Siguiendo con su plan de dominación global, Asking Alexandria no han querido perder el tiempo, y un año y medio después de Like A House On Fire, vuelven a la carga con nuevas canciones, pero con las mismas ambiciones.

Desde que Danny Worsnop decidiera volver al Asking Alexandria en 2016, la banda británica dio un golpe de timón en su dirección musical. El sonido más orientado al metalcore de los inicios, dejó pasó a un hard rock con influencias metal cuyo objetivo parecía ser facturar estribillos lo más gigantescos posibles y conquistar, de una vez por todas, el mercado americano. Y la verdad es que teniendo en cuenta que no pudieron girar por la pandemia, su plan funcionó bastante bien.

Ahora toca rematar la faena con See What’s On The Inside (Better Noise Music), un disco en el que Worsnop y sus compañeros -Ben Bruce (guitarra), Cameron Liddell (guitarra), Sam Bettley (bajo) y James Cassells (batería)- han buscado la inspiración en las bandas que les inspiraron de niños como AC/DC, Metallica, Queen o Nirvana para acabar sonando como ellos mismos. Hace unos días teníamos la oportunidad de conectarnos vía Zoom con el simpático James.

El título See What’s On The Inside da a entender que habéis querido mostrar más que nunca lo que tenéis dentro. ¿Es realmente así?
JAMES CASSELLS “Sí. Este disco es particularmente honesto. Muestra más quiénes somos como músicos y lo que realmente queremos hacer. Suena tal como lo grabamos, sin trucos… Todo iba enfocado en esa dirección, y por la respuesta que ha tenido el single ‘Alone Again’, parece que hemos acertado (risas)“.

La verdad es que vuestros primeros discos pecaban en mi opinión de estar demasiado producidos, con demasiados efectos. 
“Sí, realmente este disco es más básico. Pero cuando hicimos los primeros discos, eso era lo que nos gustaba, no fue un accidente. Queríamos sonidos grandiosos, casi ridículos, pero ahora nos importa más capturar cómo suena el grupo cuando tocamos juntos. Dedicamos mucho tiempo a conseguirlo. Creo que el sonido de batería es increíble en este disco, y el tono de las guitarras también. Usamos amplis y pedales reales, apenas nada digital. Creo que este enfoque ha sido muy beneficioso para las propias canciones. Se ve realmente lo buenas que son”.

En el disco homónimo de 2017, en el anterior, Like A House On Fire, y aún más en este, Danny canta de manera muy distinta, con más inflexiones cercanas al R&B que al metal. ¿Te sorprendió su manera de cantar cuando regresó al grupo en 2016?
“Somos una banda que está orgullosa de tener gustos muy variados. Creo que por ese motivo, cada disco tiene su sabor especial. A mí me gusta mucho como canta Danny ahora, en las estrofas es muy rítmico, y eso lo hace muy interesante. Es como añadir un nuevo ingrediente a la receta”.

Desde luego ahora no estáis tan encasillados en el metalcore, os veo más como una banda de rock duro que puede hacer lo que quiera. ¿Os sentís liberados?
“No lo sé… Incluso en nuestros inicios siempre estuvimos influenciados por bandas clásicas de metal, y nunca lo escondimos, pero quizá ahora sea más evidente por lo que decía antes sobre la producción”.

De hecho este disco lo hicisteis a la vieja usanza, estando todos juntos en Nashville para componer y grabar.
“Mira, aunque todos vivimos en Estados Unidos, unos viven en una costa, otros en la otra, estamos separados por miles de millas. Así que en el pasado la única manera de ser productivos era juntarnos cuando podíamos, íbamos haciendo distintas sesiones, y volvíamos a casa. Pero debido a la pandemia, por suerte o por desgracia, esta vez teníamos todo el tiempo del mundo. Así que decidimos juntarnos el tiempo que fuera necesario, y en cierta manera reagruparnos como banda. Estábamos en un estudio en la ciudad de Franklin, que esta cerca de Nashville, pero es muy pequeña. Tuvimos toda la tranquilidad del mundo. Fue una gran experiencia. Ya no sólo a nivel musical, sino porque lo pasamos muy bien como amigos, y tuvimos la oportunidad de hablar de muchas cosas, Funcionó tan bien que a partir de ahora vamos a seguir haciéndolo así. “.

