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DEFTONES – ‘Black Stallion’

Ojalá sirva para que algunos fans de Deftones abran los oídos a nuevos sonidos. 

Veinte años después de haber publicado White Pony, tiempo en el que el álbum ha ido ganando el reconocimiento y la influencia que merecía, Deftones nos presentan por fin su hermano electrónico. Black Stallion, aparece como un disco extra en la edición remasterizada de aniversario de White Pony, pero bien merece nuestra atención por él mismo.

Como suele ocurrir con la banda de Chino Moreno, el proyecto se ha ido gestando a fuego lento y ha ido mutando con el tiempo. Si en su momento la idea inicial era que DJ Shadow se encargara de remezclar entero White Pony, finalmente han sido distintos artistas y productores los que se han encargado de pasar por la batidora sus once canciones. Y aunque no dudo que Shadow tiene suficiente imaginación para haber ofrecido algo con atractivo, está claro que la participación de otras personas ha aportado una mayor variedad y aire de contemporaneidad.

Si en los 90, hacer un disco de remezclas estuvo más o menos de moda entre las bandas de rock (White Zombie, Fear Factory, Nine Inch Nails, y hasta Bush, tuvieron el suyo) curiosamente ahora que la electrónica ha entrado plenamente en el mainstream no es una práctica tan habitual, lo cual hace que quizá Black Stallion genere más curiosidad en este momento que si hubiera aparecido dos décadas atrás.

Lo que también queda claro escuchándolo es que los temas originales ya daban pie a tratamientos más experimentales. Si por algo destacó White Pony era por un sonido en el que las atmósferas, las bases rítmicas y el tratamiento de las voces y melodías rompían con lo que se presuponía de una banda de nu metal. Y como pasa en la cocina, si los ingredientes son buenos, ya tienes mucho de ganado, y eso es lo que ocurre con este ‘semental negro’; sin restarle ningún mérito a los chefs aquí presentes.

Como aviso de que no vamos a encontrarnos con simples refritos de las canciones originales con un ‘chumba chumba’ detrás, tenemos de entrada el remix de la inicial ‘Feiticeria’ a cargo del italo-americano Clams Casino. Su emblemático riff queda desmontado los pocos segundos, el tempo se ralentiza y la voz de Chino apenas aparece como un efecto dejando el tema en una abstracción de sí mismo. A continuación, DJ Shadow respeta más la estructura original de ‘Digital Bath’, pero les saca nuevo brillo añadiendo una base drum’n’bass y unas campanillas. Por su parte, Blanck Mass, el proyecto de Benjamin John Power de Fuck Bottons, conserva la caña de ‘Elite’, pero la dota de mayor oscuridad e introduce sonidos synthwave en su parte central.

La verdad es que todas las canciones tienen su qué y ofrecen un espectro bastante variado. Desde Phantogram, que convierten ‘Street Carp’ en un tema de dream pop añadiendo teclados y voces femeninas, a Trevor Jackson que deja totalmente irreconocible la metalera ‘Korea’, a Robert Smith de The Cure, quien apenas parece que haya quitado la base original y haya puesto una pista con crujidos, pero deja su personalidad en ‘Teenager’. Aunque de lo mejorcito está al final con el enfoque minimal de Tourist de ‘Change (In The House Of Flies)’ y los espectaculares diez minutos de ‘Pink Maggit’ en los que Squarepusher saca todo su arsenal de recursos.

Una interesante relectura de un álbum rompedor que ojalá sirva también para que algunos fans de Deftones abran los oídos a nuevos sonidos.

DAVID GARCELL