Inicio En Directo Crónica – Rose Tattoo (Barcelona)

Crónica – Rose Tattoo (Barcelona)

Rock 'n’ roll en mayúsculas.

FECHA: 9 DE AGOSTO DE 2019
LUGAR: SALAMANDRA (L’HOSPITALET DE LLOBREGAT)
PROMOTOR: MADNESS LIVE!

La imagen es de aquellas que no se olvidan. Cerca de una hora tras acabar el concierto de Rose Tattoo, pudimos ver cópmo sacaban a Angry Anderson de camerinos con él cargado a cuestas, afectado a partes iguales por el cansancio de haberlo dado todo en un escenario durante 90 minutos y la cantidad ingente de alcohol que no para de consumir.

Sus 72 años y 1,55 de altura, unido a las cornadas que da la vida –sin ir más lejos uno de sus hijos murió asesinado el año pasado- tampoco deben de jugar mucho a su favor ante semejante tute. Pero lo que en el 99% de personas sería una imagen patética, en Anderson transpiraba una mezcla de ternura y admiración. Y todo se resume en una palabra: autenticidad. Pero no esa autenticidad impostada de ir dando sermones, sino la de una persona que no sabe hacer nada mejor que subirse a un escenario, actuar, vaciarse e irse a la siguiente ciudad, de la cual probablemente no sepa ni el nombre.

Ni un solo gesto gratuito cara a la galería, pero seguro que no sabe marcharse sin saber que ha dado el 100% de lo que lleva dentro. Eso es Angry Anderson y sus Rose Tattoo. Ni si quiera se le puede cuestionar que lleve una banda en la que no queda ni un miembro clásico; todos muertos de cáncer para más señas.

Los Rose Tattoo de hoy en día son algo así como una especia de all star del rock australiano con Mark Evans (AC/DC) al bajo y Bob Spencer (The Angels) a la guitarra, acompañados por Jackie Barnes a la batería (hijo de Jimmy Barnes –otro titán del rock australiano-) y el carismático Dai Pritchard a la guitarra y fiel escudero de Anderson durante la última década.

¿El concierto? Con lo arriba expuesto, nada que cuestionar. Rock ‘n’ roll en mayúsculas. Con un repertorio basado en sus tres clásicos primeros álbumes, con momentos de boogie rock infeccioso ‘One Of The Boys’ ‘Tamp’, blues callejero ‘The Butcher And Fast Eddie’ o de simple rock australiano que sólo bandas como ellos saben facturar caso de ‘Nice Boys’ o ‘Rock N Roll Is King’. Ni un segundo de bajón que nos dejó que la reflexión cada vez más común de que el rock tal como lo hemos conocido se está esfumando.

Que un señor de 72 años tenga que venir a dar lecciones de cómo funciona esto, dice mucho del estado de las cosas. No tuvimos que irnos muy lejos para comprobarlo. La banda que abría la noche, los canadiense The Wild!, con la mitad de años, fueron incapaces de darnos ni un mísero minuto digno de ser recordado. A lo mejor el día que empiecen algunas bandas a dedicar su tiempo a componer canciones dignas de ser recordadas en vez de pasear sus cuerpos tatuados, igual se salva esto.

RICHARD ROYUELA