FECHA: 27 DE NOVIEMBRE DE 2025
LUGAR: PALACIO DE VISTALEGRE (MADRID)
PROMOTOR: PRIMAVERA SOUND

Si hubiera realizado un sondeo entre mi círculo de amistades con el que suelo acudir a conciertos, estoy convencido de que el porcentaje de quienes no asistieron al concierto de Turnstile este jueves en Madrid sería mínimo. Más allá del hype que puedan estar viviendo ahora mismo, es innegable que el combo de Baltimore ya ha traspasado unas cuantas barreras generacionales convirtiéndose en una de las bandas destacadas del panorama actual. Puede que incluso en estos momentos sea la más transversal de su quinta.

Poco podría haber imaginado que las cosas llegarían a cambiar tanto cuando los pude ver por primera vez en el añorado Download Festival de 2019. Era la época de Time + Space y aunque ya quedaron señalados como una de las formaciones más interesantes de la escena hardcore, nadie hubiera previsto que apenas dos años después darían el salto a primera división. El bombazo a todos los niveles que supuso Glow On y su revalidación esta misma temporada gracias a Never Enough es han situado merecidamente entre la realeza de la música de guitarras. Y por ahora no parece que nada ni nadie les vaya a detener en su frenético avance.

Con una expectación máxima y en un horario tardío para tratarse de un cartel con tres bandas participantes, rápidamente comprobamos que la acústica del Palacio de Vistalegre sigue haciendo honor a su mala fama. Fue una verdadera lástima porque tanto con High Vis como con The Garden fue complicado meterse en sus conciertos antes un sonido tan nefasto. En el caso de los británicos dolió incluso más, pues son una de esas formaciones que han sabido entender y aprovechar la nueva forma del punk rock que ha llegado en los últimos años gracias a los protagonistas de la velada. Capitaneados por un activo Graham Sayle, ‘Drop Me Out’, ‘Choose To Lose’ o ‘Mind’s A Lie’ vinieron a justificar que los londinenses sean considerados como la respuesta a Turnstile al otro lado del Atlántico, pues combinan la actitud punk con el renovado espíritu britpop de Fontaines D.C.. Seguro que quienes les vieron hace unos meses en sala pueden dar mejor testimonio de su directo, pero en mi opinión su paso por las tablas quedó totalmente deslucido por los problemas comentados anteriormente.

En cambio, lo perpetrado por los gemelos Shears no hubo por dónde cogerlo. Entiendo que siendo un dúo de bajo y batería a veces tienes que saber jugar tus cartas para conectar con la audiencia, pero tirar de pistas pregrabadas y dedicarte a dar volteretas sobre el escenario hacen que todo parezca un mal chiste. La suerte de rock a medio camino entre el punk, la electrónica, el garage y el rap podría resultar interesante, pero mi sensación es que primó más la parte de performance que lo musical. En otra época me hubiera cabreado con semejante esperpento, pero a estas alturas algo así me provoca la más absoluta de las indiferencias.

Se ha discutido mucho sobre si Turnstile continua siendo una banda de hardcore o no. Viendo los precios que manejaban en su puesto de merchandising cuesta creerlo (que una camiseta con un diseño digno de jardín de infancia cueste lo mismo que la propia entrada debería ser denunciable). Ahora, si nos ceñimos a lo estrictamente musical, no hay duda de que sus raíces siguen ahí por mucho que hayan abierto el abanico a otras sonoridades. La propia ‘Never Enough’, que ya sirvió para encender a todo el pabellón, no fue más que un dulce prólogo introductorio para que ‘T.L.C.’ y ‘Endless’ convirtieran la pista en una masa humana que se movió al ritmo que marcaba su batuta.

Foto: Eric Altimis (Barcelona)

Parece que respecto a sus visitas anteriores, en esta gira la banda ha sabido plantear mucho mejor el setlist, sin recurrir a parones innecesarios o rellenar con un solo de batería para ofrecer apenas 50 raquíticos minutos. Es cierto que en algún momento eché en falta una mayor fluidez, pero es que cuando metían la quinta marcha se convertían en bólido imparable. Pensé que la dualidad entre el pop-rock alternativo y el hardcore de su último álbum también se trasladaría al directo en un toma y daca continuo. Algo que quedó reflejado en la dupla que conformaron ‘I Care’ y ‘Dull’. Pero para mi sorpresa, focalizaron la parte central del repertorio en sus primeras referencias más ortodoxas. Esas que, aunque imagino que una parte de los asistentes no controlara tanto como su material más reciente, sirven para explicar de dónde vienen Turnstile. Sea como sea, fue un detallazo que dieran cancha a temas como ‘Real Thing’, ‘Drop’, ‘Come Back For More’, ‘Keep It Moving’ y ‘Pushing Me Away’, sin que la intensidad se resintiera. Todo lo contrario.

Y es que sin llevar una gran producción como otros nombres ya acostumbrados al circuito de pabellones, han logrado dar con una escenografía sencilla e reconocible al mismo tiempo. Ver al quinteto a tope de revoluciones desatando el caos con ese telón multicolor de fondo (algo así como la versión hardcore de United Colors Of Benetton) se ha convertido en una imagen icónica de esta actual etapa. Hasta algo tan simple como bajar una bola de espejos en la bailable ‘Seein’ Stars’ consigue crear un ambiente especial e incluso impropio dentro de lo que se supone un bolo de caña pura y dura. En ese tipo de detalles demuestran tener un sentido estético más desarrollado que sus compañeros de clase.

Tras ese pequeño impass para coger algo de aire, llegaría un repoker de trallazos con el que terminar de poner todo patas arriba. A saber: ‘Holiday’, ‘Look Out For Me’ (cuya outro extendida sirvió para enlazar con el bis), ‘Mystery’ (para el que escribe estas líneas, su himno definitivo), ‘Blackout’ y la que ahora mismo es su canción bandera, ‘Birds’. Esta última incitó a una invasión de escenario cediendo finalmente el protagonismo a la audiencia mientras Brendan Yates y su cuadrilla desaparecían de la escena del crimen. Un último sprint que al encender las luces dejó al descubierto rostros extasiados, pero también colmados de felicidad. Solo el terrorífico sonido de Vistalegre (hace falta otro recinto mejor acondicionado en la capital) impidió que la noche fuera todavía más memorable.

Independientemente de lo que ocurra en el futuro, Turnstile ya han escrito su nombre dentro de la historia de la música de esta época. No solo por haber publicado uno de los álbumes más rompedores y definitorios de la presente década, sino porque sus canciones ya forman parte de un imaginario colectivo. Nadie sabe dónde quedará su techo, pero disfrutemos viendo a una banda que será recordada en los próximos años mientras esté en su momento de máximo esplendor.

GONZALO PUEBLA