, pocas deben ser las malas decisiones musicales que habrán tomado a lo largo de estos años. Clutch todavía pueden presumir de saber mantener la calidad en sus composiciones pese a no descubrirnos nada muy nuevo. Imposible no quedar rendidos ante su elegancia y una actitud rebosante de flow. Asimismo, el éxito de este cuarteto que completan los inseparables Tim Sult (guitarra), Dan Maines (bajo) y Jean-Paul Gaster (batería) se ve reflejado en un gran puñado de público fiel allá donde van.
Solventando la diferencia horaria y antes de sumirse en la gastronomía y los destilados de la ciudad de Nueva Orleáns, conseguimos que Neil nos reserve un hueco en su día libre para hablar sobre cómo está funcionando la gira que escribirá un nuevo capítulo en su libro particular.

¡Hola Neil! ¿Cómo va todo?
NEIL FALLON “¡Bien! Justo empezando el día en Nueva Orleáns, Louisiana, en nuestro día libre”.

¿Ah sí? ¿Tocasteis allí ayer o lo haréis esta noche?
“En realidad, ni lo uno ni lo otro. Tocamos ayer por la noche en Dallas y nuestro próximo concierto es en Orlando, Florida. Nueva Orleáns es uno de los rincones que queda entre los dos puntos, y es un sitio divertido para pasar un día libre”.

Ya me imagino… La verdad es que nunca he estado ahí y es un lugar que me encantaría visitar por toda la historia musical que tiene a sus espaldas.
“Sí, siempre suceden movidas musicales por aquí”.

Ahora mismo estáis en plena gira por Estados Unidos y Canadá junto a Sevendust y Tyler Bryant & The Shakedown, ¿qué tal os va?
“Bueno, justo acabamos de empezar la segunda semana de la gira. Estamos acabando de coger el ritmo. No habíamos hecho una gira tan larga en algo más de un año. Tocamos muchas fechas sueltas, en festivales y cosas así. El cartel de la gira con Sevendust y Tyler Bryant & The Shakedown es alucinante, es todo lo que podemos pedir”.

¿Y qué tal están funcionando las nuevas canciones en directo?
“Creo que bien, ya sabes, cada vez que tocamos nuevas canciones, ya sea ahora o 15 años atrás, la gente está más pendiente de escucharlas porque todavía no las han memorizado. Están absorbiendo el nuevo material, pero parece que el público ya va eligiendo sus favoritas”.

¿Cuántos temas nuevos estáis tocando? Porque el nuevo disco tiene 15, es muchísimo material…
“Ya… con los nuevos discos cada vez se va haciendo más y más difícil hacer un setlist. Solemos tocar unas 17 canciones cada noche, y de éstas unas seis son nuevas canciones”.

Book Of Bad Decisions salió el 7 de septiembre a la venta, pero la campaña de prelanzamiento del disco contó con cuatro singles, cuatro videoclips y dos picture disc de 7’’ de edición limitada. ¿Crees que habéis dado con la mejor fórmula de incidir en el mercado musical?
“La verdad es que fue idea del mánager del sello, ya que nos quedamos muy impresionados con la campaña que hicieron Queens Of The Stone Age, que fue muy cercana. Nosotros acabamos el álbum en enero, pero como normalmente el verano no es buena época para sacar un nuevo trabajo, preferimos dejarlo para el otoño. Y supongo que hoy en día todo depende mucho de las redes sociales. Ya sabes… ir sacando material para mantener a la gente hablando sobre ello, porque la atención de la gente es a corto plazo, y tienes que seguir alimentando su interés. No creo que lanzásemos los singles únicamente para que fuesen pinchados en la radio, sino simplemente para mantener a la gente hablando de ello y memorizar lo que iba a venir el 7 de septiembre. Los singles funcionan”.

