FECHA: 1 DE NOVIEMBRE DE 2025
LUGAR: SANT JORDI CLUB (BARCELONA)
PROMOTOR: LIVE NATION
Si cuando The Hives abrieron para Refused en la sala Garatge de Barcelona, en un lejano el 11 de marzo de 1998, alguien me hubiera dicho que tres décadas más tarde volvería a ver a los dos grupos la misma semana y que serían los primeros quienes estarían tocando en un pabellón prácticamente lleno en lugar de los segundos, no me lo hubiera creído. Así de caprichosos son los dioses del rock’n’roll.
Si lo pensamos, es un milagro que una banda de garage rock heredera de The Sonics, The Seeds o The Stooges haya triunfado al nivel que lo ha hecho esta cuadrilla. Es verdad que los suecos han sabido crear una retahíla de hits infalibles y que han sido muy listos a la hora de proyectarse, además de no haber parado nunca de currar, pero aún así resulta chocante. Sea como sea, me alegro por ellos, si bien es cierto que si los has visto una vez, los has visto todas. Más allá de introducir algún tema nuevo, cambiar el orden del setlist o de alguna pequeña variación escénica, esta nueva visita fue más de lo mismo, aunque todo le que les falta de innovación, lo tienen de fiables.

‘Enough Is Enough’ del nuevo The Hives Forever Forever The Hives sirvió para encender la mecha. Bajo unos globos gigantes con las letras de su nombre y con las chaquetas adornadas con ribetes luminosos, el quinteto erupcionó como un volcán que llevaba tiempo dormido con un sonido crudo, pero nítido. Siguieron con la sincopada ‘Walk Idiot Walk’ que animó todavía más a un público que siguió bailando con el ritmo machacón de ‘Rigor Mortis Radio’ del anterior The Death Of Randy Fitzsimmons.
La estupenda ‘Paint A Picture’, con ese cambio de ritmo entre estrofa y estribillo digno de Mbappé, fue la elegida en esta ocasión para que hicieran el recurrente gag de quedarse petrificados hasta que Pelle Almqvist, postrado encima del flight case desde donde daba sus saltos, consiguió que el personal se arrancara con los clásicos «oe, oe, oeeee’s». El truco es viejo, pero sigue funcionando. Lo mismo ocurre con los parlamentos que se marca el cantante con su castellano de turista en busca de sol y playa. No hay duda de que el tipo es gracioso, pero creo que todos preferiríamos que el tiempo que emplea en parlotear, lo dedicaran a tocar algunos temas más.

‘Main Offender’, infalible con ese increíble riff, puso la pista patas arriba, antes de dar paso a las más sesenteras ‘Born A Rebel’ y ‘Stick Up’, en la que jugando con luces blancas y sus sombras proyectadas en el fondo lograron un clima muy chulo. El triple ataque de ‘Bogus Operandi’, ‘Hate To Say I Told You So’ y ‘O.C.D.O.D’ podría haber sido mortífero sino hubieran alargado tanto el inicio de su hit más famoso. Un fallo en el que volvieron a incurrir al final del set principal con ‘Tick Tick Boom’ donde la presentación de la banda fue totalmente excesiva. El bis con ‘Legalize Living’, ‘Bigger Hole To Fill’ y ‘The Hives Forever Forever The Hives’ fue un poco anti climático. No son malos temas, pero desde luego tienen otros mucho más explosivos para terminar la fiesta por todo lo alto.

Aunque musicalmente no hay nada que reprocharles -me encanta que toquen algo tan básico con la precisión de una banda de mathcore-, da la sensación que The Hives se sienten en la obligación de estar sobre el escenario una hora y media simplemente porque tocan en recintos más grandes. O se lo curran e incorporan más canciones al repertorio -¿qué tal ‘Two-Timing Touch And Broken Bones’, ‘Abra Cadaver’, ‘Won’t Be Long’ y ‘Supply And Demand?- o hacen lo mismo condensado en 50 minutos a lo Ramones que sería el doble de efectivo. Y pese a todo, no se me ocurre una banda mejor con la que pasar una noche de sábado rodeado de amigos.
JORDI MEYA









