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DEEDS OF FLESH – ‘Nucleus’

Un regalo que no esperábamos.

La primera vez que escuché a Deeds Of Flesh aluciné. Como ocurre con otros grandes del brutal death técnico del palo Internal Suffering, Defeated Sanity o Wormed, escuchando sus canciones uno puede sentir vértigo, notar incluso cómo su cuerpo se despega del suelo para levitar.

A finales de noviembre de 2018 nos sacudió la terrible noticia de que Erik Lindmark, cantante, guitarrista y fundador de Deeds Of Flesh, había fallecido a la temprana edad de 46 años batallando contra una esclerosis. También CEO de Unique Leader Records, nada hacía presagiar que la banda fuera a continuar tras tan doloroso mazazo.

Por petición expresa suya el sello siguió despachando temible brutal death, y algo de ese espíritu de resistencia debió impregnarse en los miembros del grupo cuando, contra todo pronóstico, durante el pasado 2020 sus redes empezaron a dar muestras de actividad. Pero los californianos no sólo volvieron a juntarse, no… para gozo de muchos, Deeds Of Flesh ya tenían un nuevo álbum preparado.

Según los créditos, de la música de Nucleus se encargaron el guitarra Craig Peters y el bajista Ivan Munguia, pero el propio Lindmark también aparece como compositor. Por lo tanto, resulta obvio adelantar que este nuevo trabajo cuenta con toda la calidad que se espera del combo.

Recuperado para la causa, Jacoby Kingston da el callo en las voces, y así es como ‘Ascension Vortex’, ‘Ethereal Ancestors’, ‘Races Conjoined’ o ‘Terror’ van a conseguir aplanarte mientras se suceden cambios inhumanos, patrones ilógicos, las guitarras te crujen y, en definitiva, estos 40 minutos pasan de manera trepidante.

Las circunstancias han sido las que son, pero aunque no estemos ante su mejor obra, la excelencia se sigue rozando en varios tramos y numerosos invitados del calibre de George ‘Corpsegrinder’ Fisher de Cannibal Corpse, John Gallagher de Dying Fetus o Frank Mullen de Suffocation también ayudan.

Deeds Of Flesh no se rinden, Nucleus es un regalo que servidor no esperaba, y sobra decir que no imagino un mayor homenaje para Erik Lindmark que éste.

PAU NAVARRA