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Crónica – Elder (Madrid)

Un señor bolazo.

FECHA: 9 DE NOVIEMBRE DE 2018
LUGAR: SALA NAZCA (MADRID)
PROMOTOR: ROUTE RESURRECTION

Tras dejarnos el pasado mayo con la mandíbula en el suelo a su paso por el Kristonfest había ganas y muchas de poder ver a Elder en todo su esplendor. No es para menos, porque cualquiera que se haya detenido a escucharles habrá apreciado que se trata de una de las formaciones más especiales que hayan salido de la escena stoner en bastante tiempo.

Por muy compleja que sea su mezcla de psicodelia, progresivo y post rock con el género desértico, hay algo (en realidad mucho) en sus “comprimidos” de 10 minutos capaz de enganchar a los más inquietos. Que en su concierto además les acompañasen nuestros buenos amigos de Cobra no hacía más que aumentar la expectación ante la cita.

Prescindiendo esta vez de Ekain, que se encontraba haciendo otro bolo con Morgan, el conjunto vasco apareció en escena como solo saben hacerlo: yendo a por todas y sin bacilar. De hecho, abrieron con ‘Red Tops’ y ya nos tenían a su merced. Siendo una de las fechas de cierre de la gira de Riffyard, cayeron varias de su último álbum (‘Night Call’, ‘Come On Now’, ‘Rosebud’), pero también recuperaron bastantes de su debut The Strong Arm Of The Rock, como ‘Miyagi’, ‘General Lee’ y la final ‘Life Is Too Short To Drive Slowly’ en la que Lete no dudó en acercarse a nosotros. Un pedazo de frontman de los pies a la cabeza que ayudó a caldear el ambiente.

No tardaron demasiado en ocupar el escenario los protagonistas de la noche, y si bien Cobra es una de esas bandas de las que no te gustaría tener que salir a tocar después de ellos, Elder nos hicieron levitar desde la monolítica ‘Dead Roots Stirring’. La incorporación como segundo guitarra y teclista de Mike Risberg ha sido fundamental para dar más empaque y detallismo a sus interpretaciones en vivo, y la sección rítmica con el bajo de Jack Donovan repartiendo estopa como si fuese una guitarra más hacen el resto. Pero si hay que destacar a alguien del grupo, ese es sin duda Nick DiSalvo. A día de hoy me atrevería a decir que es uno de los mejores hachas que existen en la actualidad, haciendo gala de una versatilidad y recursos inagotables para tocar directamente lo que le salga de ahí. Para él, el mástil no esconde secretos, sino que parece una extensión de sí mismo. Increíble verle construir ese muro sónico arropado por los teclados en ‘Starving Off The Truth’ o poniendo la sala patas arriba con el riff de ‘Compendium’ mientras ondeaba su larga melena.

Lo que le falta como vocalista lo suple con creces a las seis cuerdas. Imposible apartar la vista. Todo un maestro con apenas 29 años. Para que luego digan que ya no quedan guitar heroes. Decir que cuando acabaron la faena con ‘The Falling Veil’, los siete temas que habían repartido a lo largo de hora y media se nos llegaron a hacer hasta cortos. Señal inequívoca de que aquello fue un señor bolazo.

GONZALO PUEBLA