FECHA: 17 DE NOVIEMBRE DE 2019
LUGAR: COOL STAGE (MADRID)
PROMOTORA: LIVE NATION/HELLO CLEVELAND

Olvidemos aquellas primeras visitas de hace 15 años con The Artist In The Ambulance o su paso prácticamente anecdótico por el Download Festival de 2018. Para la gran mayoría del público español esta era la primera oportunidad de ver a Thrice en nuestro país. Unas fechas que la parroquia ya daba como un sueño imposible, pero que al final, tal y como nos prometió el mismo Dustin Kensrue hace cosa de un año, por fin se han convertido en realidad. Por supuesto, las entradas se agotaron con varios meses de antelación, por lo que el ambiente no podía ser mejor.

Viendo que la sala ya estaba prácticamente llena cuando entramos, todo hace pensar que para un futura visita les disfrutaremos en unas condiciones más acordes al estatus que merecen. Aún así, ver a una de las bandas definitivas del post-hardcore de las últimas décadas en un marco así de reducido, es poco menos que un regalo. Por su parte, Petrol Girls salieron dispuestas a calentar el ambiente con su punk rock feminista. No se les pudo negar la energía que imprimieron a temas como ‘The Sound’, ‘No Love For A Nation’ y ‘Touch Me Again’ gracias a la presencia de su frontwoman Ren Aldridge. Música guerrillera y llena de mensaje que solo frenó cuando entre canción y canción (apenas tocaron 7) lanzaban sus reivindicaciones desde el escenario. Breves pero intensas.

Foto Petrol Girls: Blanca Gemma Fuerte

De Thrice me podía imaginar ya de antemano que era lo que menos me iba a gustar de su concierto. Sabiendo que sus setlists no son de largo recorrido, era consciente de que muchos de mis temas favoritos se iban a quedar fuera. La parte buena era que, tocasen lo que tocasen, también sabía que sería increíble. Y así fue. Con total naturalidad, los cuatro de Irvine arrancaron motores con una ‘Only Us’ sobria que fue ganando enteros a medida que avanzaba. Con ‘Image Of The Invisible’ y ‘Silhouette’ ya despegamos definitivamente. Cánticos y puños en alto en una Cool Stage que debió retumbar como pocas veces en su historia.

Gracias a un un sonido perfecto e impoluto fueron desgranando un repertorio en el que Palms (la obra que en teoría venían a presentar) pasó casi de puntillas. Sin bacilar ni apenas tomar un respiro, fueron cayendo invitadas inesperadas como ‘The Arsonist’, ‘Deeper Wells’ y ‘Doublespeak’, ejecutadas con un detallismo que abrumaba. Pero fueron las canciones rescatadas de The Artist In The Ambulance y Vheissu las que brillaron con luz propia por encima del resto. Pelos de punta al recordar la primera vez que escuchamos himnos como ‘Of Dust And Nations’, ‘The Artist In The Ambulance’, ‘Stare At The Sun’, ‘Red Sky’ o la tremendísima ‘The Earth Will Shake’ con las que muchos caímos rendidos a sus pies hace ya varios lustros.

Foto Thrice: Blanca Gemma Fuerte

La base rítmica de los hermanos Breckenridge martilleaba con una acústica de lo más orgánica, mientras Teppei Teranishi nos embrujaba con sus líneas imposibles de guitarra. Caso aparte el de un Dustin Kensrue que ha entrado en una madurez como cantante espectacular, de la que dieron buena cuenta sus interpretaciones en ‘Hurricane’, ‘Black Honey’ e ‘In Exile’. Verles tocar así de bien parecía casi un juego de niños para ellos.

En el bis intuimos que sería el turno de ‘Deadbolt’, la cual Dustin presentó como “una canción muy antigua”. Fue lo más atrás que tiraron del recuerdo de sus juveniles inicios, contrastando con la belleza de una ‘Beyond The Pines’ que echó el cierre de forma magistral a una actuación que se nos hizo hasta corta. Como verdaderos profesionales, llegaron, tocaron, hicieron lo suyo y vencieron.

Pero si hay un detalle que resume bastante bien la sencillez de esta banda, es el hecho de que, una vez fuera de la sala mientras comentábamos la jugada entre los numerosos colegas allí reunidos, Kensrue apareció saliendo por la puerta principal recogiendo su mochila y una maleta. Tras hacerse un par de fotos de rigor con los fans, le vimos enfilar calle arriba en solitario, sin compañía de nadie, probablemente camino del hotel. Seguro que consciente de que, otro día más, habían vuelto a dar un bolazo.

GONZALO PUEBLA