Como con tantas otras bandas, y sus correspondientes discosBiznaga no han podido escapar del momento por el que estamos pasando. Un escenario que ya precedían en Gran Pantalla, aunque como reconocen, incluso se quedaron cortos.

El cuarteto madrileño estaba a punto de caramelo para dar un nuevo paso en esa línea ascendente en la que están metidos desde que captaran nuestra atención gracias a un debut tan redondo como Centro Dramático Nacional. Seis años después, en marzo presentaban Gran Pantalla (Slovenly Recordings), su tercer álbum, donde si quedaba algún resquicio de hype artificial, éste quedaba totalmente eliminado con su obra más maduro. Un disco en el que Álvaro Garcia (voz guitarra), Pablo Garnelo (guitarra), Jorge ‘Milky’ Ballarín (batería) y nuestro interlocutor, el bajista Jorge Navarro, daban ya un golpe maestro sobre la mesa, creando un álbum conceptual que, desgraciadamente, ha sido mucho más realista de lo que ellos pudieron nunca imaginar mientras lo estaban creando.

He estado repasando alguna de vuestras entrevistas justo cuando salió el álbum, pero con lo que explotó tan solo unas semanas después parece que hablamos de otro mundo.  ¿Cómo veis Gran Pantalla en contexto actual?
JORGE NAVARRO “Pareciera que se hubiera producido una fractura temporal a mediados de marzo de 2020. Echar la vista atrás y remontarse a cualquier momento anterior supone un doloroso ejercicio, no sólo de memoria, sino de abstracción emocional. Es como si el mundo se hubiera detenido en seco cuando iba una velocidad vertiginosa, y ahora que empieza a moverse, se descubriese envejecido por la inercia de la propia aceleración en la que se encontraba antes de tan abrupta frenada”.

¿Hasta qué punto resulta frustrante tener vuestra obra más compleja y no poder compartirla en un escenario? ¿Cómo afrontáis este periodo como banda?
“Ha resultado altamente frustrante. Hemos pasado por todas las etapas y al final hemos acabado por asimilar que este año ha sido una especie de gran no-lugar, un espacio temporal de tránsito entre el año pasado y el que viene”.

La temática del álbum, que gira en torno a la tecnología y sus peligros, cobra un nuevo sentido en unos momentos en que la comunicación y las relaciones están menos humanizadas que nunca. Si tuvierais que escribir sobre esto ahora ¿sería vuestra crítica y visión todavía más extrema?
“Desde luego sería más extrema. Recientemente hemos compartido por redes sociales algunas reflexiones sobre los acontecimientos de este año y su relación las ideas planteadas en nuestro disco. Mantenemos que Gran Pantalla ha sido desbordado por su propio discurso. Muchas de las cosas allí preconizadas se han radicalizado este año. 2020 no sólo ha confirmado el sentido crítico del álbum, sino que lo ha amplificado”.

Al ser un disco con una temática completa, ¿la composición del disco fue encarada de otra manera? ¿Ibais trabajando con una estructura ya pre concebida?
“Supuso una manera nueva de acercarnos a la creación de un disco, a cómo afrontar cada canción de forma independiente y, a la vez, como parte de un conjunto cuyo concepto debía ser homogéneo. Ha sido interesante, estimulante y, en algunos momentos, desquiciante ponernos a prueba de esta manera. En cualquier caso, hemos quedado muy satisfechos con el resultado y estamos convencidos de salir fortalecidos y aún más seguros de nuestras potencialidades como grupo”.

Zen Arcade de Hüsker Dü, SettingSons de The Jam o Los Demenciales Chicos Acelerados de Eskorbuto son álbumes ‘conceptuales’ de bandas que tienen algún tipo de similitud con lo que hacéis. ¿Fueron algún tipo de inspiración?
“Todos los discos que nombras nos gustan a algunos o todos los miembros del grupo. En el proceso de composición de Gran Pantalla, cualquier disco pop más o menos conceptual, fue susceptible de ser objeto de inspiración”.

Esos discos que fueron grabados hace más de 30 años, o 40 incluso, hablan de escapar de un mundo sin esperanza para, normalmente, encontrarse con otro igual de terrible. ¿Creéis que se escapismo ahora lo hace la gente a través de la pantalla de la que habláis?
“Una de las líneas argumentales fuertes del disco es que la pantalla constituye un gran elemento emisor de sentido, duplica el mundo real y lo dota de un nuevo sentido virtual para que habitemos en él. Por lo tanto, inevitablemente, al simular y aumentar el mundo que conocemos, está a su vez proponiendo una evasión del mismo”.