Vaya, me parece curioso, ya que pensaba que era una estrategia para acercarse al público más joven que está acostumbrado a consumir música de otra manera, a través de plataformas como YouTube, escuchando singles en vez de discos íntegros…
“Sí, es una buena forma de lidiar con eso. También es una de las razones por las que incluimos 15 canciones en el disco. Originariamente íbamos a poner unas diez u once, pero viendo lo que pasó con los temas de Psychic Warfare y Earth Rocker, los cuales nosotros tratamos como caras B, más que singles, y al lanzarlos tiempo más tarde nadie fue consciente de ello y nadie pensó que lo fuesen; en esta ocasión preferimos lanzar todo de golpe. Estamos en un mundo digital, pero por suerte nosotros mantenemos un público que todavía compra vinilos, CDs y un montón de material”.

Desde luego, yo que estoy en ese lado, te aseguro que se aprecia mucho que las bandas todavía se preocupen por sacar este tipo de material, caras B, rarezas…
“A mí me encanta el estándar que ha funcionado durante muchos, muchos años, es genial y no creo que esté muerto. Pero al mismo tiempo, sé que un chico de 18 años no lo entiende del mismo modo que tú y yo lo hacemos, así que tenemos que ocuparnos de las dos maneras”.

Reconozco que me he reído bastante viendo vuestros nuevos videoclips, sobre todo con el de ‘In Walks Barbarella’. ¿Cómo se os ocurrieron?
“Todas estas ideas vinieron de Dave Brodsky. Para ser honestos, a nosotros no nos gusta grabar vídeos, no es nuestro punto fuerte, así que lo hicimos de una forma sencilla. Grabamos ‘Hot Bottom Feeder’ y ‘How To Shake Hands’ en un día. Y el de ‘In Walks Barbarella’ lo hicimos todo delante de un croma verde y no nos tomó más de seis horas. Fue el encargado de postproducción quien propuso la idea, ya que es un gran fan de los cómics. Lo que me gusta de estos vídeos es que refuerza los lyric videos, me gusta que se vean las letras porque me gusta que la gente sepa lo que estoy cantando, y eso es lo que quería hacer. Que fuese un vídeo tradicional y un lyric video al mismo tiempo”.

A eso se suma que en la mayoría de tus letras es como si nos contases una historia, como si fueses una especie de narrador. ¿Crees que así la gente entiende mejor tu mensaje o se interesa más por tus temas?
“Sí. Hay un montón de bandas de las que me encanta su música, pero no entiendo de qué me están hablando, y eso me irrita. A mí me gusta hacerlo así, explicando historias cortas… o al menos, eso intento. Pero de todos modos, eso es sólo una parte de la ecuación, ya que al final toda la canción tiene que ser buena”.

Para este álbum habéis cambiado a Machine, el productor de vuestros últimos tres discos, por Vance Powell. ¿A qué se debe este cambio?
“Sin duda no ha sido porque estuviésemos descontentos con el trabajo de Machine en todos estos discos, pero creo que cualquiera que intenta crear o hacer cosas nuevas quiere probar elementos nuevos, eso es lo que la creatividad significa. Queríamos a Vance para el álbum ya que habíamos escuchado varios de sus anteriores trabajos y sonaban fenomenal, aun sabiendo que él tiene más experiencia con la música country. Su principal experiencia es con el sonido en directo y el hecho de que saliera con nosotros de gira le dio muchas ideas al vernos tocar en vivo. Ha conseguido recrear nuestro sonido en directo lo mejor posible”.

Por lo que sé, la decisión de incluir una sección de vientos en ‘In Walks Barbarella’ fue suya, ¿no?
“Todo el material ya estaba grabado, así que no pudo decidir sobre la producción ni pudo cambiar casi nada de las canciones porque ya estaban acabadas. Pero sí que nos dio la gran idea cuando nos vio tocar ‘In Walks Barbarella’ en vivo de incluir una sección de vientos y dijimos ‘vale, ¡vamos a intentarlo!’. Ya habíamos hecho algo parecido en ‘The Elephant Riders’, así que ahora nos estamos comiendo la cabeza sobre cómo podemos incluir esa sección en los directos. Sigue funcionando sin eso, pero es una parte muy guay”.

¿Entonces de momento no lo lleváis al directo?
“Tocamos sin eso. Dan y Tim hacen los sonidos con su bajo y guitarra, pero estamos acabando de encontrar bien ese sonido. Quizás eventualmente busquemos músicos locales y los invitemos a tocar esas partes. No es viable llevar a tres personas de gira sólo para tocar una canción, así que escogeremos algún día y haremos que suceda de manera local”.

