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Crónica – Marduk (Barcelona)

Sobrados, totalitarios y cabronísimos.

FECHA: 1 DE MAYO DE 2019
LUGAR: SALA BÓVEDA (BARCELONA)
PROMOTOR: MADNESS LIVE!

Es lo que tiene perseverar e ir cumpliendo años… no te das ni cuenta y ya eres una leyenda, hasta el punto en que el peso del nombre de tu banda se basta y se sobra para llenar una sala en cualquier rincón del planeta. Si a eso le añades ir ganando solidez y fiabilidad con cada nueva gira, obtienes a Marduk, y si encima les sumas unos acompañantes de lujo, te encuentras ante una noche tan perfecta como la que vivimos en Barcelona.

Survival Is Suicide se subieron a esta gira europea en casa y no desaprovecharon la ocasión de ganar nuevos adeptos. Son bastantes los melómanos que han alucinado con su segundo álbum, pero al inusual dúo formado por Epojè (batería) y Zaratozom (bajo, voz) le faltaba ser apreciado por un público más generalista. Precisamente a eso se dedicaron ante una Bóveda que se fue llenando conforme avanzaba su cancionero, gozando del mejor sonido y puesta en escena que les hayamos disfrutado. Los tíos terminaron con la larga y enrevesada ‘Retrovolution’, con un par. Al final, merecidos aplausos para los hermanos de Gavà. ¡Suerte ahí fuera!

La cosa se puso realmente seria con los heavy metaleros Attic, seguramente el principal reclamo para los más selectos. Y los germanos no decepcionaron un ápice, os lo aseguro… Si Mercyful Fate hubieran sido más revolucionarios aún y hubieran abrazado el black directamente, sonarían como ellos. De hecho, en muchos momentos Attic parecen un maldito clon… Para ello tienes que emular a King Diamond al micro, claro, y eso es de todo menos sencillo. Por suerte, los alemanes cuentan con Meister Cagliostro, quien tardó un tema en afinar, sí, pero luego acabó reivindicándose como el mejor cantante que haya visto en varios meses. Entre la frialdad de la tralla escandinava, guitarras que coquetean con Iron Maiden y Judas Priest y la principal influencia de Mercyful, demostraron ser una banda escandalosamente buena a través de canciones tan redondas como ‘Dark Hosanna’ o ‘The Headless Horseman’, con la que cerraron. Pasote de grupo.

Mucho más acordes con los cabezas de cartel, Valkyrja salieron a piñón fijo para recordarnos a qué habíamos venido: a ser despedazados por el black sueco. Los tíos lo dieron todo sobre las tablas, y es que parte de la sala ya estaba sedienta de verdadera sangre extrema. Me flipó especialmente la voz de S.Wizen, muy deather, agónica y casi sepultada entre la matraca del cuarteto. Si bien es cierto que este combo no destaca especialmente por la originalidad, no seré yo quien le ponga pegas a una sesión de tortura escandinava. Algo lineales, pero de sobras cumplidores.

Marduk abrieron fuego con ‘Panzer Division Marduk’ y ‘Baptism By Fire’. Así, sin contemplaciones. A saco. Dos de los mayores obuses de su buque insignia ya nos volaron la cabeza. La gente, loca desde el primer instante. Un pogazo que ya no paró ni un momento. Hasta el mayor tanque que haya dado el black sueco necesita un respiro, pues el tiempo pasa para todos, así que de forma acertada, en mi opinión, diseñaron un show en el que lapsos bélicos y tenebrosos se intercalaban entre tema y tema para dejarles tomar aire. Quizá rompió un poco la continuidad del bolo, pero a cambio les tuvimos en plena forma de principio a fin.

Excepcional la nitidez que presentaron durante toda la descarga, sin duda el mejor sonido que les haya escuchado en vivo. Algunos temas parecían el disco directamente, una pasada… Morgan estaba pletórico, dominando las tablas como el animal de directo que es, y es que tenías que frotarte los ojos para comprobar que todo eso surgía de una sola guitarra. Y a estas alturas, quien todavía dude de la valía de Mortuus a las voces es que no estuvo en Bóveda.

Haciendo un repaso muy generoso de su extensa discografía, algo nada fácil a estas alturas, Marduk nos deleitaron con brutalidades como ‘Werwolf’, ‘Of Hell’s Fire’, ‘Throne Of Rats’, ‘Burn My Coffin’… Si alguna en especial fue bien recibida, contra todo pronóstico, ésa fue ‘The Blond Beast’. En serio que me encanta, pero contiene un ritmo pachanguero bastante llamativo… Sobra decir que se lió pardísima.

Tras ‘Wolves’, el bis vino capitaneado por un intento de solo de batería, el primero que veo en un concierto del estilo, y una ‘The Black…’ que acabó por saciarnos… o no, porque ante unos Marduk tan sumamente desatados estábamos deseando que su concierto no terminara nunca. Sobrados, totalitarios, cabronísimos. Qué saña.

PAU NAVARRA