Mucha gente piensa que sois una banda americana, pero en realidad sois ingleses. ¿Decidisteis mudaros a Estados Unidos por que era la única manera de que el grupo pudiera crecer allí?
“Fue por varias razones. Estábamos muy influenciados por la escena americana, así que pensábamos que podíamos encajar muy bien. Además, Estados Unidos es enorme. Realmente tienes que dedicarle mucho tiempo si quieres llegar a todas partes. Una banda británica lo tiene relativamente fácil para girar por Reino Unido y Europa, pero América es otra historia. Así que pensamos que si iba a ser el sitio más difícil para triunfar, quizá debíamos centrar todos nuestros esfuerzos en conseguirlo, y eso implicaba venirnos a vivir aquí”.

“No me arrepiento nada. Todo lo que pasó es lo que ha hecho
que nos ha llevado aquí” JAMES CASSELLS

Ahora el éxito de un grupo se contabiliza por escuchas y visionados en las plataformas digitales. Cada día puedes saber exactamente cuánta gente y dónde te están escuchando. ¿Os ha influenciado eso en el rumbo que ha tomado el grupo en los últimos años?
“Nunca nos hemos sentado a escribir canciones comerciales porque sí, pero lo curioso es que, casi sin quererlo, hemos conseguido más hits en los últimos años. Obviamente queremos tener éxito y llegar a más gente, y probablemente si quitas los gritos y los breakdowns, sea más fácil conseguirlo, pero al final siempre queremos hacer música con energía, que literalmente te arrastre, que te haga mover, bailar, y creo que sigue siendo lo suficientemente cañera como para que guste a nuestros antiguos fans”.

Una canción que podría ser un hit es ‘Never Gonna Learn’ con esa parte silbada. ¿Cómo surgió?
“Pues mira, eso es un poco de lo que te hablaba. Teníamos una idea muy clara de lo queríamos hacer desde que hicimos la maqueta. Por ejemplo, el cambio de tempo en el puente. Queríamos un tema de rock que la gente pudiera cantar en el bar, una especie de himno”.

Los baterías soléis tener una visión diferente a la de restos de músicos de un grupo. No sé si es porque en el escenario tenéis una visión más general, o porque no entráis en las luchas de egos. En cualquier caso, me gustaría tener tu perspectiva sobre cómo han crecido tus compañeros, a nivel personal, desde que empezasteis.
“Tienes que tener en cuenta que empezamos el grupo siendo adolescentes. Ben y yo, que éramos los mayores, teníamos 19. Cameron tenía 16. Así que literalmente hemos pasado nuestra vida adulta juntos. Nos hemos convertido en los hombres que somos ahora juntos. Hemos pasado por todo. Como cualquier persona, hemos tenido momentos duros, otros buenos, hemos tenido relaciones que han empezado y han terminado, pero todo nos ha ayudado a crecer. Ahora veo a mis amigos creando sus propias familias, casándose, sentando la cabeza, y me parece algo increíble. Haber sobrevivido a todas las locuras posibles en estos más de diez años es fantástico. Si Asking Alexandria sigue siendo un grupo es porque hemos aprendido de todas esas experiencias”.

¿Tú también tuviste tus momentos de locura?
“Sí, sí. Todos hemos hecho cosas estúpidas (risas). Pero no me arrepiento nada. Todo lo que pasó es lo que ha hecho que nos ha llevado aquí”.

La verdad es que no mucha gente, yo el primero, hubiera apostado a que Asking Alexandria llegarían a grabar siete discos.
“Sí, está claro. Por eso me siento tan feliz. Mucha gente dudó de nosotros. Había muchas dudas. Pero hemos sido perseverantes y nos hemos mantenido unidos. Así que quien ríe último… (Risas)“.

JORDI MEYA