Comparado con Sentido del Espectáculo ¿pensáis el salto que habéis dado como banda, es mayor que el que había entre éste y Centro Dramático Internacional? 
“Es difícil valorar esto si tenemos en cuenta que el contexto de este año no ha sido el más propicio para desarrollar en directo Gran Pantalla. Sería algo injusto no considerar esta variable tan determinante. Nosotros estábamos convencidos de que este año iba a suponer un antes y un después en la carrera del grupo. De alguna manera así ha sido, pero no de la que esperábamos. Si obviamos esto, creo que el verdadero salto se produjo entre Centro Dramático Internacional y lo que habíamos hecho antes, a partir de ahí, el crecimiento ha sido bastante orgánico”.

Aunque vuestra música transmite inmediatez, siempre tengo la impresión, ya desde el primer álbum, que vuestros temas están más trabajados y se les da más vueltas de lo que puede parecer en un principio.
“Sin ser unos obsesos, los temas se trabajan bastante antes de darse por concluidos. Lo que ocurre es que la mecánica compositiva tiende a funcionar con mayor soltura y seguridad conforme se ejercita, y al final en estos últimos seis años hemos cogido bastante callo en el trabajo de local”.

Aunque la palabra punk se utiliza mucho para definir a Biznaga, creo que musicalmente sois muchos más complejos.  Aunque vuestra música sí que tenga muchos elementos del punk, cada vez disfrutáis más jugando al despiste. ¿Es así y tiene algo de premeditación?
“Siempre, desde el principio, hemos dicho que hacemos pop. Y, aunque eso sí respondía a una intención premeditada de despistar al personal, paradójicamente tenía bastante sentido. El punk siempre ha sido una gran influencia en nuestra música, pero no ha sido la única. Somos cuatro personas con gustos bastante diversos. No nos interesan los dogmatismos y disfrutamos igual de Eskorbuto que de Brian Eno; de Enrique Morente que de Alton Ellis; de Burzum que de New Order o de Héctor Lavoe que de Mission of Burma sin que por ello, necesariamente, se refleje esto en lo que hacemos”.

“La parte virtual no es suficiente para nosotros, necesitamos salir y tocar para sentir, y hacer sentir, que esto es algo real” JORGE NAVARRO

¿Cómo veis ahora mismo la música de guitarras?
“Como en el resto de músicas. Se están haciendo cosas interesantes y cosas no tan interesantes”.

Vuestra música por mensaje, fuerza, etc… sería perfecta para captar a un chaval de 20 años, pero sin embargo a esa generación les cuesta mucho conectar con esta música de guitarras. ¿Cuál es vuestra explicación a esto?
“Por todos es sabido que la industria musical funciona por ciclos estéticos o tendencias estilísticas que son explotadas comercialmente hasta que son agotadas. En este momento el público más joven no se identifica masivamente con la música de guitarras, es cierto. Y de alguna manera está bien que esto sea así para que las formulas se revisen, y no se caiga en el acomodamiento creativo y la repetición ad infinitum. Por otro lado, siempre habrá chavales que se sigan identificando con un sonido como pueda ser el de Biznaga. Tenemos fans de menos de 25 años y algunos de ellos, a su vez, hacen música de guitarras también. Lo importante es que los chavales sean exigentes y críticos con la música que les rodea, sea o no de guitarras, para que se acerquen a ella con el mayor criterio e independencia posible. Además, precisamente por tratarse de ciclos, es cuestión de tiempo que vuelvan las guitarras. Ya se vivió una caída y, posteriormente, un auge de la música de guitarras durante los años 80, por ejemplo”.

Cuando se pueda volver a los escenarios ¿creéis que para una banda como Biznaga puede salir favorecida de una nueva manera de consumir música en directo?
“Totalmente. Biznaga es una banda que obligatoriamente requiere del directo para dotar de un sentido completo la propuesta que plantea. La parte virtual no es suficiente para nosotros, necesitamos salir y tocar para sentir, y hacer sentir, que esto es algo real”.

¿Será Biznaga una banda diferente de la que era una vez empiece a rodar el mundo de nuevo?
“En más de un sentido, sí”.

RICHARD ROYUELA