El primer recuerdo que tengo del fútbol es el de coleccionar cromos de la Eurocopa del 88. Luego de Tendillo y “La quinta del Buitre”. De lo que no logro hallar reminiscencias es de quién entrenaba al Barça antes de Cruyff.

Y es que el holandés marcó época. No sólo por ser capaz de ganar la Copa de Europa, sino también por ser el ingeniero de un modelo que apuesta por una política de cantera capaz de generar las condiciones idóneas para el desarrollo de futbolistas.

Nunca antes hubo una pasión tan desbordante por los festivales de música. Además, se da la circunstancia de que todos ellos presumen de afluencia masiva y de influencia intensiva. Viveiro, Vitoria, … ciudades y pueblos que se transforman y generan el ya conocido ‘impacto económico’, el cual crea puestos de trabajo, intereses partidistas en los gobiernos locales y ventas a doquier de merchandising. Sin embargo, una pregunta asalta mi cabeza; una vez que se acabe esta “FiebreFest” ¿qué quedará?

Quizá el resultado sea un tejido resistente donde bandas, promotores, público, salas y medios vayan de la mano para que surjan nuevos Iniestas, capaces de ganar partidos de la Champions. O a lo mejor, simplemente nos tendremos que conformar con un solar donde las traiciones y mentiras arruinen las ilusiones de las jóvenes promesas.

Sólo espero una cosa, que no tengamos que contarle a nuestros nietos que un día tuvimos la oportunidad de aprender de Cruyff , pero por desgracia buscamos la inspiración en Mourinho.

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