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Crónica – Saint Vitus (Barcelona)

Los padrinos del doom americano dieron una lección de vida.

FECHA: 25 DE ABRIL DE 2019
LUGAR: SALA BÓVEDA (BARCELONA)
PROMOTOR: MADNESS LIVE!

Las bandas geniales, los pioneros de cualquier estilo, ni siquiera se planteaban qué es lo que estaban haciendo. No se levantaban un día y decían ‘hoy haremos una canción más lenta, haremos doom’. No colegas, simplemente se ponían a tocar hasta las trancas de sustancias molonas, con sus cuatro chavos, y salía esa enormidad, aquello que llevaban dentro de forma innata, más las cuatro influencias que hubieran rapiñado desde su niñez. Lo vi clarísimo durante el meneo que Saint Vitus nos dieron en la sala Bóveda a propósito de su 40 aniversario como formación. Sonoridades necróticas, heavy vetusto, hardcore punk del mejor cuño… Todo tuvo cabida en uno de los shows de doom metal más moviditos que hayamos presenciado.

Dopelord se borraron de la fiesta que iba a ser aquello. Es curioso, pero en álbum suenan muchísimo más interesantes. Demostrando ser un combo montonero creado con los descartes menos inspirados de Electric Wizard, los polacos se vieron lastrados por una alarmante falta de actitud, por muy bien que tocara su lead guitar Grzegorz Pawłowski. Cuánto daño ha hecho el stoner metal, madre mía… A esta nueva hornadita de bandas doom que no quieren ser extremas nunca la entenderé. Sólo con la guapa ‘Reptile Sun’ lograron captar la atención de la sala, y hay que reconocer que un final con ‘Preacher Electrick’ subió bastante el nivel de su bolo. Pero cuando terminaron, ya nadie se acordó más de ellos. Venga, va, dejad paso a los mayores…

Una cosa es tocar, y otra bastante distinta es vivirlo. Una cosa es bajar el tempo, y otra es sepultar. Una cosa es cantar, y otra muy diferente es sentirlo. En una sola canción Saint Vitus les mostraron todas sus carencias a los teloneros. Ésa fue ‘Dark World’, por supuesto… Scott Reagers empezó a desplegar su versatilidad al micro, pero no tardamos mucho en notar que, en esta ocasión, a los californianos les faltaba algo de presencia escénica. No estaba Wino, claro, esa especie de dios-tótem del doom, aunque nos fuimos olvidando a base de temarracos como catedrales.

El que sí estaba era Dave Chandler, uno de los guitarristas más influyentes de la historia a la hora de doblegar mentes con ruido insensato, o un batería como Henry Vasquez, que pega tan fuerte que debe de tener que renovar todos los parches en cada show. Menuda bestia.

Fue curioso que la buenísima ‘Remains’, el tema que abre su nuevo álbum homónimo y que todavía ni se ha publicado, fuera una de las primeras en subirle la temperatura al respetable. Jefada con ‘Hour Glass’, directamente, y entrega máxima con ‘War Is Our Destiny’. Qué decir de ‘One Mind’… Así fuimos llegando a ‘Burial At Sea’, probablemente mi canción favorita de su repertorio. La clavaron de tal forma que incluso Reagers sacó dos botellas para recrear el ruidito del inicio, y debo reconocer que me emocioné al verles hacer headbanging como si tuvieran 20 putos tacos. Saint Vitus estaban dando ya una lección de vida.

Para acabar de rendirnos sólo podían caer ‘Saint Vitus’ y ‘Born Too Late’, ambas altamente coreadas. Bandera blanca, pero a ellos todavía les quedaban dos sorprendentes cartuchos… ‘Hallow’s Victim’ y ‘Useless’, el trallazo hardcore que cierra su nuevo plástico, finiquitaron el concierto entre mosh pits y un veloz castañote que nos dejó flipando.

Se hizo corto, pero también es verdad que en algún momento debían echar el freno. Aún podríamos estar deleitándonos con su directo si hubieran dado rienda suelta a todos sus temazos… Aunque no alcanzaron las cotas de majestuosidad de su anterior visita en Estraperlo, dio gusto pegarse un buen baño de realidad musical con Saint Vitus. Más fuzz y menos wifi, joder ya.

PAU NAVARRA