Desde el momento en el que Denis Villeneuve (Blade Runner 2049, La Llegada) fue anunciado para dirigir esta cinta, el hype de los espectadores y fans de la novela de Frank Herbert se alzó hasta niveles indescriptibles, pero llegados a este punto ¿Ha cumplido Villeneuve con las expectativas a los mandos de Dune (Dune Part One)?

Sin entrar a comparar cuál es mejor, si la obra de Lynch, lo que podía a ver sido la de Jodorowsky, o la versión de Villeneuve, tengo que decir, que hacía años que no vivía una inmersión cinematografía de este nivel. Villeneuve hace de Dune uno de los blockbusters autorales más refinados de los últimos tiempos, una obra introspectiva, titánica, hipnotizante y contemplativa, de esas que te cuesta un tiempo asimilar y digerir todo lo que acabas de ver.

Dirigida por el denominado “mejor director de la actualidad”, la epopeya espacial cuenta con uno de los repartos más completos de los últimos años, lleno de actores y actrices de la máxima categoría como Timothée Chalamet, Rebecca Ferguson, Oscar Isaac, Josh Brolin, Zendaya, Stellan Skarsgård, Javier Bardem, Jason Momoa o Dave Bautista. Para principiantes de este extenso universo, la historia se explica lentamente en el film, pudiéndose resumir en una guerra de familias, tanto internas como externas (dichas guerras inspiraron al propio George R. R. Martin para la creación de Juego de Tronos), realizando a través de estos conflictos, una crítica al capitalismo y a la ambición desmedida de las personas, las cuales a más poder acumulan más amenazados se sienten.
En este caso seguimos a Paul Atreides (Timothée Chalamet), heredero de la Casa de los Atreides, en su tortuoso camino del héroe como ‘El Elegido’. Fuera de que todos los actores cumplen con creces con su trabajo, el apartado técnico es sublime y probablemente opte a la mayoría de galardones durante la temporada de premios (la banda sonora de Hans Zimmer, la fotografía de Greig Fraser…). 

En su lado negativo se puede hacer densa y lenta por momentos para los espectadores menos pacientes. Pero lo negativo es ínfimo, seas o no seas fan de la saga de novelas o de la ciencia ficción, la experiencia cinematográfica es sin igual, Denis Villenueve imprime toda su alma y talento en Dune, convirtiéndose un clásico moderno del género, un clásico incompleto, un clásico que necesita una segunda parte.

ALEJANDRO TEIGA ROBLES

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