“Prefiero que la gente sepa quiénes somos que no lo contrario, que no sean capaces de reconocer a la banda en las canciones porque tu sonido no es único”

Clutch habéis desarrollado un sonido muy característico. Creo que en cierto modo es positivo, porque con tan sólo escuchar 5 segundos se os reconoce, pero también juega en vuestra contra porque a veces no existe un margen de sorpresa. ¿Cómo lo ves tú?
“Bueno… siempre sonamos como nosotros porque somos cuatro personas. Es como una especie de voz colectiva. Prefiero que la gente sepa quiénes somos que no lo contrario, que no sean capaces de reconocer a la banda en las canciones porque tu sonido no es único. Prefiero sonar único que despertar una sensación parecida a ser el McDonald’s del rock’n’roll, ya sabes a lo que me refiero, ‘las hamburguesas más musicales’. Hemos intentado cosas diferentes, pero al final todo suena como nosotros porque somos los mismos cuatro tíos”.

Este disco tiene una esencia mucho más funk que los anteriores. ¿Te sientes más influido por este género en la actualidad?
“Definitivamente la forma de tocar la batería de Jean-Paul siempre ha tenido mucho swing, y hemos tenido esa influencia desde nuestros inicios. Los Go-Go han tenido mucha influencia en nosotros y tienen esa formación basada básicamente en funk. Creo que en general nuestra música está diseñada para ser bailada. Incluso cuando sacudes tu cabeza es una forma de baile. Cuando entramos a grabar discos queremos que suenen justo así, es algo que ocurre de forma natural. Creo que es importante seguir tu instinto y no pensar demasiado”.

Y por lo que parece, tu instinto te llevó hasta Black Sabbath, ¿no? El tema ‘A Good Fire’ trata de la primera vez que los viste en directo…
“¡Casi! Es una canción que habla de la primera vez que escuché Black Sabbath. Es como el guión de una película. Octubre, noviembre… ya sabes, primer día de instituto, hay una fiesta, entonces se hace una fogata y alguien pone Black Sabbath en el radiocassette. Yo nunca los había oído antes. No he tenido hermanos ni hermanas mayores que me introdujesen a ese material. Recuerdo escuchar las canciones que abren los discos y asustarme, pero me gustaba. A veces, que la música te estremezca, es divertido. Y el riff de ‘A Good Fire’ me recuerda a Black Sabbath, a algo del Vol. 4., pero no tenía muy claro sobre qué escribir… así que fui a lo obvio, a tratar de emular a Black Sabbath de algún modo. Muchas de las letras de Black Sabbath van de la mortalidad y la muerte. Y esta canción va de mí mismo echando la vista atrás con 13 años hasta ahora, que tengo 47, así que de alguna manera, es como si se tratase de mi propia mortalidad”.

¿Crees que el sentido del humor es el mejor remedio para no caer en un mensaje catastrofista?
“Disfruto del humor, aunque no intento hacer álbumes con los que reír a carcajadas. La vida es corta y tienes que tener toda la diversión que puedas mientras estás aquí. De todos modos, nuestra música es seria, como en la canción ‘Lorelei’, no puedes dejar mucho espacio para el humor en ese tema. Pero luego canciones como ‘How To Shake Hands’ las escucho con una sonrisa en mi cara. Creo que el humor bien llevado puede ser muy crítico, es un fenómeno de la cultura contemporánea, porque cuando veo a la gente en los conciertos de Clutch, el público está sonriendo y eso siempre es agradable”.

Ahora que el disco ya lleva unas semanas en el mercado, ¿crees que has tomado alguna mala decisión?
(Risas) Uy… tengo cientos de ésas. Creo que podría pasarme todo un día al teléfono para explicártelas todas. Mientras puedas detectar el haber tomado una mala decisión, puedes aprender algo para no repetirlo una y otra vez. De todos modos, ayer volví a tomar una mala decisión bebiendo demasiado whisky (risas)”.

ALBA RODRIGO